La creciente complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales

Hola a todos por acá. Estuve un poco perdida, pero ya estoy de regreso con mucha información para compartir.

Hoy me encontré con este artículo de Dos Doce, donde se analiza el nivel de complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales, como lo dice el artículo diferentes modelos, por que no abra solo uno, y cada día parece que suman más.  A lo cual, lejos de tenerles miedo y cerrarles las puertas, creo que hay que darles una oportunidad: analizarlos y ver si nuestra editorial y nuestros contenidos pueden trabajar en un modelo de negocio así. Dificultades siempre las tendremos, pero no sabemos si abriéndonos a estos nuevos modelos de negocio, encontraremos un nuevo nicho para nuestros contenidos.

Artículo:

La evolución de los modelos de negocio digitales será cada vez más compleja. Gestionar los procesos de venta de ebooks en tiendas online como Amazon, Casa del Libro o Elkar es un modelo de negocio relativamente sencillo.  Vender una licencia de un determinado número de ebooks para dar acceso a un número limitado de usuarios de bibliotecas es un poco más complicado, pero tampoco hay que hacer un máster.  Fragmentar los contenidos de una editorial por capítulos o páginas para permitir su posterior remix en el proceso de venta es algo más difícil de gestionar. Licenciar tu contenido en plataformas con modelos “paga por lo que lees” conlleva un grado de gestión un poco más complicado.  Desarrollar nuevos servicios derivados del análisis de datos del comportamiento de los lectores alrededor de los contenidos de una editorial resulta una tarea altamente sofisticada.

Esta creciente complejidad no debe retrasar la puesta en marcha de los nuevos modelos de negocio descritos en la infografía dado que puede significar una pérdida de oportunidades de negocio, así como de ventajas competitivas. Intencionadamente decimos, en plural, “los futuros modelos de negocio de la era digital”, ya que entendemos que no será un solo modelo, sino muchos, los que cohabitarán entre sí.

Modelos de negocios digitales

Lectura de la infografía

El eje vertical de la infografía describe los diferentes tipos de formatos de contenidos y servicios existentes en este momento. Desde el tradicional “libro entero”, pasando por los actuales “bundles” (paquetes de libros), hasta la nueva gama de servicios derivados del Big Data o de la autoedición.

El eje horizontal de la infografía recoge los diferentes modelos de negocio operativos a día de hoy. Desde la tradicional “venta unitaria”, pasando por los actuales modelos de subscripción y venta de licencias a bibliotecas, hasta los modelos de reventa de contenidos y gamificación.

Con el fin de ayudar a los profesionales del mundo del libro a evaluar los diferentes  posibles escenarios, hemos definido tres grados de complejidad (bajo, medio y alto) a través de los colores del icono de la batería. El color verde indica un grado de complejidad bajo; el color naranja, un grado de complejidad mediano; y, por último, el color morado señala un alto grado de complejidad.

Esperamos que la lectura visual y el análisis detallado de esta infografía ayude a los profesionales de las industrias del libro a diseñar el mix de modelos de negocio más adecuado para atender las necesidades de cada uno de sus clientes.  La selección de uno u otro modelo de negocio dependerá de las singularidades de cada editorial, su especialización, tamaño, catálogo, entre otras variables.

Para descargar la infografía debe dirigirse al artículo y registrarse.

Fuente: Dosdoce.com

Diez cosas que han hecho los editores dignas de aplauso

Philip Jones considera que por lo menos hay diez proyectos realizados por los editores dignos de ser destacados, con el ánimo de contrarrestar algo en su opinión no demasiado difícil de hacer, que es fustigar al sector editorial, lo que se hace con frecuencia.

 

En un artículo publicado en FutureBook, Jones ofrece un listado con diez proyectos que en su opinión son dignos de alabanza.

  1. El escritor David Mitchell publicará una novela de seis mil palabras en Twitter. El contacto con los medios sociales es una oportunidad, tal y como señala George Walkley, director de tecnología en Hachette UK, para conectar a los autores con sus lectores. Mediante esta iniciativa, el autor no sólo contará su historia, sino que también preparará a toda una audiencia global para su próxima novela que saldrá en septiembre –asegura.
  2. Los festivales virtuales, entre ellos el primero organizado por HarperCollins entre el 7 y 8 de junio al que se apuntaron más de seis mil usuarios en Facebook, el hashtag #Romance14 se tuiteó cerca de cuatro mil quinientas veces y el alcance potencial fue a casi dieciocho millones de perfiles.
  3. Narrativa transmedia. Jones destaca una propuesta llevada a cabo por Harlequin Mills & Boon y el lanzamiento de The Chatsfield. Se trata de un mundo narrativo e inmersivo que se creó a partir de los libros que esta editorial había publicado. La intención, según manifestó la compañía, fue la de crear un ambiente en el que todas esas historias se contasen de una forma distinta.
  4. La nueva entrega de Harry Potter. El periodista recomienda hacer una búsqueda sencilla en Google y los resultados son astronómicos, es más –añade– el artículo que se publicó en The Bookseller fue visto noventa mil veces.
  5. Twitter, como una herramienta de descubrimiento de nuevos títulos. HarperCollins inició una experiencia a través de esta red social aprovechando su alcance a millones de usuarios. Mediante el hashtag #BookadayUK se consiguieron casi setenta mil menciones a través de más de treinta y dos mil quinientos usuarios. Es más, esta promoción consiguió un rebranding viral gracias a que el hashtag #Bookday ya se utilizaba en los Estados Unidos.
  6. Primera convención de literatura juvenil celebrada en el Reino Unido y organizada por Katherine Woodfine, de Booktrust, y la escritora infantil Malorie Blackman. Aunque el encuentro no fue una iniciativa originada por un editor, Jones destaca que la participación de las editoriales desde su lanzamiento fue fundamental para su realización.
  7. Hachette y la venta social. En opinión de Jones se trata de una manera estupenda de conectar con los superfans. La idea es que el editor lleve el libro directamente allí donde está la audiencia, lo que permitirá que sean los mismos fans los que ayuden a vender más copias.
  8. Series por entregas. Lanzar un ebook por entregas es una estrategia interesante que no solo llega a una audiencia ya identificada sino que además puede generar demanda de su versión en papel, como se planea hacer con la historia de Harriet Evans A Place for Us, la cual se va a lanzar en cuatro entregas, entre los meses de julio y octubre.
  9. El primer hackatón editorial que se celebró en Reino Unido en el que participaron casi cien hackers dispuestos a crear proyectos relacionados con el sector editorial en tan solo un fin de semana.
  10. Las librerías independientes virtuales. Penguin Random House lanzó My Independent Bookshop en mayo, con la intención de permitir a los lectores, autores y librerías crear su propia librería virtual y recomendar lecturas.

