Temas a debate en el mundo del libro en 2016

Un nuevo año comienza, y con él un nuevo plan de acción ¿Qué debemos tener en cuenta para hacerlo? ¿A dónde mirar: el futuro, el presente o los errores del pasado?

Javier Celaya junto con José Antonio Vazquéz realizaron este artículo en vísperas de orientar y pronosticar dónde estará el debate en este 2016.  A remarcar, a título personal extraigo algunos puntos:

Precio: Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. (…) lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (…)

Lectores digitales: (…) Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital.

Nuevos modelos de negocio: Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. (…) el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

Estrategia de ventas propias del mercado: No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel (…) la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.). (…) Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. (….)

Espero lo disfruten y lo tengan presente para este nuevo año lleno retos y oportunidades!

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ebook publishing

Comienza un nuevo año, que como suele ocurrir vendrá cargado de recopilaciones, resúmenes, rankings y también predicciones de lo que nos va a deparar el futuro más cercano.

Intentar predecir los temas que generarán más debates en 2016 es una difícil tarea dado que algunos de estos son ya temas recurrentes que van evolucionando poco a poco año tras año, mientras que otros temas más recientes originarán muchas opiniones “pasionales”. Pero analizando todo lo que hemos leído en los últimos meses en medios y blogs de referencia nacionales e internacionales sobre lo que se avecina en el mundo del libro, destacamos los siete temas que consideramos generarán más debate a lo largo de este año .

Los temas a debate a destacar para 2016 serán los siguientes:

1. Renegociación de los derechos de autor digitales. La creciente evolución del mercado digital conlleva implícitamente la necesidad de revisar la actual contraprestación de los derechos de autor. Algunos piensan que lo que era idóneo o justo para el primer lustro de esta década puede que no sea lo más óptimo para los próximos cinco años.

En los mercados anglosajones se ha iniciado ya un amplio debate sobre la supuesta necesaria revisión de las contraprestaciones por los ingresos derivados de las ventas digitales. Hoy en día, la mayoría de los autores obtienen hasta el 25% de los ingresos netos incurridos en las ventas de las versiones electrónicas de sus libros. Varias asociaciones de autores del Reino Unido y de los Estados Unidos están demandando que los autores obtengan hasta el 50% de los ingresos netos.

A nuestro parecer, la revisión en el incremento de los repartos se debe a tres aspectos clave: a) la creciente apuesta por la venta directa, donde los autores perciben hasta el 35% de los royalties en caso de que los contenidos se vendan directamente en la web de la editorial; b) la irrupción de la autoedición, donde llega al 70%, si bien tenemos que tener en cuenta que este porcentaje se reduce hasta un 50% o menos tras contratar algún tipo de servicio extra (maquetación, diseño de portadas, etc.); c) la consolidación de los nuevos modelos de negocio(pago fragmentado, suscripción, pago por uso), que obligan a una revisión minuciosa del reparto de los derechos de autor. Sin lugar a dudas, esta reclamación dará para muchos debates y conferencias a lo largo de este año.

2. Impacto de los precios de los ebooks en las ventas digitales. Tras el incremento de los precios de los libros digitales, muy cerca al precio de los impresos, la venta de ebooks de las grandes editoriales se ha ralentizado, lo que no significa en un cómputo global que la venta de ebooks haya disminuido, todo lo contrario. No hay que olvidar que la venta de contenidos autoeditados no para de crecer en todo el mundo. Sólo en Amazon el 45% de los libros vendidos no son publicados por las editoriales tradicionales. Recordemos, 1 de cada 4 ebooks vendidos en España son libros autoeditados.

Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. Más que bajar los precios de los ebooks de forma permanente a precios low cost ―una política contraproducente a medio plazo para autores y editores―, lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (posición en el ranking de los más vendidos). Las editoriales y librerías deberían entender los beneficios derivados del concepto de «precios dinámicos», lo que no significa ir en contra de la ley del precio fijo. Todo lo contrario. Una estrategia de precios dinámicos garantiza la vigencia de la ley del precio fijo en la era digital. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago hay que ofrecer a los consumidores una amplia oferta de contenidos con precios competitivos y dinámicos, así como todo tipo de servicios de valor añadido alrededor de los mismos tal y como describiremos en el siguiente punto.

3. Las grandes editoriales se reconfiguran como empresas de contenidos más allá de libros. El vuelco de las grandes editoriales en desarrollar estrategias que abren sus negocios a nuevos campos y contenidos, efectivamente, con la mirada en otras industrias culturales está siendo evidente (videojuegos, cine, música, medios de comunicación, etc.). Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital. Afortudamente, ya tenemos los primeros buenos ejemplos de esta transformación: casos como PlanetaHipermedia o el de RandomHouse editando contenidos de televisión. Esta tendencia tiene como origen el hecho de que cada vez ‘leemos’ más a través de imágenes y menos a través de textos lineales.

4. Los audiolibros y libros infantiles seguirán creciendo. En 2015, el mercado de este tipo de libros en Estados Unidos creció un 13%, y un 3,2% en el Reino Unido. Una tendencia que se mantendrá en 2016. Por otra parte, los audiolibros están resultando ser la nueva sorpresa en cuando a ventas, incluso en nuestro país, cuando es un formato al que parece que le cuesta entrar. También conocemos casos de autoedición de audiolibros.

5. Los editores buscarán nuevos canales de ventas, más allá de las librerías. Si en menos de una década las ventas de libros en papel han caído un 40%, ¿de verdad nos creemos que tras la salida de esta maldita crisis los lectores volverán a comprar libros en papel y recuperar el mercado perdido? Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. Ante este escenario de mutación de la sociedad, el mundo del libro debería preocuparse por crear lo antes posible un amplio mercado de lectores en pantallas en vez de aliviarse por el espejismo de un supuesto estancamiento de las ventas de los ebooks. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago, el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

6. Creciente apuesta por la venta directa. No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel puesto que tenemos ante nosotros un nuevo escenario de actuación y competencia que obligará a las editoriales a rediseñar su estrategia de venta de libros electrónicos en Internet. En este contexto, la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.).

A excepción de unas pocas editoriales muy especializadas, la mayoría declara que las ventas no han sido muy relevantes y por ello desconfían del potencial del canal directo. Poner un carrito en la página web de una editorial no garantiza ningún resultado. Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. Aquellas entidades que piensen que la venta directa tan sólo significa instalar un carrito de compra de libros en su sitio web y analizar exclusivamente los resultados de este canal comparando el número de transacciones comerciales realizadas en relación con las ventas totales a través de los canales tradicionales, nunca entenderán el verdadero potencial de este canal.

