Las lecciones que las bibliotecas pueden aprender de Amazon

En la industria editorial existe una relación amor-odio con Amazon, pero en opinión de Mitchell Davis, que durante años trabajó como directivo en esta compañía, hay que reconocer que es increíble en muchas de las cosas que hace. Por esta razón, está convencido de que cualquier biblioteca puede aprender de algunos de los mecanismos que emplea el gigante empresarial para llegar a sus usuarios.

En un artículo publicado en Digital Book World, Davis da cuatro lecciones que cualquier biblioteca debería aplicar para hacer felices a sus usuarios y ampliar su alcance en la comunidad.

Según unos estudios presentados recientemente, muchas personas tienen una cuenta de préstamo de libros electrónicos en su biblioteca, pero no la utilizan. ¿Cómo podría cambiarse esto? Davis sugiere seguir estas cuatro propuestas de la política de Amazon:

  1. La experiencia del usuario es puro marketing. El boca a boca funciona. En marketing, ofrecer una experiencia satisfactoria al cliente es la mejor campaña y eso es algo que tenía muy claro Amazon cuando lanzó su servicio de “envío gratuito”. Por lo tanto –añade Davis– si los usuarios de una biblioteca obtienen servicios fantásticos, de valor y calidad, serán ellos mismos los que se encargarán de darlos a conocer.
  2. Los modelos de negocio deben experimentarse primero con los usuarios. El minorista realiza pruebas entre sus clientes con el propósito de ofrecer un mejor producto, de una forma sencilla, más rápido y, cómo no, más barato. Las bibliotecas, por su parte, están sujetas a las editoriales y a sus presupuestos. La solución, en opinión de Davis, está en realizar experimentos que satisfagan a ambas partes, tanto a las editoriales como a las bibliotecas y siempre centrándose en los usuarios.
  3. Invertir dinero, tiempo y energía donde sea preciso. Amazon nunca invierte ninguna de estas tres cosas en un proveedor que no le ayuda a alcanzar sus objetivos. Los modelos de negocio de una biblioteca surgen de la necesidad de cambiar lo modelos viejos y que no funcionan, por aquellos que mejor se adecuen a sus necesidades. 
  4. El negocio de los más vendidos puede suponer un riesgo. La empresa de Bezos se encuentra inmersa en el negocio de los best sellers aunque pierda dinero con alguno de ellos, pero ¿es esta la línea que tienen que seguir las bibliotecas? Davis no cree que deban seguirse las tendencias o gustos marcados por algunos usuarios en detrimento de las peticiones de otros. Se puede invertir mucho dinero en adquirir copias de un best seller como la trilogía deCincuenta sombras de Grey, pero ¿qué ocurre cuando disminuye su éxito? La biblioteca cuenta con un montón de copias de un libro que no puede ni vender ni regalar.

Compañías como Amazon o Netflix saben que una selección integral y elegante son las claves en la participación de los usuarios y en incentivar el uso de sus fondos. Por lo tanto –concluye Davis– las bibliotecas deberían emular lo que funciona en el mundo del consumo. 

 

Fuente: lecturalab.org

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