Fuente: lecturalab.org

 

Fuerte apuesta de las Bibliotecas Vascas por el fomento de la lectura digital

 

En la era digital, las editoriales y las bibliotecas están condenadas a entenderse, en el buen sentido de la palabra, dado que ambas partes se necesitarán más que nunca. A medida que, desgraciadamente, muchas librerías de nuestras ciudades y pueblos van desapareciendo, las bibliotecas se están convirtiendo en uno de los escasos espacios culturales de muchos municipios donde los lectores pueden descubrir todo tipo de nuevas lecturas, autores, así como otros lectores con sus mismas afinidades. A pesar de las limitaciones presupuestarias de los últimos años, las bibliotecas han sabido mantener más o menos satisfechos a sus más de 16 millones de usuarios de toda España.

En el siglo XXI las bibliotecas no solo seguirán prestando sus actuales servicios con vocación pública, sino que además se convertirán en un lugar muy importante de descubrimiento, préstamo, subscripción y compra (sí, compra) de todo tipo de contenidos digitales (ebooks, música, cines, videojuegos, apps, etc.). En este contexto de transformación, las bibliotecas deberían asumir un mayor protagonismo en el proceso de redefinición de los modelos de relación con las editoriales para garantizar sus intereses y su papel en la sociedad digital. Este proceso no debe plantearse como una confrontación entre las partes sino como una negociación entre pares, ya que editores y bibliotecarios tendrán que aceptar que los modelos anteriores han quedado obsoletos.

Posibles modelos a tener en cuenta

Con el fin de aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos, describimos a continuación una serie de modelos que nos han parecido interesantes y que pueden servir de referencia a ambas partes.

En los Estados Unidos de América, las bibliotecas de los estados de Colorado, California o Massachusetts, entre otros, han decidido desarrollar de forma colectiva sus propias plataformas para alojar y distribuir sus contenidos. Entre las ventajas de contar con su propia plataforma está la ventaja competitiva de negociar directamente con las editoriales y los autores independientes, la opción de vender directamente contenidos al lector, la posibilidad de desarrollar buscadores más eficaces que integren contenidos de plataformas diferentes e incluso disponer en tiempo real de los metadatos que generan los usuarios en su plataforma. A través de estas iniciativas colectivas, las bibliotecas consiguen además evitar que grandes plataformas como Overdrive tomen posiciones dominantes y acaben imponiendo unos modelos de préstamo con condiciones económicas insostenibles.

Una de las tendencias más interesantes que está teniendo lugar en los Estados Unidos y en el Reino Unido es la decisión que han tomado muchas bibliotecas de enriquecer el catálogo de sus plataformas con libros autoeditados, así como con contenidos locales generados por los usuarios como la memoria de ciudades y pueblos. Por ejemplo, la red de bibliotecas del condado Douglas cuenta con más de 350.000 contenidos generados por los usuarios y estiman que en 2015 ascenderán a 600.000 títulos.

Otra de las tendencias que las bibliotecas deben tener en cuenta es la opción de incluir un botón para compra de ebooks o tarjeta de regalo cuando estos no estén disponibles para préstamo o se haya agotado el presupuesto para adquisición de nuevas licencias. De esta manera se presta un servicio a los usuarios que tengan cierta urgencia en leer ese libro y además puede convertirse en una vía de ingresos extraordinaria puesto que las bibliotecas pueden obtener hasta el 20% del PVP del ebook vendido en concepto de afiliación.

Las bibliotecas también deberían analizar la conveniencia o no de incorporar modelos de subscripción a sus plataformas de préstamo de contenidos digitales. Normalmente la biblioteca paga la cuota de subscripción, también existen modelos de copago como luego veremos, y el usuario solo necesita su carnet de biblioteca para poder acceder a los contenidos de la plataforma a través de cualquier dispositivo.