7. Las bibliotecas se consolidarán como el tercer canal de ventas para el sector editorial.Después de la venta a tiendas como Amazon, Apple o Kobo, y la venta directa anteriormente analizada, las bibliotecas se están convirtiendo en el tercer canal de ventas para muchas editoriales. En la pasada Feria del Libro de Frankfurt varias editoriales manifestaron que el canal de bibliotecas representaba ya el 15% del total de sus ventas digitales. Una cifra similar al total de ventas digitales generadas por las librerías independientes y muy superior a las ventas generadas por las plataformas de subscripción que en muchos casos no supera el 5% del total de las ventas digitales.

El debate en 2016 girará alrededor del actual modelo de compra de licencias, así como alrededor del debate sobre los beneficios derivados de tener o no tecnología propia. Muchos bibliotecarios consideran que el actual modelo de compra de licencia con caducidad de dos o tres años reduce la voluntad de comprar un mayor número de ebooks para generar una mayor demanda. Las licencias con caducidad obligan a los bibliotecarios a comprar por adelantado ebooks sin conocer su demanda real. En el caso de que los préstamos adquiridos no sean solicitados en el plazo convenido, los ebooks desaparecen de la plataforma al término del mismo. Algunos editores también están viendo cómo las licencias con caducidad reducen el potencial de renovación de las licencias adquiridas o la compra de novedades, dado que los bibliotecarios no compran más licencias hasta que se hayan consumido todos los préstamos con caducidad para garantizar la sostenibilidad económica del préstamo bibliotecario. Las editoriales no deben olvidar que las bibliotecas públicas son las únicas que eficazmente pueden contribuir a la creación y consolidación de hábitos de descarga y lectura legales, como alternativa a las no autorizadas.

Estos serán algunos de los debates para este año. ¿Pensáis que se podrían añadir algunos más? Esperamos vuestros comentarios.

 

Fuente: www.dosdoce.com

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7 cosas sorprendentes sobre qué piensan y cómo usan las bibliotecas los estadiounidenses

Hola  a todos,

Tenía tiempo sin aparecer por acá, un poco de trabajo, viajes, matrimonio y demás me tenían alejada. Esperamos pronto vuelva a mis publicaciones normales, hoy quiero compartirles este artículo que me pareció interesante, y apropiado en estos tiempos de cambios donde todos quieren saber números, tendencias, formas y ver qué está haciendo el otro.

Puntos a rescatar:

  • (…) Las bibliotecas son importantes porque promueven la alfabetización y la lectura, y que desempeñan un papel importante en dar a todos la oportunidad de tener éxito y que además mejoran la calidad de vida en una comunidad (…).
  • (…) Una de las razones por las que muchos amantes de los libros y de la lectura prefieren uno u otro formato está en función de las circunstancias del momento, considerando que cada uno de ellos tiene sus propias virtudes. La gente prefiere los libros electrónicos a los libros impresos cuando quieren un acceso rápido y portabilidad, pero prefieren el libro impresión  cuando leen a los niños y cuando desean compartirlos libros con los demás (…).

Acá les dejo la nota completa:

Aunque el 10% de los estadounidenses nunca han utilizado una biblioteca, piensan que las bibliotecas son buenas para sus comunidades. Los que leen libros electrónicos y libros impresos prefieren la lectura en los diferentes formatos en función de diferentes circunstancias. Los lectores que más utilizan las bibliotecas compran más libros en todos los formatos. En la era de la lectura social, muchos usuarios se sienten cómodos con la idea de obtener recomendaciones de los bibliotecarios en base a sus hábitos de lectura anteriores . Muchos bibliotecarios están luchando por encontrar la mejor manera de ofrecer los mejores servicios en la era digital. La opinión sobre si las bibliotecas deben hacer cambios en la forma en que organizan sus libros, como desplazar parte de los libros impresos fuera de los lugares públicos para liberar más espacio con el objetivo de instalar centros de alta tecnología, salas de lectura y eventos culturales está dividida entre los usuarios..

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El Centro de Investigación Pew lleva a cabo estudios sobre las bibliotecas y han descubierto algunos hechos sorprendentes sobre lo que piensan los estadounidenses de las bibliotecas y la forma en que las utilizan.

1. En cuanto al uso de la biblioteca por grupos de edad. Los mayores de 65 años y los jóvenes de entre 16 y 29 años son los grupo de edad que menos probabilidades tiene de haber visitado una biblioteca en los últimos 12 meses.

2. Aunque el 10% de los estadounidenses nunca han utilizado una biblioteca, piensan que las bibliotecas son buenas para sus comunidades. Por lo que la encuesta identifica a este grupo de usuarios de la biblioteca como “admiradores distantes”: Además un 15% de los estadounidenses de 16 años de edad y el grupo de los más mayores nunca han estado en una biblioteca. A pesar de no ser usuarios sus opiniones sobre las bibliotecas son positivas, esto podría deberse al hecho de que el 40% de ellos dicen que algún miembro de su familia es usuario de la biblioteca. Alrededor de dos tercios de ellos dicen que las bibliotecas son importantes porque promueven la alfabetización y la lectura, y que desempeñan un papel importante en dar a todos la oportunidad de tener éxito y que además mejoran la calidad de vida en una comunidad. Por último, el 55% dice que la pérdida de la biblioteca local sería un duro golpe para la comunidad.

3. La lectura de libros electrónicos está aumentando. La incidencia de la lectura de libros electrónicos ha subido de manera continua. Aunque el 28% de la población nunca ha leído un libro electrónico. Pero esta realidad no ha afectado el número de los que leen libros impresos. Además la gran mayoría de los lectores de libros electrónicos también disfrutan de los libros impresos.

4. Los que leen libros electrónicos y libros impresos prefieren la lectura en los diferentes formatos en diferentes circunstancias. Una de las razones por las que muchos amantes de los libros y de la lectura prefieren uno u otro formato está en función de las circunstancias del momento, considerando que cada uno de ellos tiene sus propias virtudes. La gente prefiere los libros electrónicos a los libros impresos cuando quieren un acceso rápido y portabilidad, pero prefieren el libro impresión  cuando leen a los niños y cuando desean compartirlos libros con los demás. Cuando se le preguntó acerca de la lectura de libros en la cama, las opiniones se dividian entre un 45% que prefiere leer libros electrónicos en la cama, frente al 43% que prefiere leer libros impresos cuando está en la cama.

5. Los lectores que más utilizan la biblioteca compran más libros. en todos los formatos. Una de las grandes preocupaciones de la industria editorial sobre el préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas es que el libre acceso a los libros electrónicos a través de bibliotecas puede afectar negativamente a la venta de libros. Pero contrariamente, los datos de Pew Research demuestran que aquellos que más utilizan las bibliotecas son también los más dados a comprar libros, y que en realidad prefieren comprar libros, en lugar de tomarlos prestados en bibliotecas. Ya que el 78% de los estadounidenses de 16 o más años que habían leído un libro en el año anterior, tanto lectores de libros impresos (54%) como lectores de libros electrónicos (61%) dijeron que prefieren comprar sus propias copias de estos libros que tomarlos prestados de otro lugar.

