En ecommerce, la venta de los libros es responsabilidad del editor

En un mundo analógico, la responsabilidad de la venta de los libros es compartida entre editor, distribuidor y librero. Cada uno puede desempeñar su rol con independencia de cómo se desempeñen los demás: el editor publica los títulos que selecciona, y los envía –con la información de producto, de contenido y de comercio– al distribuidor, que los coloca en las librerías, junto con la información de contenido y comercio. Esta información, generada casi en su totalidad por el editor (los metadatos del libro), es importante para que el libro llegue a los lectores, pero no es indispensable: sin ella, al distribuidor y al librero les resultará más difícil su tarea, pero podrán llevarla a cabo. ¿Cómo? Sencillamente, porque casi todos los metadatos están comprendidos en el ejemplar físico del título impreso. Título, autor (y otros contribuidores de la obra), editorial, género, formato, ISBN, número de páginas, texto de contracubierta, precio, imagen de cubierta… Simplemente con examinar un ejemplar del libro, el librero puede saber cómo clasificarlo y venderlo.

Pero en el entorno digital, este equilibrio se altera. El distribuidor y el librero ya no pueden operar sin información/metadatos. Sin metadatos es casi imposible para ellos distribuir y vender. Y con unos metadatos pobres, la tarea sólo mejora un poco, pasando de imposible a improbable.

Libro invisibleEn el entorno digital, en el ecommerce, aumenta la responsabilidad de los editores en la venta de libros, pues ellos son los creadores y gestores de los metadatos del libro. Si los editores no proporcionan la información completa y correcta (los metadatos) a los distribuidores y libreros, estos no podrán mostrar los libros correctamente en sus páginas web, ni recomendarlos, y los distribuidores no podrán hacer los envíos correctos a los libreros. De nada servirá que el librero disponga de una página web perfectamente diseñada para mostrar, recomendar, promocionar y vender libros: si el editor no le proporciona los metadatos apropiados, el librero no podrá desempeñar su trabajo de forma eficiente.

Así pues, en un entorno web, en el que se venden tanto libros impresos como ebooks, todo depende de que el editor cree, mantenga y transmita a sus socios comerciales metadatos completos, actualizados, coherentes y correctos de los libros. Las librerías on line no reciben cajas libros impresos ni paquetes de archivos digitales que se puedan manipular para obtener información; reciben fichas de libros compuestas por metadatos que se convierten en información para mostrar sobre los libros en sus páginas web. En las ventas en Internet, el librero no puede recurrir a los datos que aporta el ejemplar físico del libro para mostrarlo en el lugar correcto, porque no dispone de él.

Todas las compras en Internet se hacen a partir de datos de producto y de uso (talla, tamaño, medidas, color, fabricante, composición, potencia, consumo, etc.) y de imágenes de dicho producto (por ejemplo, fotografías de un jersey o una lavadora). En el caso de los libros, los datos de producto son, entre otros, título, autor, resumen, reseñas, comentarios, editorial, formato, etc.,  y las imágenes incluyen, además de la cubierta y la contracubierta, la visualización de las páginas del libro. Y esos datos los genera el editor desde el momento en que compra los derechos del libro. Si el librero no dispone de esos metadatos para alimentar su web de venta, no podrá mostrar el libro, y por tanto no podrá venderlo

Cuantos más datos del libro aporte el editor más visible será éste en la página web del librero, y por tanto más posibilidades tendrá de ser visto, encontrado, recomendado, promocionado y comprado por los lectores.

Otro asunto es el uso que los libreros hagan de esos metadatos: cuánta información de la enviada por los editores muestren en su página web y en qué forma. Pero eso es algo a tratar en otra ocasión.

 

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Fuente: www.actualidadeditorial.com

Pros y contras de la lectura en el smartphone… ¿Te gusta para leer?