En Europa, la red de bibliotecas de Dinamarca, Suecia, Noruega y Holanda ha puesto en marcha diversos modelos de préstamo de ebooks con el fin de testar diferentes alternativas que equilibren los intereses de cada uno. Por un lado, varias bibliotecas han llegado a acuerdos con editoriales para asumir los costes de digitalización de obras que por cualquier motivo no estaban digitalizadas a cambio de obtener unas condiciones económicas más amigables durante los primeros años de préstamo. En Dinamarca han puesto en marcha un modelo que podemos denominar como “pago por click” que liquida al editor en función de acceso a cada título. En Holanda, las bibliotecas públicas han lanzado un modelo de “copago” con acceso a un número limitado de títulos por 20 euros al año. En Suecia, la plataforma Atingo permite a las bibliotecas negociar en tiempo real con las editoriales el precio de compra de la licencia en función de la oferta y demanda de los títulos que desean adquirir. Gracias a esta diversidad y flexibilidad de modelos de préstamo, en los países nórdicos cerca del 70% de los ingresos del mercado digital gira en torno a las bibliotecas.

Conclusiones

No existe un único modelo de éxito sino numerosas alternativas que deben ser analizadas para determinar su idoneidad. Las bibliotecas deberán definir su propio modelo y no dejar que otros en el mundo del libro decidan por ellas.

Las bibliotecas deben liderar la búsqueda de contenidos y ofrecer a sus usuarios todo tipo de libros, más allá de los tradicionalmente adquiridos de las editoriales. En este sentido, las bibliotecas deberían incorporar a sus catálogos apps educativas, una amplia selección de libros autoeditados, contenidos generados por los usuarios, obras libres de derechos de autor, videojuegos, cine, música, etc., así como ebooks del sector editorial.

Las bibliotecas deben apostar por desarrollar nuevas formas de descubrimiento de sus contenidos a través de sistemas de recomendación más eficaces, que tengan en cuenta variables más allá de las basadas en anteriores compras o préstamos realizados. Sistemas de recomendación de nuevas lecturas que indaguen en patrones de lectura entre lectores, en párrafos subrayados, en tiempos reales de lectura, en extractos compartidos, en conversaciones en redes sociales…

El desarrollo y mantenimiento de las plataformas de préstamo tiene un coste elevado no asumible de forma individual por las bibliotecas. Por ello es recomendable que se aborden de forma colectiva junto con otras bibliotecas de otros lugares o hasta otros países. Las bibliotecas deben identificar partners tecnológicos con modelos innovadores (código libre, licencias de marca blanca, “revenue-share”, etc.) para desarrollar plataformas sostenibles.

Ambas partes, editores y bibliotecarios, están condenadas a entenderse y por tanto tendrán que hacer concesiones hasta llegar a un punto equidistante y respetuoso con los intereses de cada uno.

El próximo miércoles 18 de junio hablaré sobre estos temas en una jornada que ha organizado el Servicio de Bibliotecas Públicas del Gobierno Vasco en Vitoria con motivo de la celebración de sus 10 años en la Red. Mi conferencia, que llevará por título “Tendencias en modelos de préstamo digital en bibliotecas: Cómo fomentar la demanda de préstamo de ebooks”, intentará aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos.

Fuente: dosdoce.com

Las lecciones que las bibliotecas pueden aprender de Amazon

En la industria editorial existe una relación amor-odio con Amazon, pero en opinión de Mitchell Davis, que durante años trabajó como directivo en esta compañía, hay que reconocer que es increíble en muchas de las cosas que hace. Por esta razón, está convencido de que cualquier biblioteca puede aprender de algunos de los mecanismos que emplea el gigante empresarial para llegar a sus usuarios.

En un artículo publicado en Digital Book World, Davis da cuatro lecciones que cualquier biblioteca debería aplicar para hacer felices a sus usuarios y ampliar su alcance en la comunidad.

Según unos estudios presentados recientemente, muchas personas tienen una cuenta de préstamo de libros electrónicos en su biblioteca, pero no la utilizan. ¿Cómo podría cambiarse esto? Davis sugiere seguir estas cuatro propuestas de la política de Amazon:

  1. La experiencia del usuario es puro marketing. El boca a boca funciona. En marketing, ofrecer una experiencia satisfactoria al cliente es la mejor campaña y eso es algo que tenía muy claro Amazon cuando lanzó su servicio de “envío gratuito”. Por lo tanto –añade Davis– si los usuarios de una biblioteca obtienen servicios fantásticos, de valor y calidad, serán ellos mismos los que se encargarán de darlos a conocer.
  2. Los modelos de negocio deben experimentarse primero con los usuarios. El minorista realiza pruebas entre sus clientes con el propósito de ofrecer un mejor producto, de una forma sencilla, más rápido y, cómo no, más barato. Las bibliotecas, por su parte, están sujetas a las editoriales y a sus presupuestos. La solución, en opinión de Davis, está en realizar experimentos que satisfagan a ambas partes, tanto a las editoriales como a las bibliotecas y siempre centrándose en los usuarios.
  3. Invertir dinero, tiempo y energía donde sea preciso. Amazon nunca invierte ninguna de estas tres cosas en un proveedor que no le ayuda a alcanzar sus objetivos. Los modelos de negocio de una biblioteca surgen de la necesidad de cambiar lo modelos viejos y que no funcionan, por aquellos que mejor se adecuen a sus necesidades. 
  4. El negocio de los más vendidos puede suponer un riesgo. La empresa de Bezos se encuentra inmersa en el negocio de los best sellers aunque pierda dinero con alguno de ellos, pero ¿es esta la línea que tienen que seguir las bibliotecas? Davis no cree que deban seguirse las tendencias o gustos marcados por algunos usuarios en detrimento de las peticiones de otros. Se puede invertir mucho dinero en adquirir copias de un best seller como la trilogía deCincuenta sombras de Grey, pero ¿qué ocurre cuando disminuye su éxito? La biblioteca cuenta con un montón de copias de un libro que no puede ni vender ni regalar.