6. Uno de los principios fundamentales de los bibliotecarios es el apoyo a la privacidad de los clientes. Los bibliotecarios se han resistido durante mucho tiempo a compartir los datos de préstamo de libros o de las actividades on line de sus usuarios cuando navegan en internet. Sin embargo, en la era de la lectura social, muchos clientes se sienten cómodos con la idea de obtener recomendaciones de los bibliotecarios en base a sus anteriores hábitos de lectura. En una encuesta de 2012, el 64% de los encuestados dijeron que estarían interesados en tener cuentas en línea que les proporcionasen recomendaciones personalizadas de libros basadas en su actividad pasada en la biblioteca. Un 29% dijo que “muy probablemente” usaría este servicio si se pusiera en su biblioteca.

7. Muchos bibliotecarios están luchando por encontrar la mejor manera de ofrecer los mejores servicios en la era digital. Las respuestas a una encuesta de 2013 informó que hay una opinión dividida, entre alrededor del 20% de los encuestados que dijo que las bibliotecas deben hacer cambios en la forma en que organizan sus libros, como desplazar parte de los libros impresos fuera de los lugares públicos para liberar más espacio con el objetivo de instalar centros de alta tecnología, salas de lectura y eventos culturales. Sin embargo, el 36% dijo que las bibliotecas no deben hacer esos cambios y el 39% dijo que las bibliotecas “tal vez” deben considerar el traslado de algunos libros a otros espacios no públicos.

Fuente: universoabierto.com

Bibliotecarios y la transformación de la profesión

Y seguimos con el tema de las bibliotecas. Notas como estas te dibujan un panorama diferente y alentador. Hay mucho trabajo por hacer.

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“La biblioteca de hoy tiene que ver más con lo que hacemos por la gente que con lo que tenemos. Y en este marco el profesional de la biblioteca que construye relaciones y capacita a los usuarios en la formación y/o les orienta acerca de los recursos digitales que tienen a su disposición es quien hoy por hoy proporciona un mayor valor a la biblioteca.”

Hallie Rich.

Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Los avances tecnológicos están impulsando un paisaje global cada vez más interconectado, lo que contribuye a un cambio muy acelerado en casi todos los aspectos de la vida, desde lo político, económico, social a lo ambiental. Los sistemas de comunicación más rápidos y un mejor acceso en todos los países a la información contribuye a la vinculación, las economías y los negocios en formas mucho más complejas de lo que nunca antes se había concebido. Contrariamente esta interdependencia a escala global incrementa a su vez los riesgos de lo que se ha denominado “Brecha digital” que se refleja a su vez en el aumento de la desigualdad socioeconómica y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representa una estrategia sumamente importante para la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas deben ser ágiles, creativas, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

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Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión

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Aunque en este contexto la biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi la única proveedor de contenido. Atrás han quedado los días en que las bibliotecas acaparaban el mercado de la información a través de la entrega de valor casi exclusivamente como proveedores de contenido. Hoy empresas privadas de gran potencialidad y visibilidad entran en competencia con algunos de los servicios que tradicionalmente ofertaba la biblioteca; de esta manera compañías globales como Amazon a través Amazon Unlimited ofertan a sus clientes un servicio de préstamo de libros digitales a cambio de una tarifa plana mensual que oscila entre los 7 y 9 dólares, servicio que entra en competencia directa con lo que durante siglos han hecho las bibliotecas.

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“El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del bibliotecario en la actualidad. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.”

Hallie Rich.

La biblioteca como proveedora de acceso a la tecnología también es insuficiente. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales. Aspecto altamente necesario para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Aunque pueda parecer algo puramente retórico, un estudio llevado a cabo por Horrigan, John B. en Estados Unidos titulado “Digital Readiness” pone en evidencia que casi un tercio de los estadounidenses carecen de las habilidades para usar la próxima generación de lo que se ha denominado “Internet de las cosas“. En momentos en que el contenido no está disponible solamente en un único canal o en un único formato, los profesionales de las bibliotecas deben convertirse en expertos en información multiformato, proporcionar acceso equitativo al material físico, proporcionando al mismo tiempo formación en el uso de los dispositivos conectados a Internet y del contenido disponible en línea, ayudando a los usuarios a desarrollar las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades educativas, económicas y sociales asociadas con la tecnología.

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“Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”

Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library

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La biblioteca de hoy se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Los profesionales de las bibliotecas apoyan las necesidades de información únicas de los clientes de la biblioteca, facilitando experiencias de aprendizaje personalizado. La desigualdad económica sin duda juega un papel en la alfabetización digital, aspecto que contribuye a ampliar la brecha digital entre quienes tienen acceso a los medios y la formación y quienes no, una situación agravada por una economía global que requiere de la participación digital. Cada vez con más frecuencia las bibliotecas están sirviendo de convocantes, convirtiendo sus espacios en lugares donde los propios miembros de la comunidad pueden articular sus aspiraciones y luego innovar con el fin de convertirse en socios activos (Stakeholder) y en una fuerza impulsora en el desarrollo y el cambio en la comunidad. De este modo con las expectativas y la demanda de aprendizaje se incrementan las oportunidades profesionales para los usuarios de la biblioteca, y de esta manera la biblioteca y los bibliotecarios contribuyen activamente a su inserción social y laboral.

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Y en este marco el profesional de la biblioteca que construye relaciones y capacita a los usuarios en la formación y/o les orienta acerca de los recursos digitales que tienen a su disposición es quien hoy por hoy proporciona un valor a la biblioteca. En palabras de Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library “Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”. Ya algunas bibliotecas de todo tipo ofrecen ahora makerspaces con equipos, software y servicios para estimular la creación de contenidos.

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El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del profesional de la biblioteca de la actualidad. Por eso ahora ahora es el momento dentro de la profesión bibliotecaria para la redefinición de la imagen de los profesionales de la biblioteca. No se trata de sustituir moños y gafas por pelo teñido de rosa y tatuajes; se trata de demostrar que los profesionales de la biblioteca sirven a sus comunidades ayudando y formando a los los usuarios en todos aquellos aspectos que necesitan. Esta distinción es importante porque destaca el valor de los profesionales de la biblioteca siendo la mejor de las manera de asegurar nuestra viabilidad futura. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.

Fuente: universoabierto.com 

Basado en: Transforming the Library Profession Recruiting librarianship’s best and brightest By Hallie Rich and Sari Feldman |  June 9, 2015

Las bibliotecas buscan su futuro en la adaptación a la sociedad y a la tecnología

Encontré este artículo que me pareció muy interesante en estos momentos de cambios y transición, no solo para las editoriales, sino también para las bibliotecas, ellas también deben enfrentarse a las 3R: renovarse, redefinirse y renovarse. En este artículo podemos ver un punto de vista sobre cómo las bibliotecas se acercan a ese futuro, o este presente lleno de cambios y adaptaciones.