Siempre estamos entre el si y no de usos de uno u otro dispositivo. Personalmente creo que la tecnología más que una enemiga es una nueva compañera que con o sin el sector editorial seguirá existiendo, y ofreciendo a sus usuario apps para su distracción, contenido de lectura, etc. Lo que corresponde al sector, desde mi humilde punto de vista, es trabajar para que sus contenidos estén disponibles y sean legibles en cualquier dispositivo que el lector utilice. Hoy más que nunca está impuesto el dicho: El cliente (lector) siempre tiene la razón.

Les comparto este artículo de pros y contras de la lectura en el smartphone para tener conocimiento a qué nos enfrentamos.

¡Que lo disfruten!

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Leer un libro en una pantalla de 4 o 5 pulgadas no es una de las mejores opciones, pero sin duda que es una opción por la portabilidad del dispositivo y el acceso a los contenidos. Los smartphones están ocupando, ya desde hace años, un espacio y relevancia muy importante en un gran número de personas… de hecho, en España, un 60% de la población tiene un smartphone o, lo que es lo mismo, más de 28 millones de personas tienen la posibilidad de leer libros a través de su dispositivo móvil, entre otras cosas.

Pros y contras de la lectura en el smartphone… ¿Te gusta para leer?

Aunque las cifras de la lectura de libros a través del smartphone no son tan buenas como esos 28 millones de personas. El último informe de España, que conozco, sobre hábitos de lectura de libros a través de smartphones se remonta a principios de 2014 (que es un tiempo considerable). Dicho informe señala que hay un 28,6% de personas que lee en dispositivos móviles como eReaders, tablets y smartphones (13,37 millones de personas), siendo un 16,4% las personas que leen desde sus smartphones (7,67 millones de personas). Del total de personas que leen en dispositivos móviles hay un 18,5% que lee libros (2,47 millones de personas), siendo un 31,1% de ese porcentaje los que leen en un smartphone (0,77 millones de personas).

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Otra información a destacar (pero de lectura digital en general, no solo a través de smartphones) es el Barómetro del CIS de diciembre de 2014 y que decía que el 66,3% nunca ha leído parcial o totalmente un libro en versión digital o que el 11,1% leen en su mayoría en digital, mientras que el 79,7% lo hacen en su mayoría en papel.

Mi intención con este post no es intentar captar nuevos lectores que se sumen a la lectura a través de los smartphones, pero sí mostrar las ventajas que tendría hacerlo. Tampoco mi intención es restar las cifras de personas que ya leen a través de sus smartphones, sino mostrar cuales son los puntos negativos de hacerlo a través de este tipo de dispositivo. Mi intención final es que cada uno valore los pros y los contras de la lectura a través de los smartphones… y, además, que aporte su experiencia lectora a través de los comentarios para que todos podamos seguir valorando este dispositivo de lectura. ¡Vamos allá!

Pros de la lectura a través del smartphone

  1. El smartphone siempre va con nosotros…  a casi cualquier sitio. De hecho hay muchísimas personas que sufren nomofobia, el miedo a salir de casa sin el teléfono móvil. Es un perfecto dispositivo para leer en cualquier lugar y momento.
  2. Los smartphone no pesan y ocupan poco espacio. Aunque hay una tendencia en el crecimiento de este tipo de dispositivos móviles la verdad es que no pesan en comparación con un libro de 500 páginas… además ocupan poco espacio.
  3. No hace falta tener de conexión a Internet para leer. Hay infinidad de aplicaciones, páginas y portales que permiten la descarga de libros electrónicos al smartphone para guardarlas dentro de su memoria interna… y solamente por unos cuantos MB de capacidad.
  4. Disponibilidad inmediata. Si te apetece leer un libro puedes comprarlo, descargarlo (como he dicho anteriormente) o pedirlo en préstamo en tu biblioteca. Desde el inicio del proceso hasta que te pongas a leer pueden pasar solamente unos cuantos minutos.
  5. Sincronización de las lecturas. Puedes empezar a leer un libro electrónico en tu smartphone y terminar de leerlo en tu eReader o en un ordenador. Además puedes tomar infinidad de anotaciones en los libros, subrayarlos, marcar páginas… y también se sincronizará.
  6. Adaptación tipográfica. No hay excusas para no leer en el smartphone. ¿Letra pequeña? ¿Poco contraste? ¿No se entiende muy bien la letra?… Que sepas que todo esto lo puedes modificar: poner las letras más grandes, mayor contraste, cambio de la tipología de la letra…
  7. Aptos para personas con discapacidad visual. Además de la adaptación tipográfica comentar que son dispositivos ideales para personas que algún tipo de problema visual. Existe una gran gama de smartphones adaptados y de aplicaciones que leen textos.
  8. Ayudas en la velocidad de la lectura. Existen unas cuantas aplicaciones que permiten a los lectores leer de una manera más rápida a como suele hacerlo… de hecho pueden multiplicar por cinco su ratio de palabras por minuto.