Compañías como Amazon o Netflix saben que una selección integral y elegante son las claves en la participación de los usuarios y en incentivar el uso de sus fondos. Por lo tanto –concluye Davis– las bibliotecas deberían emular lo que funciona en el mundo del consumo. 

 

Fuente: lecturalab.org

Roger Chartier y la revolución de la lectura digital

Nadie que esté interesado en la mutación de las formas de comunicación y en los efectos que sus cambios generan debería perderse un libro como el de Walter OngOralidad y escritura: tecnologías de la palabra, un libro de los años 80 que conserva todo su interés y toda su capacidad de antelación y de previsión, porque Ong rastreó los profundos cambios de la psique y la cognición humanas derivados de la alteración de las tecnologías de la escritura. No se conformó con documentar, meramente, la transición de las prácticas y de los soportes, sino que se detuvo en analizar las profundas, extensas e indelebles consecuencias del paso de un vehículo de comunicación al otro. Por citar de memoria alguna de esas implicaciones definitivas, cabe recordar que Ong presumía que el uso de la escritura, que propiciaba un trato distanciado con el objeto de estudio, trajo consigo el desarrollo del pensamiento abstracto y el surgimiento progresivo de la ciencia; que contribuyó a la construcción de nuestra conciencia individual al favorecer la instrospección y el aislamiento; que procuró una liberación de recursos intelectuales esencial, porque nos permitió proyectar y conservar nuestro conocimiento, formalizándolo, en soportes ajenos a nuestra memoria. En fin: Ong venía a llamar la atención (como luego lo haría el gran Jack Goody) sobre las hondas, duraderas e imborrables implicaciones que tienen las revoluciones de las tecnologías escritas.

Roger Chartier pertenece a esa estirpe de historiadores y antropólogos que están mucho más preocupados por proponer soluciones a los intrincados problemas intelectuales que la transformación de las tecnologías de la escritura implican, que con los artificiales y postizos límites geográficos o disciplinares. Robert Darnton, Pierre Bourdieu, Walter Ong, Jack Goody,Elizabeth Eisenstein o Claude Levi-Strauss (Alejandro Piscitelli, Antonio Rodríguez de las Heras entre nosotros) podrían formar parte de ese círculo de sabios que rompieron con las convenciones disciplinares hace mucho tiempo y se dedicaron, en alguna medida, a estudiar los profundos efectos que la tranformación de las tecnologías de la escritura tuvieron y están teniendo sobre la organización de la sociedad y sobre la conciencia de los seres humanos.

En muchas de sus últimas entrevistas Chartier llama la atención, por eso, sobre las implicaciones todavía imprevisibles que la escritura y la lectura digitales tendrán sobre una y otra dimensión: “en el mundo digital existe una continuidad textual que borra la inmediata diferencia entre géneros visible en periódicos, revistas, cartas, libros. Como consecuencia, hay una yuxtaposición de fragmentos no necesariamente referidos a la totalidad textual a la cual pertenecían. A partir de ahí, el libro como creación, como identidad intelectual y estética, se desmorona. La antigua percepción de una entidad textual coherente y lógica, incluso cuando no se leen todas sus páginas, es reemplazada por una serie de datos, de fragmentos desvinculados. De ahí la idea de los tablets de indicarle al lector si está al comienzo, a la mitad o en las últimas páginas del texto. De dar una cierta percepción de totalidad textual, sabiendo que el lector busca o recibe fragmentos derramados”. La pérdida de ese referente, del artefacto del libro como obra coherente y acabada, tendrá las mismas consecuencias, sin duda alguna, que el paso de la oralidad a la escritura, tal como anticipara Ong. Algunos, retomando a este mismo autor, recogen su idea de la “segunda oralidad” y designan al periodo que va del 1450 hasta finales del siglo XX, quizás de manera algo oportunista y exagerada, como el Paréntesis de Gutenberg.

Sea como fuere -porque es cierto que hay mucho de mezcla, remezcla, préstamo, apropiación y remodelación en las prácticas actuales-, Chartier insiste en las características novedosas de la nueva textualidad digital y en los efectos aún desconocidos que eso tendrá sobre nuestras formas de conocer y entender: “ante una lógica de cercanía temática, de palabras claves, de tópicos, una continuidad física como la del libro ya no importa. Las unidades textuales no son consideradas en su identidad, sino como un banco de datos que se puede organizar, recomponer, asociar. No es un juicio de valor ni digo que el mundo de Gutenberg era un paraíso y hoy estamos en el infierno. Digo que las posibilidades son inmensas y que el problema es identificar las formas de discontinuidad y las prácticas de la lectura. La relación entre posibilidades nuevas y características heredada”.