¡¡¡Espero lo disfruten!!!

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Sin duda que las bibliotecas tienen futuro, y lo tienen porque en su día a día están trabajando en él. Las bibliotecas son entidades que se han adaptado con el paso de los años a la tecnología del momento y a los cambios sociales, se puede decir que la adaptación al cambio y la búsqueda constante de la innovación son pruebas que tienen superadas.

Bien es cierto que aún queda mucho trabajo y que cada biblioteca es un mundo por la tipología de usuarios que pueda tener, por la colección o espacios que tenga, o por su tecnología. También es un mundo porque no todo el personal que trabaja en las bibliotecas es igual. Hay personal que está más predispuesto al cambio y salir de esa zona de confort de la que tanto se habla.

Las bibliotecas buscan su futuro en la adaptación a la sociedad y a la tecnología

A las bibliotecas les queda un futuro lleno de lucha, trabajo, tecnología y puesta en valor del bibliotecario. Las bibliotecas son más que libros y lectura, son agentes dinamizadores de acciones culturales e intelectuales. Las bibliotecas no tienen miedo a la tecnología ni a lo digital, ya llevan años con ellos y hacen buen uso del “renovarse o morir”. Hicieron muy bien en elegir el camino de la renovación y el reciclaje continuo plasmado en la perfecta combinación de las ventajas tradicionales y las nuevas tecnologías.

Ahora solamente falta que sean valoradas y apreciadas como se merecen, como una organización y un bien indispensable para la sociedad. La voluntad política y la participación ciudadana, así como la búsqueda de alianzas con otras organizaciones, es clave porque su futuro depende en gran medida de ellos… ¡Hay que llamarles la atención!

Sociedad, usuarios y bibliotecarios por el futuro de la biblioteca

El futuro de las bibliotecas pasa por el empoderamiento de los usuarios. Ellos van a ser quienes construyan ese futuro gracias a la colaboración mano a mano con las bibliotecas en el diseño de servicios y espacios.

Las bibliotecas tienen que saber adaptarse a la sociedad, pero mantener su esencia informativa, de conocimiento y ocio. Deben estar por encima de cualquier tecnología y centrar su foco de atención a sus usuarios, escuchar sus necesidades. No sería descabellado repensar los horarios de atención al público para llegar a más usuarios.

Las bibliotecas deben seguir trabajando por la igualdad social y de conocimiento, incluso plantearse la personalización de servicios según usuarios y sus necesidades. Usuarios a los que habría que formar ante la infoxicación para que supieran desenvolverse en esta vorágine digital… y, cómo no, prestar especial atención a los niños y jóvenes. Ellos son el futuro de la biblioteca.

En cuanto a los bibliotecarios mencionar que son más necesarios que nunca y nunca podrán ser sustituidos por tecnología alguna. Hay que formar a bibliotecarios para que ofrezcan un servicio excelente, que sepan ofrecer los servicios de manera atractiva para los usuarios, buscar su especialización, multidisciplinariedad y reciclaje continuo.

Los contenidos de las bibliotecas independientemente de su formato

La combinación entre lo antiguo y lo moderno, entre lo analógico y lo digital… Formatos que están obligados a convivir sin que unos sean mejores o peores cuando lo que importa es su contenido.

Son muchos usuarios los que dicen que el futuro de la biblioteca es digital, pero luego no pueden vivir sin el papel. De hecho la lectura profunda se realiza de mejor manera en papel que en la distracción de los bytes o tinta electrónica.

Bien es cierto que el fomento del libro digital es necesario, como es necesario que tengan las bibliotecas una mayor colección de títulos digitales. Por ahora el libro electrónico no hace sombra al libro en papel en las bibliotecas.

Adaptación tecnológica y rediseño de espacios en las bibliotecas

El uso de tecnología no significa que el trato humano de las bibliotecas tenga que desaparecer. De hecho la tecnología puede hacer que las bibliotecas se muestren más humanas y cercanas, por ejemplo con el uso de las redes sociales. Tampoco deben perder la ola de la movilidad y estar allí donde se encuentre el usuario, y qué mejor que hacerlo a través de aplicaciones móviles o facilitándole el uso del carné electrónico de la biblioteca.

Las bibliotecas tienen que tratar de sacar el máximo provecho de las tecnologías y los servicios online, ser expertas en su uso y enseñarlo. Sin perder de vista cuestiones básicas de los usuarios (y que demandan con frecuencia) como es el uso de enchufes para conectar sus dispositivos móviles y la contraseña wifi.

En cuanto a los espacios, las bibliotecas tienen que trabajar en ser espacios de encuentro, socialización, participación, intercambio cultural y diversidad. Deben ser el centro de la comunidad, de actividades sociales, de formación, creatividad, ocio… además no olvidarse de ser el lugar idóneo para el estudio, la concentración y la lectura.

Las bibliotecas como creadoras de contenidos y custodias de la memoria local

Las bibliotecas son grandes centros de consumición de información. Las bibliotecas tienen que tratar de dar esta información a sus usuarios de manera sencilla y directa según sus necesidades, es decir, deben trabajar las técnicas de la curación de contenidos (content curation) con la finalidad de crear unos contenidos de mayor calidad y relevancia para sus usuarios.

A su vez, las bibliotecas deben velar y salvaguardar el patrimonio local. Las bibliotecas tienen mucho que decir en cuanto a la recogida, almacenamiento, tratamiento y difusión de la información local.

¡¡¡Las bibliotecas son el pasado, presente y futuro!!!

Fuente: comunidadbaratz

Desafíos y oportunidades de la industria editorial

Frente a un cambio tenemos dos posibilidades, o aterrarnos y quedarnos parados esperando que el cambio nos lleve por delante; o, que para mi es la mejor posibilidad, replantearnos a qué nos enfrenta ese cambio, cómo estamos posicionados ante él y cómo vamos a caminar con él. Digo caminar, porque los cambios traen procesos, tanto internos como externos. El cambio nos da la oportunidad de platear lo que yo llamo las 3R: redefinirse, renovarse y reinventarse. Este artículo que comparto abre interrogantes que serán analizadas en el  Bookcamp Kosmopolis el próximo 19 de marzo. El cual espero seguir muy de cerca.

¡Que lo disfruten!

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La expedición ártica de S. A. Andrée, un intento de alcanzar el Polo Norte en globo. Fuente:Wikipedia

El cambiante panorama del sector editorial está generando intensos debates en torno a su reconfiguración. Es necesaria una reflexión en común sobre la evolución de esta industria y su maridaje con las nuevas tecnologías. Tenemos ante nosotros nuevas exigencias y necesidades, a la vez que actores emergentes con modelos de producción y negocio que van abriéndose paso.