Contras de la lectura a través del smartphone

  1. Las notificaciones. Un smartphone no es muy aconsejable para las lecturas pausadas o que requieren un alto grado de concentración. No hay que olvidarse que un smartphone sigue siendo un teléfono (pueden llamar) con acceso a Internet (correos, notificaciones) que te da pie a otras distracciones (juegos, leer noticias…)
  2. El tamaño de la pantalla. La verdad es que el tamaño de las pantallas no es el más propicio para estar mucho tiempo leyendo… aunque bien es cierto que nos tiramos muchísimo tiempo mirando la pantalla del smartphone al cabo del día, pero no necesariamente para hacer una lectura que necesita un mayor grado de concentración como puede ser la lectura de un libro.
  3. Problemas en la vista. El tamaño de la pantalla comentado anteriormente sumado al brillo de la pantalla puede hacer que nuestra vista sufra estragos… desde el picor de ojos, enrojecimiento hasta la perdida gradual de la visión.
  4. Batería. No hay que olvidar que un bien preciado en un smartphone, al igual que tener siempre Internet, es su batería. Nunca queremos que se nos acabe cuando estamos fuera de casa… y de que estamos en casa quizás tengamos mejores dispositivos para hacer la lectura.
  5. Lectura a ratos. Leer en un smartphone es sinónimo de leer en ratos libres en los que estás esperando para hacer otra cosa o quizás porque no te quede otra opción. ¿Quizás sean 5 minutos? ¿Quizás 40? ¿Se te olvidó el libro en casa? ¿el eReader?… sea el tiempo o el motivo que sea un smartphone rara vez es el principal dispositivo de lectura.

Fuente: www.julianmarquina.es

10 propósitos que debes cumplir en 2016 y siempre

Hola a todos por acá, y feliz año!!!

 

El comienzo de un nuevo año siempre viene con muy buena energía. Comenzamos cada día como si fuera ese nuevo cuaderno con todas las hojas en blanco que nos indicaba un nuevo año escolar. Este año me he propuesto alinear esa buena energía, que trae estas fechas, para decretar todas las cosas que deseo hacer. En mi lista de propósitos personales quién encabeza la lista es la salud,  aunque muy pocas veces me enfermo hay que cuidar el cuerpito, y comer saludable, frecuentar más el ejercicio, volver a correr, en fin… pero y lo profesional… en la lista está tener trabajo, sí, lo tenemos, pero ¿cómo nos ayudamos a crecer, a encontrar nuevos caminos, a movernos?  He encontrado está lista de 10 propósitos que si bien puede tocar un poco lo personal del autor, creo que cada uno de nosotros, independientemente del área en el que nos encontremos, podemos aplicarlas.

Espero lo disfruten  y que la fuerza los acompañe!

Las últimas dos semanas de diciembre y la primera de enero es fácil encontrarse posts en muchos blogs con el balance del año o los propósitos y objetivos para el año que entra. Yo mismo estuve años escribiendo justo hasta el año pasado que decidí escribir una reflexión general y, de paso, “quejarme” de algunas cosas que acompañan a estas celebraciones del año. Obviamente tuvo muy poco éxito. Normal para lo que es socialmente aceptado y lo políticamente correcto.

Así que este año he decidido escribir 10 propósitos profesionales (algunos también son aplicables a lo personal) que deberíamos hacer siempre con independencia de que sea el final o el principio de un año. Deberían ser un must.