“El libro ya no ejerce el poder que ha sido suyo, ya no es el amo de nuestros razonamientos o de nuestros sentimientos frente a los nuevos medios de información y comunicación de que a partir de ahora disponemos” cita Chartier a Henri Jean Martin en un número de la Revista Quimera del año 1996. Si eso es así, si el campo editorial en el que tenían sentido las relaciones entre autores, editores y lectores han saltado por los aires, porque ya no creamos, leemos, distribuimos, usamos y adquirimos los contenidos de la misma manera y donde el libro ya no ocupa ni siquiera el centro de ese ecosistema, ¿cómo cabrá pensarlo, qué nuevo aspecto tendrá su configuración, qué nuevos papeles y nuevos roles surgirán, qué futuro nos depara esta revolución digital.

A partir de mañana martes algunos tendremos la singular oportunidad de compartir tres tardes con el maestro Chartier dentro del curso Creación, edición y lectura: presente y pasado, en laCasa del Lector, un lujo inigualable.

 

Fuente: madridmasd.com

Planes para el futuro del ecosistema editorial

La trifulca entre Amazon, Hachette y algunos otros grandes sellos editoriales, como Bonnier en Alemania (propietaria de Pier, Ullstein, Berlin y Carlsen), no dejaría de ser una polémica común e irrelevante (que un distribuidor rechace a un editor o que le imponga márgenes inasumibles o que un editor desdeñe a una tipología determinada de librerías por irrelevante en su estrategia comercial) sino fuera porque Amazon es el gran agregador de contenido mundial. El peso de su masa crítica, la capacidad por tanto de atraer a nuevos clientes, de integrar verticalmente todos los eslabones de la cadena de su negocio y de imponer márgenes comerciales e, incluso, precios, es tan grande que amenaza con desestabilizar el equilibrio de todo el ecosistema editorial. Algo, por otra parte, que no es tanto responsabilidad suya como de quienes, advertidos hace mucho tiempo, nunca quisieron intervenir.

Jennifer Heuer; Photograph by byllwill/Getty Images

Los juzgados de Nueva York han desarrollado un nuevo concepto para designar este tipo de política comercial que presiona a la baja, forzadamente, los precios de los libros, el reverso de la idea tradicional de monopolio: si uno consiste en la capacidad de subir arbitrariamente los precios gracias a ocupar una posición dominante en el mercado, el otro -monopsonio, lo han nombrado-, consiste en forzar la bajada de precios gracias a detentar una posición de visibilidad imbatible en la web. Es sabido que Amazon, como represalia e invitación a repensar sus relaciones comerciales, eliminó de la web de Amazon la posibilidad de comprar los contenidos de los sellos mencionados, un empujón poco sutil para reconsiderar quién manda en Internet.

Esta situación de (ab)uso de posición dominante -utilizada por todas las empresas editoriales, por otra parte-, esconde una enseñanza que el propio New York Times reclama en uno de los varios artículos que ha dedicado a este asunto: en How Book Publishers Can Beat Amazon, se propone una solución a la medida de la ocasión: sólo mediante la agregación de fuerzas de los libreros y los editores, en una plataforma compartida e independiente, donde se sumen los contenidos de todas y se alcance una masa crítica de contenidos de calidad a buenos precios comparable, puede alterar o al menos compensar el equilibrio de fuerzas. Este es un principio básico, si se quiere, de la economía del bien común o del procomún por el que dieron un Premio Nobel de Economía en el 2009 a Elinor Ostrom. Existe o existía un ecosistema editorial del que todos se beneficiaban y su destrucción no compensa a nadie, pero en lugar de buscar procedimientos de cooperación para fomentar el beneficio mutuo, los sellos editoriales y las librerías piensan que tienen alguna opción de ganar algo obrando aisladamente. No seré yo quien diga que eso es un error. Mejor que lean a Ostrom… Los indies norteamericanos han publicado hoy mismo una carta abierta y un logo en el que agradecen a Amazon la contracampaña que se ha hecho así misma

En España existen, al menos, dos tentativas de cooperación (de las que puedo ofrecer más detalles si hay aclamación y demanda popular) que se resienten de la tradicional suspicacia y picardia nacionales: todostuslibros.com y todostusebooks.com, iniciativa del gremio de libreros que apunta en el buen camino, pero a la que todavía le faltan algunos elementos para constituirse en una verdadera alternativa; y el proyecto de Punto Neutro promovido por el MEC y secundado por ANELE, que trata de crear una plataforma única de contenidos educativos digitales de calidad y de pago que simplifique todas las transacciones vinculadas a su uso y compra.

 

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En Alemania el Gremio de Editores acaba de anunciar, como ejemplo de lo que una política de cooperación sostenida puede llegar a alcanzar, que las librerías físicas están recuperando su cifra de facturación gracias, en buena medida, a la venta de e-books, integrados ya plenamente en su oferta y lógica comercial. En el año 2013 se vendieron 21,5 millones de €, un 60% más que en el año 2012, un 3,9% del total de la venta de libros, modesto si se quiere respecto al 20% que representa en un mercado más avanzado, el de USA, pero en todo caso relevante si damos por buenos los augurios de los libreros ingleses, que esta misma semana predecían que en el año 2018 los ebooks habrán sobrepasado en ese país la cifra de los libros en papel.

