Nueva agenda para libro y lectura en América Latina.

¿Se lee menos en estas épocas de redes sociales y de Internet? ¿Va a desaparecer el libro impreso? ¿Qué está pasando y qué va a pasar con las librerías? ¿Bibliotecas digitales? ¿Cómo proteger los derechos de autor en la Red? Estas y muchas otras preguntas son de corriente formulación en estos días y no solo en los ámbitos especializados.

El CERLALC, un organismo creado por el Gobierno de Colombia y la UNESCO en 1971, del que hoy hacen parte 21 países iberoamericanos, trabaja con rigor en tratar de hallar respuestas a estos interrogantes desde una perspectiva regional. La creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en la creación, producción, circulación y acceso al libro y, en un sentido más general, a los contenidos editoriales, está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector. Con ese propósito, el Centro trabajó en los 2 últimos años en identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos. Esta fue una tarea para la que se convocó a expertos de la región, quienes, en mesas especializadas en lectura, escritura y bibliotecas, producción y circulación del libro y derecho de autor, hicieron una radiografía de lo que estaba ocurriendo en América Latina, de las formas en que se reflejaban las tendencias mundiales y ofrecieron una definición de los campos prioritarios de acción hacia el corto y el mediano plazo.

Este trabajó concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica, que fue ampliamente debatido en diversas instancias intergubernamentales y se convierte en un amplio menú que recorre la problemática actual del libro y de la lectura, en un análisis que abunda en cada uno de los asuntos concernidos: desde el acceso a Internet, pasando por la resignificación de la biblioteca y del bibliotecario, los cambios en las formas de comercialización del libro, los programas de inclusión digital, hasta reflexiones en torno a la preservación de las lenguas originarias.

Los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el CERLALC tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de 500 millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región. Pero, además, la propuesta del CERLALC parte de evidenciar la enorme deuda social que tiene la región en cuanto a la ampliación de las posibilidades de acceso al libro y a la lectura y la necesidad de que en el corto plazo se fortalezcan las acciones en el campo de las estructuras bibliotecarias, la dotación de textos escolares y la red de comercialización del libro, entendiendo que en la etapa actual la predominancia es la del libro impreso. Todo esto sin desconocer la enorme potencialidad que ofrece el libro digital en el cierre de estas brechas.

Al respecto, el documento analiza 4 temas sustanciales en relación con el libro digital. En primer lugar, la importancia de que en los programas de inclusión digital, tan en boga en la región, se haga un justo balance entre la dotación de dispositivos de lectura y la dotación de contenidos editoriales para los mismos. En ese mismo sentido, las políticas públicas tienen que velar por el estímulo a la creación intelectual a través de una sólida defensa de los derechos de los creadores en el ámbito digital, interviniendo directamente en la ola creciente de percepción de gratuidad de todo lo que circula por la red. De otra parte, la irrupción acelerada de las tecnologías digitales impone la necesidad de reconvertir, por un lado, los modelos de negocio y las formas de actuar de muchas de las instancias involucradas (escuela, editoriales, bibliotecas, librerías) y de actualizar la formación de los actores de cada una de estas instancias (docentes, editores, bibliotecarios y libreros).

Adicionalmente, se hace imperativo definir las relaciones con los nuevos jugadores en el mundo del libro (provenientes del sector de la tecnología) y con la miríada de jóvenes innovadores que incorporan nuevos usos y lenguajes a los contenidos editoriales. Finalmente, un tema crucial en el mediano plazo está relacionado con las acciones dirigidas a hacer visible, en las redes virtuales, la creación editorial de la región. En Iberoamérica, en 2012, cada día se registraron cerca de 800 títulos nuevos y esta cifra tiende a crecer por las amplias posibilidades que brinda el espacio digital para la difusión de la creación literaria y científica. Uno de los proyectos estratégicos en este campo tiene que ver con la construcción de catálogos nacionales de la oferta editorial y su inserción en una plataforma digital que permita que interactúen los agentes del sector del libro, para saber qué se ofrece, que características específicas tiene esa producción y las condiciones de su comercialización. El gran éxito de los nuevos jugadores en el comercio del libro en el mundo radica en una amplia disponibilidad de información sobre la oferta y una eficiente cadena de logística para acceder a la misma.

La tarea por venir es desafiante. Las políticas públicas hacia el sector tienen que velar, en el corto plazo, porque no se aumenten las brechas en el acceso al libro y a la lectura. En el escenario del libro digital, el simple acceso a Internet puede no ser una variable tan definitiva como el acceso a conexiones de banda ancha y a dispositivos de lectura. De igual manera, hacer visible nuestra creación es una condición fundamental para fortalecer nuestra diversidad cultural. Así lo entendieron los Jefes de Estado de Iberoamérica cuando incorporaron esta tarea en el plan de acción de la pasada Cumbre de Cádiz. No actuar a tiempo en estos campos implica ampliar las inequidades y fortalecer mercados oligopólicos en el campo del libro. La tarea apenas comienza.

FERNANDO ZAPATA LÓPEZ

Director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe CERLALC

Fuente: eltiempo.com

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