  1. Asiste a eventos profesionales de tu sector. Es importante mantener un buen network con tus colegas para estar al día o para no dejar de estar en el top of mind de las personas que pueden ayudarte en el desarrollo de tu carrera profesional. Es importante siempre pero si eres profesional autónomo, aún más.
  2. Fórmate en aquello que no dominas. Desde un máster o postgrado hasta hacer seminarios o masterclass. Hoy en día es fácil encontrar muchos formatos distintos para formarse y accesibles para todos los bolsillos.
  3. Asiste a congresos o jornadas de sectores que te interesen. Eso te permitirá saber como funciona, detectar oportunidades y, si eres atrevido, conocer a personas y empresas que pueden llegar a ser clientes tuyos.
  4. Almuerza o cena con colegas y amigos del sector un par de veces al año (cuatro si es posible, una por trimestre). Es como el punto 1 pero en un ambiente más relajado e informal.
  5. Queda para tomar algo o cenar con tus ex-compañeros de promoción o del colegio. Además de ser muy divertido recordar viejos tiempos, es importante estar en contacto con personas que muy probablemente han tenido una carrera distinta a la tuya. Eso da mucha perspectiva sobre donde estás y te oxigena el cerebro al salir de la burbuja de tu sector.
  6. Acepta todas la reuniones que te propongan para explorar colaboraciones. Muchas veces saldrá mal y por mil motivos (era pronto; no estabais en el mismo momento; no habéis acabado de encontrar el punto de encuentro…) pero es un buen ejercicio para ir preparando los próximos encuentros. Y en algún momento algo positivo saldrá.
  7. Se más generoso con tu conocimiento. Las redes sociales existen para algo más que para compartir un chiste o la paella que te vas a comer (que está muy bien, eh?). Todos sabemos cosas sobre algo que los demás no saben. Quizás tengas una afición en la que eres un crack o un interés especial en un tema concreto y hay mucha gente que agradece que lo compartas con ellos. ¡Aparta tu lado voyeur y lánzate a compartir!
  8. Céntrate en algo. Está muy bien querer llegar a muchos sitios para no tratar de perder oportunidades pero, creéme, el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta” no es sólo totalmente cierto sino que además deja un reguero de daños colaterales en ti y en los que te rodean.
  9. Haz algo de deporte. Aunque solo sea salir a caminar rápido. Mantiene la mente fresca y por experiencia propia puedo asegurar que mientras haces deporte te vienen muchas cosas a la mente. O puedes aprovecharlo para escuchar tus podcast favoritos o lo que te apetezca pero lo importante es moverse un poco tres o cuatro días a la semana.
  10. Y sobre los 9 puntos anteriores siempre, siempre trata de hacerlos lo mejor que puedas.Persigue la excelencia y busca la perfección. Hacer las cosas a medias sólo te deja con la engañosa sensación de que no eras tan bueno en eso y lo contrario te deja con la auténtica sensación de que hiciste todo lo que estaba en tu mano.

¡Feliz año a todos mis lectores!

 

Fuente: www.davidsoler.es

La creciente complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales

Hola a todos por acá. Estuve un poco perdida, pero ya estoy de regreso con mucha información para compartir.

Hoy me encontré con este artículo de Dos Doce, donde se analiza el nivel de complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales, como lo dice el artículo diferentes modelos, por que no abra solo uno, y cada día parece que suman más.  A lo cual, lejos de tenerles miedo y cerrarles las puertas, creo que hay que darles una oportunidad: analizarlos y ver si nuestra editorial y nuestros contenidos pueden trabajar en un modelo de negocio así. Dificultades siempre las tendremos, pero no sabemos si abriéndonos a estos nuevos modelos de negocio, encontraremos un nuevo nicho para nuestros contenidos.