Nos quedan cuatro años,  pues, para desarrollar una estrategia coordinada y cooperativa que propicie el mutuo beneficio, más allá de la estrecha visión del plan de negocio particular, una estrategia que debe basarse en cinco puntos: la agregación de contenidos de calidad para obtener una masa crítica de contenidos relevante; la interoperabilidad y la apertura de formatos y soportes; la suma de valor añadido, en forma de funcionalidades y servicios, a la experiencia de compra de los usuarios; la incorporación del contenido generado por los usuarios a la lógica de la construcción de los productos editoriales y, antes de nada y por encima de cualquier otra cosa, la reconversión de una industria todavía analógica (en su manera de pensar y de orientarse, de percibir el futuro), en una industria plenamente digital.

 

Fuente: madridmasd.com

Encuesta sobre el uso del libro electrónico en bibliotecas universitarias

En 2008, la Universidad de California Libraries inició un proyecto piloto sobre el uso de libros electrónicos con Springer, con el objetivo de desarrollar y mejorar los procesos de adquisición y la gestión de los libros electrónicos bajo licencia, así como informar a las futuras actividades de concesión de licencias. La evaluación de la experiencia de la comunidad académica de la UC utilizando la colección de libros electrónicos de Springer comenzó en 2010, por lo que se llevó a cabo una encuesta en todo el sistema en octubre de 2010 con el propósito de evaluar la experiencia del usuario.

Los objetivos principales de la encuesta fueron determinar :

– Preferencia general por los libros impresos , en comparación con los libros electrónicos.

–  ¿Cómo interactúan los encuestados  con los libros electrónicos y cuales son las barreras de adopción de libros electrónicos y de uso.

– ¿Cómo los usuarios de Springer e-books a descubren su disponibilidad.

–  Nivel de satisfacción con el contenido y características de Springer, incluyendo el servicio ” MyCopy ” .

La pregunta de la encuesta inicial, diseñada para identificar a los usuarios universitarios de libros electrónicos frente a los no usuarios , recibió 2.569 respuestas. Los encuestados indicaron el 58% uso libros electrónicos en su trabajo académico, aquellos que se identifican como no haber usado – o no estar seguro de haber utilizado e-books fue el 42 %.

 

Los resultados relacionados con la frecuencia de uso de los libros electrónicos académicos determino que:

– Cuando se le preguntó sobre el uso de los libros electrónicos en su trabajo académico , el 58% de los encuestados informaron haber usado los e-libros , el 38 % informó no usar libros electrónicos , y el 4 % no estaba seguro de su uso . De los que dijeron no utilizar los e-libros, la mayoríautiliza otros los recursos digitales, como revistas electrónicas.

Las variaciones en el uso del e-book en el trabajo académico tiene que ver tanto en la categoría profesional y el área de estudio o investigación. Los investigadores posdoctorales presentan el mayor uso ( 68 % ), seguido de cerca por los estudiantes de posgrado ( 67 %) , estudiantes universitarios ( 55 %), profesores (57%). Los encuestados de las Físicas e  Ingeniería tienen la mayor tasa de uso de libros electrónicos ( 68 %) , seguidos por los de Artes y Humanidades ( 57 %), Ciencias Biológicas y Salud (57%) , Ciencias Sociales (54 %) y Comercio y Derecho ( 47 %).

Los estudiantes universitarios indicaron la mayor preferencia por los libros impresos (53%); muchos de los encuestados de pregrado comentaron  que tienen problemas de aprendizaje, retención y concentración, cuando los utilizan.

 

Las conclusiones sobre las funcionalidades específicas de libros electrónicos:

– La capacidad de buscar dentro ya través de contenidos de libros electrónicos es identificada como la principal ventaja de los e-libros, independientemente de si el encuestado prefiere libros impresos o libros electrónicos.

– Realizar anotaciones y resaltar dentro del entorno de los e-book es percibido como vital para la mayoría de los encuestados que utilizan e-libros académicos. Para aquellos que indican una preferencia por los libros impresos, la insatisfacción con las herramientas de anotación de libros electrónicos es mencionada frecuentemente como un obstáculo para la adopción de libros electrónicos.

– La posibilidad de descargar todo el e-book a un dispositivo para su uso posterior es una característica muy valorada. Los encuestados expresaron su frustración con los vendedores de libros electrónicos que restringen la descarga o impresión de los capítulos u otras secciones predefinidas.

– Dispositivos lectores de libros electrónicos dedicados, como el Kindle y los dispositivos móviles, como el iPhone, ofrecen una ventaja significativa sobre el ordenador personal, así como sobre los libros impresos para un número notable de los encuestados.

Los resultados relacionados con la relación entre los libros electrónicos y las copias impresas correspondientes:

– El préstamo o la compra de una copia impresa de un libro electrónico no es infrecuente. Al explicar la relación matizada entre las copias de impresión digital y correspondientes, los encuestados describen el uso de copias digitales de un título para las tareas de búsqueda y descubrimiento, para posteriormente utilizar las correspondientes copias en papel para leer, tomar notas, comparación de texto, y el estudio profundo.