El Bookcamp Kosmopolis celebrará, a partir del próximo 19 de marzo, su cuarta edición interrogándose acerca de los límites del libro. En el blog del Lab publicaremos semanalmente artículos sobre la industria literaria y editorial, los derechos de autor, las nuevas narrativas y la evolución del ebook.

Desde hace más de diez años la industria editorial viene sufriendo cambios profundos y acelerados que están estrechamente relacionados con la emergencia de lo digital. Aunque desde hace décadas las tecnologías digitales son una herramienta al servicio de la realización de diversos oficios asociados a la actividad editorial como la redacción, la corrección, la traducción, la ilustración, la maquetación o la impresión, su irrupción en la gestión de la comunicación, la promoción y el marketing, en los canales de venta, en las instancias de prescripción, en el soporte en el que se comercializan y se leen los contenidos e incluso en el acto mismo de la lectura es un hecho mucho más reciente.

Los cambios profundos y radicales que viene sufriendo el ecosistema del libro tienen diversas consecuencias directas como el replanteamiento del rol de los principales actores de la cadena de valor del sector editorial, la exigencia de que todos ellos redefinan sus modelos tanto de producción como de negocio y el reacomodamiento de cada actor de cara tanto a la industria como al mercado.

Hoy en día los actores de la cadena de valor del sector editorial deben enfrentarse a numerosas amenazas que comprometen su supervivencia: en primer lugar, la pérdida parcial o total de su rol como intermediarios; en segundo lugar, el desplazamiento por parte de otros actores hasta hace un tiempo ajenos al sector que están incursionando en él —empresas nativas digitales del ámbito de los contenidos, compañías de desarrollo de software, operadores de telefonía o proveedores de acceso a Internet y de servicios en línea— y que pueden terminar ocupando el lugar que les corresponde a ellos, y, finalmente, el sometimiento a las reglas impuestas por estos nuevos actores y la pérdida de su poder de negociación a la hora de definir las reglas de juego de su negocio.

Actualmente hay diversos factores que les exigen a los actores de la industria editorial replantear sus modelos de negocio, así como redefinir su portafolio de productos y servicios para que respondan a las condiciones, necesidades y exigencias cambiantes de su entorno, lo cual puede ayudarles a encontrar nuevas formas de generar los ingresos que necesitan para garantizar la rentabilidad y la sostenibilidad de su actividad en el medio y el largo plazo. Entre estos factores vale la pena destacar los siguientes: en primer lugar, la omnipresencia tanto de los dispositivos móviles como de la conexión a Internet que hace que hoy en día estemos expuestos a una gran variedad de tipos de contenidos fácilmente accesibles que buscan captar y acaparar nuestra atención; en segundo lugar, la devaluación del libro como fuente de acceso al conocimiento, de entretenimiento y de ocio debido al atractivo, a la rapidez, a la ligereza o a la gratificación inmediata y efímera que otras opciones de bajo coste o gratuitas como los videojuegos, la música, los vídeos o las redes sociales pueden ofrecernos más fácilmente; en tercer lugar, el aumento del volumen de consumidores que solamente están dispuestos a pagar muy poco por acceder a los contenidos o que incluso tienen la convicción de que el acceso a estos debe ser gratuito y que exigen que lo sea, y, por último, la transformación en la experiencia del consumo de contenidos como consecuencia del recurso cada vez más extendido entre el público a dos alternativas de acceso frente al modelo tradicional de compra de productos culturales en soporte físico —libros, revistas, películas, discos, etc.—, que supone la propiedad de estos: por un lado, el pago por licencias de acceso a los contenidos bajo condiciones de uso que generalmente imponen diversas restricciones de modo, tiempo y lugar, y, por el otro, las descargas de contenidos de acceso gratuito mediante vías tanto legales como ilegales.

Cada vez son más las empresas —en muchos casos se trata de startups provenientes del sector tecnológico— que están desarrollando herramientas y servicios asociados al diseño, al desarrollo, a la producción, a la promoción, a la comercialización, a la visibilización, a la compra, a la organización y al consumo de contenidos en el ámbito digital. Es en este contexto que en España han surgido, al margen de las grandes corporaciones, iniciativas como 24Symbols, Bookmovies,Manuscritics, Mylibreto, Realiza tu libro, Røter o SeeBook, cuyos servicios les abren nuevas posibilidades no solo a los diferentes actores de la industria editorial, sino también a los consumidores y que están buscando abrirse un lugar en una cadena de valor que actualmente se encuentra en proceso de reconfiguración. Muchas de las soluciones tecnológicas desarrolladas por estas empresas pueden favorecer significativamente el enriquecimiento de la experiencia del consumo de contenidos, por lo cual en alguna medida representan una oportunidad para aquellos actores de la cadena de valor del sector editorial que tengan la capacidad de identificar su potencial y que estén dispuestos a explotarlas para sacarles provecho.

Debido a las iniciativas que vienen desarrollándose en ellas, a la manera como están evolucionando y a su proyección a futuro, la autopublicación, el préstamo de e-books en bibliotecas, la lectura por suscripción y tanto las aplicaciones como los libros enriquecidos son algunas de las áreas del ámbito de los contenidos digitales que en este momento quizás resulten más prometedoras para los actores de la industria editorial.

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Diferentes dispositivos para leer eBooks. Fuente: Wikipedia

En el futuro las opciones de supervivencia de la industria editorial en general y de sus actores en particular pasan por la comprensión de las transformaciones que están teniendo lugar en su entorno, por la gestión de su adaptación a las condiciones cambiantes de este, por el desempeño de un rol activo y por la intervención directa en su proceso de reconfiguración, por el replanteamiento de sus modelos tanto de producción como de negocio, por la creación de nuevas formas de generar ingresos, por la redefinición de su portafolio, por el establecimiento de una relación estrecha con sus públicos que permita conocerlos detalladamente a través de la analítica de datos, por la integración de un amplio abanico tanto de servicios como de herramientas cuya explotación les permitirá sacar más provecho a sus contenidos en el ámbito digital, por la adecuación del precio de estos a las necesidades y expectativas de los consumidores y por la puesta en valor del resultado de su trabajo con el propósito de que los usuarios tengan razones para estar dispuestos a pagar por consumir aquello que les ofrecen.

El actual es un momento fascinante para el conjunto de la industria editorial, que, a la hora de gestionar su transición hacia lo digital, tiene ante sí incontables desafíos y oportunidades a los que sacarles provecho para reinventarse y asegurar su supervivencia.