Artículo:

La evolución de los modelos de negocio digitales será cada vez más compleja. Gestionar los procesos de venta de ebooks en tiendas online como Amazon, Casa del Libro o Elkar es un modelo de negocio relativamente sencillo.  Vender una licencia de un determinado número de ebooks para dar acceso a un número limitado de usuarios de bibliotecas es un poco más complicado, pero tampoco hay que hacer un máster.  Fragmentar los contenidos de una editorial por capítulos o páginas para permitir su posterior remix en el proceso de venta es algo más difícil de gestionar. Licenciar tu contenido en plataformas con modelos “paga por lo que lees” conlleva un grado de gestión un poco más complicado.  Desarrollar nuevos servicios derivados del análisis de datos del comportamiento de los lectores alrededor de los contenidos de una editorial resulta una tarea altamente sofisticada.

Esta creciente complejidad no debe retrasar la puesta en marcha de los nuevos modelos de negocio descritos en la infografía dado que puede significar una pérdida de oportunidades de negocio, así como de ventajas competitivas. Intencionadamente decimos, en plural, “los futuros modelos de negocio de la era digital”, ya que entendemos que no será un solo modelo, sino muchos, los que cohabitarán entre sí.

Modelos de negocios digitales

Lectura de la infografía

El eje vertical de la infografía describe los diferentes tipos de formatos de contenidos y servicios existentes en este momento. Desde el tradicional “libro entero”, pasando por los actuales “bundles” (paquetes de libros), hasta la nueva gama de servicios derivados del Big Data o de la autoedición.

El eje horizontal de la infografía recoge los diferentes modelos de negocio operativos a día de hoy. Desde la tradicional “venta unitaria”, pasando por los actuales modelos de subscripción y venta de licencias a bibliotecas, hasta los modelos de reventa de contenidos y gamificación.

Con el fin de ayudar a los profesionales del mundo del libro a evaluar los diferentes  posibles escenarios, hemos definido tres grados de complejidad (bajo, medio y alto) a través de los colores del icono de la batería. El color verde indica un grado de complejidad bajo; el color naranja, un grado de complejidad mediano; y, por último, el color morado señala un alto grado de complejidad.

Esperamos que la lectura visual y el análisis detallado de esta infografía ayude a los profesionales de las industrias del libro a diseñar el mix de modelos de negocio más adecuado para atender las necesidades de cada uno de sus clientes.  La selección de uno u otro modelo de negocio dependerá de las singularidades de cada editorial, su especialización, tamaño, catálogo, entre otras variables.

Para descargar la infografía debe dirigirse al artículo y registrarse.

Fuente: Dosdoce.com

Las lecciones que las bibliotecas pueden aprender de Amazon

En la industria editorial existe una relación amor-odio con Amazon, pero en opinión de Mitchell Davis, que durante años trabajó como directivo en esta compañía, hay que reconocer que es increíble en muchas de las cosas que hace. Por esta razón, está convencido de que cualquier biblioteca puede aprender de algunos de los mecanismos que emplea el gigante empresarial para llegar a sus usuarios.

En un artículo publicado en Digital Book World, Davis da cuatro lecciones que cualquier biblioteca debería aplicar para hacer felices a sus usuarios y ampliar su alcance en la comunidad.

Según unos estudios presentados recientemente, muchas personas tienen una cuenta de préstamo de libros electrónicos en su biblioteca, pero no la utilizan. ¿Cómo podría cambiarse esto? Davis sugiere seguir estas cuatro propuestas de la política de Amazon:

  1. La experiencia del usuario es puro marketing. El boca a boca funciona. En marketing, ofrecer una experiencia satisfactoria al cliente es la mejor campaña y eso es algo que tenía muy claro Amazon cuando lanzó su servicio de “envío gratuito”. Por lo tanto –añade Davis– si los usuarios de una biblioteca obtienen servicios fantásticos, de valor y calidad, serán ellos mismos los que se encargarán de darlos a conocer.
  2. Los modelos de negocio deben experimentarse primero con los usuarios. El minorista realiza pruebas entre sus clientes con el propósito de ofrecer un mejor producto, de una forma sencilla, más rápido y, cómo no, más barato. Las bibliotecas, por su parte, están sujetas a las editoriales y a sus presupuestos. La solución, en opinión de Davis, está en realizar experimentos que satisfagan a ambas partes, tanto a las editoriales como a las bibliotecas y siempre centrándose en los usuarios.
  3. Invertir dinero, tiempo y energía donde sea preciso. Amazon nunca invierte ninguna de estas tres cosas en un proveedor que no le ayuda a alcanzar sus objetivos. Los modelos de negocio de una biblioteca surgen de la necesidad de cambiar lo modelos viejos y que no funcionan, por aquellos que mejor se adecuen a sus necesidades. 
  4. El negocio de los más vendidos puede suponer un riesgo. La empresa de Bezos se encuentra inmersa en el negocio de los best sellers aunque pierda dinero con alguno de ellos, pero ¿es esta la línea que tienen que seguir las bibliotecas? Davis no cree que deban seguirse las tendencias o gustos marcados por algunos usuarios en detrimento de las peticiones de otros. Se puede invertir mucho dinero en adquirir copias de un best seller como la trilogía deCincuenta sombras de Grey, pero ¿qué ocurre cuando disminuye su éxito? La biblioteca cuenta con un montón de copias de un libro que no puede ni vender ni regalar.

Compañías como Amazon o Netflix saben que una selección integral y elegante son las claves en la participación de los usuarios y en incentivar el uso de sus fondos. Por lo tanto –concluye Davis– las bibliotecas deberían emular lo que funciona en el mundo del consumo. 

 

Fuente: lecturalab.org

Roger Chartier y la revolución de la lectura digital

Nadie que esté interesado en la mutación de las formas de comunicación y en los efectos que sus cambios generan debería perderse un libro como el de Walter OngOralidad y escritura: tecnologías de la palabra, un libro de los años 80 que conserva todo su interés y toda su capacidad de antelación y de previsión, porque Ong rastreó los profundos cambios de la psique y la cognición humanas derivados de la alteración de las tecnologías de la escritura. No se conformó con documentar, meramente, la transición de las prácticas y de los soportes, sino que se detuvo en analizar las profundas, extensas e indelebles consecuencias del paso de un vehículo de comunicación al otro. Por citar de memoria alguna de esas implicaciones definitivas, cabe recordar que Ong presumía que el uso de la escritura, que propiciaba un trato distanciado con el objeto de estudio, trajo consigo el desarrollo del pensamiento abstracto y el surgimiento progresivo de la ciencia; que contribuyó a la construcción de nuestra conciencia individual al favorecer la instrospección y el aislamiento; que procuró una liberación de recursos intelectuales esencial, porque nos permitió proyectar y conservar nuestro conocimiento, formalizándolo, en soportes ajenos a nuestra memoria. En fin: Ong venía a llamar la atención (como luego lo haría el gran Jack Goody) sobre las hondas, duraderas e imborrables implicaciones que tienen las revoluciones de las tecnologías escritas.

Roger Chartier pertenece a esa estirpe de historiadores y antropólogos que están mucho más preocupados por proponer soluciones a los intrincados problemas intelectuales que la transformación de las tecnologías de la escritura implican, que con los artificiales y postizos límites geográficos o disciplinares. Robert Darnton, Pierre Bourdieu, Walter Ong, Jack Goody,Elizabeth Eisenstein o Claude Levi-Strauss (Alejandro Piscitelli, Antonio Rodríguez de las Heras entre nosotros) podrían formar parte de ese círculo de sabios que rompieron con las convenciones disciplinares hace mucho tiempo y se dedicaron, en alguna medida, a estudiar los profundos efectos que la tranformación de las tecnologías de la escritura tuvieron y están teniendo sobre la organización de la sociedad y sobre la conciencia de los seres humanos.