– Los estudiantes universitarios expresan el deseo más fuerte de obtener una copia impresa de un libro electrónico para el préstamo en la biblioteca de la Universidad de California en un 66% de los casos

– Un sorprendente 41% de los encuestados califica la opción de comprar una copia “print-on-demand” (impresión bajo demanda) de un libro electrónico como una característica importante, lo que implica que la utilización del servicio debe presenciar esta tendencia al alza.

Los hallazgos relacionados con cómo los usuarios descubren los libros electrónicos en la biblioteca universitaria:

– Tanto los usuarios de libros electrónicos de Springer y no Springer son más dados a descubrir los libros electrónicos a través de 1) el catálogo de la biblioteca, 2) un motor de búsqueda de Internet en general, o 3) el sitio web de la biblioteca.

Los resultados relacionados con la satisfacción del usuario con Springer con el contenido del libro electrónico y la funcionalidad :

– Los encuestados reportan un nivel impresionantemente alto de satisfacción general con los libros electrónicos, indicando su satisfacción por la calidad del contenido de Springer y con la amplitud y profundidad de los contenidos. En comparación con los libros no-Springer. Los libros electrónicos de Springer reportan mayores niveles de satisfacción en los ámbitos de la calidad del contenido , alcance, sujeto , facilidad de uso , y  nivel de satisfacción general .

– A pesar de que el nivel de satisfacción con la mayoría de los aspectos de Springer e-books es robusto, los encuestados informan de tener problemas con las cuestiones relativas a la descarga capítulo por capítulo en lugar de por volumen total,  y con el nivel de calidad de algunos archivos PDF.

UC Libraries Academic e-Book : Usage Survey: Springer e-Book Pilot Project Springer [e-Book] Springer, 2011.

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Fuente: Universoabierto.com

Los metadatos sí importan

La importancia de los metadatos parece incuestionable, pero Graham Bell, director ejecutivo de EDItEUR, ha comprobado que pocos medios dentro de la industria editorial son los que mencionan su calidad, lo que viene a demostrar que por el momento son un caso aislado y que las editoriales no ven en su redacción una tarea como tal.

Muchos editores dedican el tiempo que sea necesario a redactar descripciones cortas en las solapas o cubiertas de un libro, algo que consideran fundamental para conseguir el objetivo final, que no es otro que captar la atención del lector y conseguir la venta. Bell cree que es necesario que se le dedique el mismo tiempo a la introducción de los metadatos, ya que estos pueden influir de igual manera en mejorar sus ventas.

Su uso no solo afecta de manera directa en el hecho de que un cliente potencial encuentre determinado libro, sino que además facilita su comercialización de manera eficiente: “[…] se reducen ciertos problemas en los servicios de atención al cliente en todos los eslabones de la cadena de suministro, disminuye los costes y finalmente incrementa los ingresos”

Existen varias herramientas y servicios independientes que facilitan esta tarea, aunque en su artículo Bell recomienda ONIX, un estándar global de la industria de los metadatos y que su empresa gestiona. Pero sea cual sea el que se elija, enumera algunas sugerencias a tener en cuenta.

  • Tener una visión de futuro, es decir, prestar atención a las últimas actualizaciones y qué es lo que ofrecen.
  • Que los libros, estén en el formato que sea, y las aplicaciones móviles, se traten en su conjunto.
  • Contar con una base de datos que facilite la gestión de todos los datos de una sola vez.
  • La existencia de un sistema que permita administrar un conjunto más amplio de los datos.
  • Utilizar un texto descriptivo perfectamente formateado y que permita incluir textos en otros idiomas u otro tipo de grafías.
  • Contar con una oferta que se corresponda con el tamaño de la compañía, ya que algunas aplicaciones solo tienen sentido para grandes editoriales, mientras que otras se integran a la perfección en empresas compuestas por un número reducido de personal.

Fuente: lecturalab.org

Cerlalc certifica que el libro electrónico continúa creciendo en América Latina

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Según el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), los libros en formato electrónico siguen ganando participación en América Latina, de acuerdo a los datos proporcionados por las agencias nacionales del ISBN.

En un anticipo de la edición número cuatro del boletín estadístico Libro en cifras del Cerlalc, el organismo revela en la sección Libro al día de su página web que en América Latina se registraron 13.189 títulos en formato electrónico en el primer trimestre de 2013, lo que representa el 16,7 por ciento del total publicado.
En la breve noticia, el Cerlalc hace notar que esta cifra, comparada con igual período de 2012 representa un aumento de 0,9 puntos porcentuales.
Al mismo tiempo señala que los títulos en formato impreso disminuyeron el 0,7 por ciento en el mismo período.
Este trabajo forma parte de las nuevas líneas de investigación abiertas por este organismo, creado por el Gobierno de Colombia y la Unesco en 1971, del que ahora forman parte veintiún países iberoamericanos.
Fernando Zapata, director del Cerlalc, en un artículo reciente sobre el desafío digital sostuvo que este organismo trabaja para tratar de hallar respuestas desde una perspectiva regional a interrogantes sobre la lectura en estas épocas de redes sociales y de internet,  la posibilidad de que desaparezca el libro impreso, la situación de las librerías, las bibliotecas digitales o la protección de los derechos de autor en la red.
La que creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en el mundo del libro y, específicamente, de los contenidos editoriales, a juicio de Zapata “está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector”.
Con ese propósito, en los dos últimos años el Cerlalc ha trabajado para identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos que concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica.
Zapata señala que los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el Cerlalc “tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de quinientos millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región”.