Fuente: cccblab.com

Pautas para dinamizar el Servicio de Préstamo de la biblioteca

Les comparto un artículo interesante de cómo dinamizar el servicio de préstamo en las bibliotecas. Ahora que hay tanta información en todos lados, cómo lograr que las bibliotecas permanezcan en el tiempo: reforzando su labor como orientadoras, y comunicadores.

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En el entorno bibliotecario, el trato directo con el usuario es clave y, en el marco de este, la recomendación de lecturas de calidad es una de las funciones más importantes y valoradas. Para desarrollarla de forma efectiva es fundamental conocer bien el fondo pero, sobre todo, conocer bien al usuario.

En este sentido, el servicio de préstamo ofrece muchas oportunidades para:
·      Orientar al lector en sus elecciones, mediante la señalización del fondo recomendado con iconos u otros elementos que identifiquen los títulos más destacados u ofreciendo selecciones de materiales reseñados en guías de lectura o páginas web pero, muy especialmente, a través del asesoramiento personalizado.
·      Sorprender al lector con propuestas atractivas especialmente concebidas para él y que llamen su atención, como selecciones de lecturas para compartir en familia, lotes de libros para la escuela estructurados por ciclos educativos, temas curriculares, de actualidad, lecturas obligatorias, etc.; o selecciones de lecturas de temas de interés en distintos formatos, ubicadas en rincones o espacios bien señalizados y con un diseño llamativo (una selección de música que simula la carátula de un CD, un listado de películas a modo de fotogramas…).
·       Comunicar al lector información en persona acerca de las novedades recibidas, los escritores e ilustradores que visitarán la biblioteca y otras actividades y talleres que puedan ser de su interés y promover el conocimiento y el uso del resto de canales de comunicación disponibles, como pueden ser la página web o los perfiles abiertos en redes sociales.

11 Tendencias y oportunidades en la edición digital de libros

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“No basta con aceptar el cambio, hay que querer cambiar para adaptarse y no quedarse en el camino. La oportunidad existe para el que quiera y sepa aprovecharla.”

Nadie podría resumirlo mejor. Lamentablemente son más en la industria editorial, los que solo aceptan el cambio, que aquellos que piensan en redefinirse, renovarse, y reinventarse. Las tres R esenciales para avanzar en un mundo que se mueve a pasos muy rápidos.

Les copio el artículo completo de Arantxa Medallo de Actualidad Editorial, que viene de uno más largo que salió publicado en diciembre escrito por Thad Mcllroy, publicado por Digital Book World.  Seguiremos de cerca en el ánalisis que se haga de cada uno de los puntos, y analizarlos en nuestro espacio.

Artículo: 

Si el futuro de la industria del libro será o no digital está aún por ver.

Los malos resultados obtenidos en los últimos meses (que han sido también pésimos para el libro impreso), el descenso en la venta de ereaders, el “aplanamiento” de la curva de crecimiento internacional de las ventas en digital… Ninguno de estos datos, ni siquiera las estadísticas que dicen que los niños prefieren el papel, son razón suficiente para no seguir mirando hacia delante y negar que el cambio existe y que hay que afrontarlo.

No basta con aceptar el cambio, hay que querer cambiar para adaptarse y no quedarse en el camino. La oportunidad existe para el que quiera y sepa aprovecharla.

Aquí  describo once, que he traducido de un largo artículo escrito por Thad McIlroy y publicado por Digital Book World en diciembre de 2014. A lo largo de los próximos días iré desglosándolas una a una.

11 TENDENCIAS Y OPORTUNIDADES EN LA EDICIÓN DIGITAL DE LIBROS

1. Aún estamos a tiempo: El futuro está listo para innovadores, agentes del cambio y emprendedores del mundo del libro.

2. Los libros digitales continuarán abriendo nuevas y mayores audiencias a los editores.

3. Las secuelas del enfrentamiento entre Amazon y hachette ofrecen a los editores la oportunidad de reflexionar y reevaluar.

4. Los editores que adopten y maximicen el IT, la minería de datos y la analítica serán los que tengan mejores opciones de crecimiento.

5. Los editores en digital tienen que aprender una serie de nuevas habilidades para dominar los dispositivos móviles, la plataforma que más rápido crecimiento está teniendo a nivel mundial.

6. La autoedición seguirá creciendo impulsada por las nuevas posibilidades y tendencias tecnológicas.

7. El mercado de la edición de libros educativos está experimentando su propia transformación y viendo más oportunidades con las trecnologías de la educación (“EdTech”).

8. Los que navegan por las procelosas aguas de lo smercados internacionales tendrán éxito con la edición de libros digitales.

9. Los profesionales que aprovechen el marketing de contenidos y su papel en la industria editorial podrán crearse una imagen de marca a sí como audiencias.

10. Los autores y editores avezados construirán comunidades dinámicas alrededor de su contenido, propiciando la descubribilidad.

11. Los líderes que se asocien y colaboren con la industria serán los que tengan más éxito.

Fuente:  Actualidadeditorial.com

Diez cosas que han hecho los editores dignas de aplauso

Philip Jones considera que por lo menos hay diez proyectos realizados por los editores dignos de ser destacados, con el ánimo de contrarrestar algo en su opinión no demasiado difícil de hacer, que es fustigar al sector editorial, lo que se hace con frecuencia.

 

En un artículo publicado en FutureBook, Jones ofrece un listado con diez proyectos que en su opinión son dignos de alabanza.