En muchas de sus últimas entrevistas Chartier llama la atención, por eso, sobre las implicaciones todavía imprevisibles que la escritura y la lectura digitales tendrán sobre una y otra dimensión: “en el mundo digital existe una continuidad textual que borra la inmediata diferencia entre géneros visible en periódicos, revistas, cartas, libros. Como consecuencia, hay una yuxtaposición de fragmentos no necesariamente referidos a la totalidad textual a la cual pertenecían. A partir de ahí, el libro como creación, como identidad intelectual y estética, se desmorona. La antigua percepción de una entidad textual coherente y lógica, incluso cuando no se leen todas sus páginas, es reemplazada por una serie de datos, de fragmentos desvinculados. De ahí la idea de los tablets de indicarle al lector si está al comienzo, a la mitad o en las últimas páginas del texto. De dar una cierta percepción de totalidad textual, sabiendo que el lector busca o recibe fragmentos derramados”. La pérdida de ese referente, del artefacto del libro como obra coherente y acabada, tendrá las mismas consecuencias, sin duda alguna, que el paso de la oralidad a la escritura, tal como anticipara Ong. Algunos, retomando a este mismo autor, recogen su idea de la “segunda oralidad” y designan al periodo que va del 1450 hasta finales del siglo XX, quizás de manera algo oportunista y exagerada, como el Paréntesis de Gutenberg.

Sea como fuere -porque es cierto que hay mucho de mezcla, remezcla, préstamo, apropiación y remodelación en las prácticas actuales-, Chartier insiste en las características novedosas de la nueva textualidad digital y en los efectos aún desconocidos que eso tendrá sobre nuestras formas de conocer y entender: “ante una lógica de cercanía temática, de palabras claves, de tópicos, una continuidad física como la del libro ya no importa. Las unidades textuales no son consideradas en su identidad, sino como un banco de datos que se puede organizar, recomponer, asociar. No es un juicio de valor ni digo que el mundo de Gutenberg era un paraíso y hoy estamos en el infierno. Digo que las posibilidades son inmensas y que el problema es identificar las formas de discontinuidad y las prácticas de la lectura. La relación entre posibilidades nuevas y características heredada”.

“El libro ya no ejerce el poder que ha sido suyo, ya no es el amo de nuestros razonamientos o de nuestros sentimientos frente a los nuevos medios de información y comunicación de que a partir de ahora disponemos” cita Chartier a Henri Jean Martin en un número de la Revista Quimera del año 1996. Si eso es así, si el campo editorial en el que tenían sentido las relaciones entre autores, editores y lectores han saltado por los aires, porque ya no creamos, leemos, distribuimos, usamos y adquirimos los contenidos de la misma manera y donde el libro ya no ocupa ni siquiera el centro de ese ecosistema, ¿cómo cabrá pensarlo, qué nuevo aspecto tendrá su configuración, qué nuevos papeles y nuevos roles surgirán, qué futuro nos depara esta revolución digital.

A partir de mañana martes algunos tendremos la singular oportunidad de compartir tres tardes con el maestro Chartier dentro del curso Creación, edición y lectura: presente y pasado, en laCasa del Lector, un lujo inigualable.

 

Fuente: madridmasd.com

La biblioteca del futuro… futuro tecnológico y social

«El mejor camino para predecir el futuro es inventándolo» Alan Kay

El futuro de las bibliotecas es uno de los grandes enigmas. Muchos pensaron que con la llegada de Internet primero y después con la llegada de los libros electrónicos iban a tener las bibliotecas complicada su existencia. Por suerte se equivocaron, aunque posiblemente no iban desencaminados. Las bibliotecas aguantaron estos envites tecnológicos porque supieron adaptarse a ellos y porque las bibliotecas son mucho más que eso. Las bibliotecas orientan, ayudan, apoyan, aconsejan… a sus usuarios en el acceso de información y contenidos independientemente del formato en el que se encuentren. Muchos sectores e instituciones desaparecerían si achacásemos a Internet como culpable o competencia directa, véase el caso del periodismo donde todo el mundo puede publicar noticias a la red, el caso de los museos y galerías de arte con el acceso a colecciones y proyectos de recopilación artística existentes, y el caso de las bibliotecas con la llegada y proliferación del libro electrónico.