Nueva agenda para libro y lectura en América Latina.

¿Se lee menos en estas épocas de redes sociales y de Internet? ¿Va a desaparecer el libro impreso? ¿Qué está pasando y qué va a pasar con las librerías? ¿Bibliotecas digitales? ¿Cómo proteger los derechos de autor en la Red? Estas y muchas otras preguntas son de corriente formulación en estos días y no solo en los ámbitos especializados.

El CERLALC, un organismo creado por el Gobierno de Colombia y la UNESCO en 1971, del que hoy hacen parte 21 países iberoamericanos, trabaja con rigor en tratar de hallar respuestas a estos interrogantes desde una perspectiva regional. La creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en la creación, producción, circulación y acceso al libro y, en un sentido más general, a los contenidos editoriales, está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector. Con ese propósito, el Centro trabajó en los 2 últimos años en identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos. Esta fue una tarea para la que se convocó a expertos de la región, quienes, en mesas especializadas en lectura, escritura y bibliotecas, producción y circulación del libro y derecho de autor, hicieron una radiografía de lo que estaba ocurriendo en América Latina, de las formas en que se reflejaban las tendencias mundiales y ofrecieron una definición de los campos prioritarios de acción hacia el corto y el mediano plazo.

Este trabajó concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica, que fue ampliamente debatido en diversas instancias intergubernamentales y se convierte en un amplio menú que recorre la problemática actual del libro y de la lectura, en un análisis que abunda en cada uno de los asuntos concernidos: desde el acceso a Internet, pasando por la resignificación de la biblioteca y del bibliotecario, los cambios en las formas de comercialización del libro, los programas de inclusión digital, hasta reflexiones en torno a la preservación de las lenguas originarias.

Los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el CERLALC tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de 500 millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región. Pero, además, la propuesta del CERLALC parte de evidenciar la enorme deuda social que tiene la región en cuanto a la ampliación de las posibilidades de acceso al libro y a la lectura y la necesidad de que en el corto plazo se fortalezcan las acciones en el campo de las estructuras bibliotecarias, la dotación de textos escolares y la red de comercialización del libro, entendiendo que en la etapa actual la predominancia es la del libro impreso. Todo esto sin desconocer la enorme potencialidad que ofrece el libro digital en el cierre de estas brechas.

Al respecto, el documento analiza 4 temas sustanciales en relación con el libro digital. En primer lugar, la importancia de que en los programas de inclusión digital, tan en boga en la región, se haga un justo balance entre la dotación de dispositivos de lectura y la dotación de contenidos editoriales para los mismos. En ese mismo sentido, las políticas públicas tienen que velar por el estímulo a la creación intelectual a través de una sólida defensa de los derechos de los creadores en el ámbito digital, interviniendo directamente en la ola creciente de percepción de gratuidad de todo lo que circula por la red. De otra parte, la irrupción acelerada de las tecnologías digitales impone la necesidad de reconvertir, por un lado, los modelos de negocio y las formas de actuar de muchas de las instancias involucradas (escuela, editoriales, bibliotecas, librerías) y de actualizar la formación de los actores de cada una de estas instancias (docentes, editores, bibliotecarios y libreros).

Adicionalmente, se hace imperativo definir las relaciones con los nuevos jugadores en el mundo del libro (provenientes del sector de la tecnología) y con la miríada de jóvenes innovadores que incorporan nuevos usos y lenguajes a los contenidos editoriales. Finalmente, un tema crucial en el mediano plazo está relacionado con las acciones dirigidas a hacer visible, en las redes virtuales, la creación editorial de la región. En Iberoamérica, en 2012, cada día se registraron cerca de 800 títulos nuevos y esta cifra tiende a crecer por las amplias posibilidades que brinda el espacio digital para la difusión de la creación literaria y científica. Uno de los proyectos estratégicos en este campo tiene que ver con la construcción de catálogos nacionales de la oferta editorial y su inserción en una plataforma digital que permita que interactúen los agentes del sector del libro, para saber qué se ofrece, que características específicas tiene esa producción y las condiciones de su comercialización. El gran éxito de los nuevos jugadores en el comercio del libro en el mundo radica en una amplia disponibilidad de información sobre la oferta y una eficiente cadena de logística para acceder a la misma.

La tarea por venir es desafiante. Las políticas públicas hacia el sector tienen que velar, en el corto plazo, porque no se aumenten las brechas en el acceso al libro y a la lectura. En el escenario del libro digital, el simple acceso a Internet puede no ser una variable tan definitiva como el acceso a conexiones de banda ancha y a dispositivos de lectura. De igual manera, hacer visible nuestra creación es una condición fundamental para fortalecer nuestra diversidad cultural. Así lo entendieron los Jefes de Estado de Iberoamérica cuando incorporaron esta tarea en el plan de acción de la pasada Cumbre de Cádiz. No actuar a tiempo en estos campos implica ampliar las inequidades y fortalecer mercados oligopólicos en el campo del libro. La tarea apenas comienza.

FERNANDO ZAPATA LÓPEZ

Director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe CERLALC

Fuente: eltiempo.com