  1. El escritor David Mitchell publicará una novela de seis mil palabras en Twitter. El contacto con los medios sociales es una oportunidad, tal y como señala George Walkley, director de tecnología en Hachette UK, para conectar a los autores con sus lectores. Mediante esta iniciativa, el autor no sólo contará su historia, sino que también preparará a toda una audiencia global para su próxima novela que saldrá en septiembre –asegura.
  2. Los festivales virtuales, entre ellos el primero organizado por HarperCollins entre el 7 y 8 de junio al que se apuntaron más de seis mil usuarios en Facebook, el hashtag #Romance14 se tuiteó cerca de cuatro mil quinientas veces y el alcance potencial fue a casi dieciocho millones de perfiles.
  3. Narrativa transmedia. Jones destaca una propuesta llevada a cabo por Harlequin Mills & Boon y el lanzamiento de The Chatsfield. Se trata de un mundo narrativo e inmersivo que se creó a partir de los libros que esta editorial había publicado. La intención, según manifestó la compañía, fue la de crear un ambiente en el que todas esas historias se contasen de una forma distinta.
  4. La nueva entrega de Harry Potter. El periodista recomienda hacer una búsqueda sencilla en Google y los resultados son astronómicos, es más –añade– el artículo que se publicó en The Bookseller fue visto noventa mil veces.
  5. Twitter, como una herramienta de descubrimiento de nuevos títulos. HarperCollins inició una experiencia a través de esta red social aprovechando su alcance a millones de usuarios. Mediante el hashtag #BookadayUK se consiguieron casi setenta mil menciones a través de más de treinta y dos mil quinientos usuarios. Es más, esta promoción consiguió un rebranding viral gracias a que el hashtag #Bookday ya se utilizaba en los Estados Unidos.
  6. Primera convención de literatura juvenil celebrada en el Reino Unido y organizada por Katherine Woodfine, de Booktrust, y la escritora infantil Malorie Blackman. Aunque el encuentro no fue una iniciativa originada por un editor, Jones destaca que la participación de las editoriales desde su lanzamiento fue fundamental para su realización.
  7. Hachette y la venta social. En opinión de Jones se trata de una manera estupenda de conectar con los superfans. La idea es que el editor lleve el libro directamente allí donde está la audiencia, lo que permitirá que sean los mismos fans los que ayuden a vender más copias.
  8. Series por entregas. Lanzar un ebook por entregas es una estrategia interesante que no solo llega a una audiencia ya identificada sino que además puede generar demanda de su versión en papel, como se planea hacer con la historia de Harriet Evans A Place for Us, la cual se va a lanzar en cuatro entregas, entre los meses de julio y octubre.
  9. El primer hackatón editorial que se celebró en Reino Unido en el que participaron casi cien hackers dispuestos a crear proyectos relacionados con el sector editorial en tan solo un fin de semana.
  10. Las librerías independientes virtuales. Penguin Random House lanzó My Independent Bookshop en mayo, con la intención de permitir a los lectores, autores y librerías crear su propia librería virtual y recomendar lecturas.

Fuente: lecturalab.org

 

Fuerte apuesta de las Bibliotecas Vascas por el fomento de la lectura digital

 

En la era digital, las editoriales y las bibliotecas están condenadas a entenderse, en el buen sentido de la palabra, dado que ambas partes se necesitarán más que nunca. A medida que, desgraciadamente, muchas librerías de nuestras ciudades y pueblos van desapareciendo, las bibliotecas se están convirtiendo en uno de los escasos espacios culturales de muchos municipios donde los lectores pueden descubrir todo tipo de nuevas lecturas, autores, así como otros lectores con sus mismas afinidades. A pesar de las limitaciones presupuestarias de los últimos años, las bibliotecas han sabido mantener más o menos satisfechos a sus más de 16 millones de usuarios de toda España.

En el siglo XXI las bibliotecas no solo seguirán prestando sus actuales servicios con vocación pública, sino que además se convertirán en un lugar muy importante de descubrimiento, préstamo, subscripción y compra (sí, compra) de todo tipo de contenidos digitales (ebooks, música, cines, videojuegos, apps, etc.). En este contexto de transformación, las bibliotecas deberían asumir un mayor protagonismo en el proceso de redefinición de los modelos de relación con las editoriales para garantizar sus intereses y su papel en la sociedad digital. Este proceso no debe plantearse como una confrontación entre las partes sino como una negociación entre pares, ya que editores y bibliotecarios tendrán que aceptar que los modelos anteriores han quedado obsoletos.

Posibles modelos a tener en cuenta

Con el fin de aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos, describimos a continuación una serie de modelos que nos han parecido interesantes y que pueden servir de referencia a ambas partes.

En los Estados Unidos de América, las bibliotecas de los estados de Colorado, California o Massachusetts, entre otros, han decidido desarrollar de forma colectiva sus propias plataformas para alojar y distribuir sus contenidos. Entre las ventajas de contar con su propia plataforma está la ventaja competitiva de negociar directamente con las editoriales y los autores independientes, la opción de vender directamente contenidos al lector, la posibilidad de desarrollar buscadores más eficaces que integren contenidos de plataformas diferentes e incluso disponer en tiempo real de los metadatos que generan los usuarios en su plataforma. A través de estas iniciativas colectivas, las bibliotecas consiguen además evitar que grandes plataformas como Overdrive tomen posiciones dominantes y acaben imponiendo unos modelos de préstamo con condiciones económicas insostenibles.

Una de las tendencias más interesantes que está teniendo lugar en los Estados Unidos y en el Reino Unido es la decisión que han tomado muchas bibliotecas de enriquecer el catálogo de sus plataformas con libros autoeditados, así como con contenidos locales generados por los usuarios como la memoria de ciudades y pueblos. Por ejemplo, la red de bibliotecas del condado Douglas cuenta con más de 350.000 contenidos generados por los usuarios y estiman que en 2015 ascenderán a 600.000 títulos.

Otra de las tendencias que las bibliotecas deben tener en cuenta es la opción de incluir un botón para compra de ebooks o tarjeta de regalo cuando estos no estén disponibles para préstamo o se haya agotado el presupuesto para adquisición de nuevas licencias. De esta manera se presta un servicio a los usuarios que tengan cierta urgencia en leer ese libro y además puede convertirse en una vía de ingresos extraordinaria puesto que las bibliotecas pueden obtener hasta el 20% del PVP del ebook vendido en concepto de afiliación.

Las bibliotecas también deberían analizar la conveniencia o no de incorporar modelos de subscripción a sus plataformas de préstamo de contenidos digitales. Normalmente la biblioteca paga la cuota de subscripción, también existen modelos de copago como luego veremos, y el usuario solo necesita su carnet de biblioteca para poder acceder a los contenidos de la plataforma a través de cualquier dispositivo.

En Europa, la red de bibliotecas de Dinamarca, Suecia, Noruega y Holanda ha puesto en marcha diversos modelos de préstamo de ebooks con el fin de testar diferentes alternativas que equilibren los intereses de cada uno. Por un lado, varias bibliotecas han llegado a acuerdos con editoriales para asumir los costes de digitalización de obras que por cualquier motivo no estaban digitalizadas a cambio de obtener unas condiciones económicas más amigables durante los primeros años de préstamo. En Dinamarca han puesto en marcha un modelo que podemos denominar como “pago por click” que liquida al editor en función de acceso a cada título. En Holanda, las bibliotecas públicas han lanzado un modelo de “copago” con acceso a un número limitado de títulos por 20 euros al año. En Suecia, la plataforma Atingo permite a las bibliotecas negociar en tiempo real con las editoriales el precio de compra de la licencia en función de la oferta y demanda de los títulos que desean adquirir. Gracias a esta diversidad y flexibilidad de modelos de préstamo, en los países nórdicos cerca del 70% de los ingresos del mercado digital gira en torno a las bibliotecas.

Conclusiones

No existe un único modelo de éxito sino numerosas alternativas que deben ser analizadas para determinar su idoneidad. Las bibliotecas deberán definir su propio modelo y no dejar que otros en el mundo del libro decidan por ellas.