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El futuro es imprevisible y aunque se trate siempre de dar unas pautas evolutivas éstas o son poco realistas o llegan antes de lo esperado. Eric Schmidt en su libro «The New Digital Age: Reshaping the Future of People, Nations and Business» trata de dar una serie de predicciones futuras, en las cuales destacan la enseñanza de la privacidad online desde las escuelas, en el año 2020 todo el mundo estará conectado a través del móvil, las noticias de última hora solamente estarán en los medios sociales (véase el caso de Twitter), nuestros datos estarán en la nube…

«El Darwinismo Digital ocurre cuando la tecnología y la sociedad evolucionan de una forma más acelerada que nuestra capacidad de adaptación» Brian Solis

Se puede decir que las bibliotecas son entidades que se adaptan a los cambios tecnológicos y sociales por muy rápidos que vengan estos cambios y por muy rígida que se piense que es la institución. Carolina De Volder argumentó esta adaptación al cambio en el mundo de las bibliotecas a través del término Darwinismo digital:

«Las bibliotecas deberán modificar su manera de hacer productos y servicios, replantear sus fundamentos (misión, visión) y estar atentos a las necesidades de la sociedad. Nos abocamos a un inminente transformación, a una (r)evolución, donde la relación biblioteca/bibliotecario-usuario es mucho más importante y las inquietudes y necesidades de ellos marcan los caminos a seguir. Lo que importa es cómo se interactúa con estos usuarios que cada día están más conectados y más informados, y que exigen cada vez más.»

Las bibliotecas conservan su nombre con el paso de los años. Es la marca por la que se le reconoce aunque ya no sean meras «cajas de libros». Las bibliotecas cada vez más tienden a ser estaciones de información o agencias de acceso a la información donde el protagonista sigue siendo el usuario y los servicios que se le dan a este. El bibliotecario es una de las partes principales de todo este entramado al ser el nexo de unión entre el usuario que busca, necesita o demanda un servicio y la sobreinformación existente y las necesidades formativas o de cualquiera otra magnitud que demande el usuario final.

La tendencia va hacia la conexión a través de Internet, por lo que las bibliotecas tendrán que estar tan atentas de sus usuarios físicos como de sus usuarios virtuales. El bibliotecario tiene que ser un perfecto conocedor de sus usuarios, cuales son sus necesidades y porqué van a la biblioteca o porqué prefieren hacer uso de los servicios de la biblioteca a través del mundo online. Los bibliotecarios están saliendo de esa zona de confort que años atrás disponían para convertirse en unos verdaderos probadores e implementadotes de las novedades que les demanda la sociedad y que son beneficiosas para la biblioteca y sus usuarios.

En el mundo cada vez más personas y cosas están conectadas a Internet. El objetivo de esta conexión es la de recabar datos e información sobre su uso de determinados elementos y patrones de conducta de las personas, transmitirlos, almacenarlos y analizarlos. Este «Internet de las cosas» puede llegar a ser de utilidad para las bibliotecas con la finalidad de recabar información de los usuarios y de los servicios y productos de la biblioteca. Por ejemplo, a través de sensores se podría llegar a medir el grado de utilización de cada elemento de la biblioteca, indicar la ubicación de un libro extraviado o mal colocado, saber el uso que los usuarios hacen de la biblioteca, monitorizar préstamos, medir la cantidad de información que hay en ese momento en la biblioteca, disponibilidad de productos y servicios, búsqueda de la eficacia energética de las bibliotecas… en fin, una gran lista de datos convertidos en información para hacer un mejor uso del servicio.

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La clave está en la tecnología y en personalización de los servicios por cada usuario de la biblioteca. Para ello es más que necesario conocer los patrones de conducta de los usuarios en el uso de la biblioteca y de sus servicios con el objetivo de darles lo que quieren y necesitan en cada momento sin necesidad de que lleguen a preguntar por ello. De ahí la importancia de la conexión entre los datos disponibles de los usuarios con la información y colección que dispone la biblioteca con la finalidad de saber lo que quiere el usuario en cada momento y ofrecer una serie de recomendaciones que hagan sus búsquedas y necesidades más ágiles en cuanto al tiempo dedicado y a la relevancia de los contenidos. Aunque siempre se tendrá que tener en cuenta la privacidad e intimidad de las personas.

«Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya» Alexander Graham Bell

 

Fuente: Julianmarquina.es