Las bibliotecas deben liderar la búsqueda de contenidos y ofrecer a sus usuarios todo tipo de libros, más allá de los tradicionalmente adquiridos de las editoriales. En este sentido, las bibliotecas deberían incorporar a sus catálogos apps educativas, una amplia selección de libros autoeditados, contenidos generados por los usuarios, obras libres de derechos de autor, videojuegos, cine, música, etc., así como ebooks del sector editorial.

Las bibliotecas deben apostar por desarrollar nuevas formas de descubrimiento de sus contenidos a través de sistemas de recomendación más eficaces, que tengan en cuenta variables más allá de las basadas en anteriores compras o préstamos realizados. Sistemas de recomendación de nuevas lecturas que indaguen en patrones de lectura entre lectores, en párrafos subrayados, en tiempos reales de lectura, en extractos compartidos, en conversaciones en redes sociales…

El desarrollo y mantenimiento de las plataformas de préstamo tiene un coste elevado no asumible de forma individual por las bibliotecas. Por ello es recomendable que se aborden de forma colectiva junto con otras bibliotecas de otros lugares o hasta otros países. Las bibliotecas deben identificar partners tecnológicos con modelos innovadores (código libre, licencias de marca blanca, “revenue-share”, etc.) para desarrollar plataformas sostenibles.

Ambas partes, editores y bibliotecarios, están condenadas a entenderse y por tanto tendrán que hacer concesiones hasta llegar a un punto equidistante y respetuoso con los intereses de cada uno.

El próximo miércoles 18 de junio hablaré sobre estos temas en una jornada que ha organizado el Servicio de Bibliotecas Públicas del Gobierno Vasco en Vitoria con motivo de la celebración de sus 10 años en la Red. Mi conferencia, que llevará por título “Tendencias en modelos de préstamo digital en bibliotecas: Cómo fomentar la demanda de préstamo de ebooks”, intentará aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos.

Fuente: dosdoce.com

Planes para el futuro del ecosistema editorial

La trifulca entre Amazon, Hachette y algunos otros grandes sellos editoriales, como Bonnier en Alemania (propietaria de Pier, Ullstein, Berlin y Carlsen), no dejaría de ser una polémica común e irrelevante (que un distribuidor rechace a un editor o que le imponga márgenes inasumibles o que un editor desdeñe a una tipología determinada de librerías por irrelevante en su estrategia comercial) sino fuera porque Amazon es el gran agregador de contenido mundial. El peso de su masa crítica, la capacidad por tanto de atraer a nuevos clientes, de integrar verticalmente todos los eslabones de la cadena de su negocio y de imponer márgenes comerciales e, incluso, precios, es tan grande que amenaza con desestabilizar el equilibrio de todo el ecosistema editorial. Algo, por otra parte, que no es tanto responsabilidad suya como de quienes, advertidos hace mucho tiempo, nunca quisieron intervenir.

Jennifer Heuer; Photograph by byllwill/Getty Images

Los juzgados de Nueva York han desarrollado un nuevo concepto para designar este tipo de política comercial que presiona a la baja, forzadamente, los precios de los libros, el reverso de la idea tradicional de monopolio: si uno consiste en la capacidad de subir arbitrariamente los precios gracias a ocupar una posición dominante en el mercado, el otro -monopsonio, lo han nombrado-, consiste en forzar la bajada de precios gracias a detentar una posición de visibilidad imbatible en la web. Es sabido que Amazon, como represalia e invitación a repensar sus relaciones comerciales, eliminó de la web de Amazon la posibilidad de comprar los contenidos de los sellos mencionados, un empujón poco sutil para reconsiderar quién manda en Internet.

Esta situación de (ab)uso de posición dominante -utilizada por todas las empresas editoriales, por otra parte-, esconde una enseñanza que el propio New York Times reclama en uno de los varios artículos que ha dedicado a este asunto: en How Book Publishers Can Beat Amazon, se propone una solución a la medida de la ocasión: sólo mediante la agregación de fuerzas de los libreros y los editores, en una plataforma compartida e independiente, donde se sumen los contenidos de todas y se alcance una masa crítica de contenidos de calidad a buenos precios comparable, puede alterar o al menos compensar el equilibrio de fuerzas. Este es un principio básico, si se quiere, de la economía del bien común o del procomún por el que dieron un Premio Nobel de Economía en el 2009 a Elinor Ostrom. Existe o existía un ecosistema editorial del que todos se beneficiaban y su destrucción no compensa a nadie, pero en lugar de buscar procedimientos de cooperación para fomentar el beneficio mutuo, los sellos editoriales y las librerías piensan que tienen alguna opción de ganar algo obrando aisladamente. No seré yo quien diga que eso es un error. Mejor que lean a Ostrom… Los indies norteamericanos han publicado hoy mismo una carta abierta y un logo en el que agradecen a Amazon la contracampaña que se ha hecho así misma

En España existen, al menos, dos tentativas de cooperación (de las que puedo ofrecer más detalles si hay aclamación y demanda popular) que se resienten de la tradicional suspicacia y picardia nacionales: todostuslibros.com y todostusebooks.com, iniciativa del gremio de libreros que apunta en el buen camino, pero a la que todavía le faltan algunos elementos para constituirse en una verdadera alternativa; y el proyecto de Punto Neutro promovido por el MEC y secundado por ANELE, que trata de crear una plataforma única de contenidos educativos digitales de calidad y de pago que simplifique todas las transacciones vinculadas a su uso y compra.

 

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En Alemania el Gremio de Editores acaba de anunciar, como ejemplo de lo que una política de cooperación sostenida puede llegar a alcanzar, que las librerías físicas están recuperando su cifra de facturación gracias, en buena medida, a la venta de e-books, integrados ya plenamente en su oferta y lógica comercial. En el año 2013 se vendieron 21,5 millones de €, un 60% más que en el año 2012, un 3,9% del total de la venta de libros, modesto si se quiere respecto al 20% que representa en un mercado más avanzado, el de USA, pero en todo caso relevante si damos por buenos los augurios de los libreros ingleses, que esta misma semana predecían que en el año 2018 los ebooks habrán sobrepasado en ese país la cifra de los libros en papel.

Nos quedan cuatro años,  pues, para desarrollar una estrategia coordinada y cooperativa que propicie el mutuo beneficio, más allá de la estrecha visión del plan de negocio particular, una estrategia que debe basarse en cinco puntos: la agregación de contenidos de calidad para obtener una masa crítica de contenidos relevante; la interoperabilidad y la apertura de formatos y soportes; la suma de valor añadido, en forma de funcionalidades y servicios, a la experiencia de compra de los usuarios; la incorporación del contenido generado por los usuarios a la lógica de la construcción de los productos editoriales y, antes de nada y por encima de cualquier otra cosa, la reconversión de una industria todavía analógica (en su manera de pensar y de orientarse, de percibir el futuro), en una industria plenamente digital.

 

Fuente: madridmasd.com