7 cosas sorprendentes sobre qué piensan y cómo usan las bibliotecas los estadiounidenses

Hola  a todos,

Tenía tiempo sin aparecer por acá, un poco de trabajo, viajes, matrimonio y demás me tenían alejada. Esperamos pronto vuelva a mis publicaciones normales, hoy quiero compartirles este artículo que me pareció interesante, y apropiado en estos tiempos de cambios donde todos quieren saber números, tendencias, formas y ver qué está haciendo el otro.

Puntos a rescatar:

  • (…) Las bibliotecas son importantes porque promueven la alfabetización y la lectura, y que desempeñan un papel importante en dar a todos la oportunidad de tener éxito y que además mejoran la calidad de vida en una comunidad (…).
  • (…) Una de las razones por las que muchos amantes de los libros y de la lectura prefieren uno u otro formato está en función de las circunstancias del momento, considerando que cada uno de ellos tiene sus propias virtudes. La gente prefiere los libros electrónicos a los libros impresos cuando quieren un acceso rápido y portabilidad, pero prefieren el libro impresión  cuando leen a los niños y cuando desean compartirlos libros con los demás (…).

Acá les dejo la nota completa:

Aunque el 10% de los estadounidenses nunca han utilizado una biblioteca, piensan que las bibliotecas son buenas para sus comunidades. Los que leen libros electrónicos y libros impresos prefieren la lectura en los diferentes formatos en función de diferentes circunstancias. Los lectores que más utilizan las bibliotecas compran más libros en todos los formatos. En la era de la lectura social, muchos usuarios se sienten cómodos con la idea de obtener recomendaciones de los bibliotecarios en base a sus hábitos de lectura anteriores . Muchos bibliotecarios están luchando por encontrar la mejor manera de ofrecer los mejores servicios en la era digital. La opinión sobre si las bibliotecas deben hacer cambios en la forma en que organizan sus libros, como desplazar parte de los libros impresos fuera de los lugares públicos para liberar más espacio con el objetivo de instalar centros de alta tecnología, salas de lectura y eventos culturales está dividida entre los usuarios..

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El Centro de Investigación Pew lleva a cabo estudios sobre las bibliotecas y han descubierto algunos hechos sorprendentes sobre lo que piensan los estadounidenses de las bibliotecas y la forma en que las utilizan.

1. En cuanto al uso de la biblioteca por grupos de edad. Los mayores de 65 años y los jóvenes de entre 16 y 29 años son los grupo de edad que menos probabilidades tiene de haber visitado una biblioteca en los últimos 12 meses.

2. Aunque el 10% de los estadounidenses nunca han utilizado una biblioteca, piensan que las bibliotecas son buenas para sus comunidades. Por lo que la encuesta identifica a este grupo de usuarios de la biblioteca como “admiradores distantes”: Además un 15% de los estadounidenses de 16 años de edad y el grupo de los más mayores nunca han estado en una biblioteca. A pesar de no ser usuarios sus opiniones sobre las bibliotecas son positivas, esto podría deberse al hecho de que el 40% de ellos dicen que algún miembro de su familia es usuario de la biblioteca. Alrededor de dos tercios de ellos dicen que las bibliotecas son importantes porque promueven la alfabetización y la lectura, y que desempeñan un papel importante en dar a todos la oportunidad de tener éxito y que además mejoran la calidad de vida en una comunidad. Por último, el 55% dice que la pérdida de la biblioteca local sería un duro golpe para la comunidad.

3. La lectura de libros electrónicos está aumentando. La incidencia de la lectura de libros electrónicos ha subido de manera continua. Aunque el 28% de la población nunca ha leído un libro electrónico. Pero esta realidad no ha afectado el número de los que leen libros impresos. Además la gran mayoría de los lectores de libros electrónicos también disfrutan de los libros impresos.

4. Los que leen libros electrónicos y libros impresos prefieren la lectura en los diferentes formatos en diferentes circunstancias. Una de las razones por las que muchos amantes de los libros y de la lectura prefieren uno u otro formato está en función de las circunstancias del momento, considerando que cada uno de ellos tiene sus propias virtudes. La gente prefiere los libros electrónicos a los libros impresos cuando quieren un acceso rápido y portabilidad, pero prefieren el libro impresión  cuando leen a los niños y cuando desean compartirlos libros con los demás. Cuando se le preguntó acerca de la lectura de libros en la cama, las opiniones se dividian entre un 45% que prefiere leer libros electrónicos en la cama, frente al 43% que prefiere leer libros impresos cuando está en la cama.

5. Los lectores que más utilizan la biblioteca compran más libros. en todos los formatos. Una de las grandes preocupaciones de la industria editorial sobre el préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas es que el libre acceso a los libros electrónicos a través de bibliotecas puede afectar negativamente a la venta de libros. Pero contrariamente, los datos de Pew Research demuestran que aquellos que más utilizan las bibliotecas son también los más dados a comprar libros, y que en realidad prefieren comprar libros, en lugar de tomarlos prestados en bibliotecas. Ya que el 78% de los estadounidenses de 16 o más años que habían leído un libro en el año anterior, tanto lectores de libros impresos (54%) como lectores de libros electrónicos (61%) dijeron que prefieren comprar sus propias copias de estos libros que tomarlos prestados de otro lugar.

6. Uno de los principios fundamentales de los bibliotecarios es el apoyo a la privacidad de los clientes. Los bibliotecarios se han resistido durante mucho tiempo a compartir los datos de préstamo de libros o de las actividades on line de sus usuarios cuando navegan en internet. Sin embargo, en la era de la lectura social, muchos clientes se sienten cómodos con la idea de obtener recomendaciones de los bibliotecarios en base a sus anteriores hábitos de lectura. En una encuesta de 2012, el 64% de los encuestados dijeron que estarían interesados en tener cuentas en línea que les proporcionasen recomendaciones personalizadas de libros basadas en su actividad pasada en la biblioteca. Un 29% dijo que “muy probablemente” usaría este servicio si se pusiera en su biblioteca.

7. Muchos bibliotecarios están luchando por encontrar la mejor manera de ofrecer los mejores servicios en la era digital. Las respuestas a una encuesta de 2013 informó que hay una opinión dividida, entre alrededor del 20% de los encuestados que dijo que las bibliotecas deben hacer cambios en la forma en que organizan sus libros, como desplazar parte de los libros impresos fuera de los lugares públicos para liberar más espacio con el objetivo de instalar centros de alta tecnología, salas de lectura y eventos culturales. Sin embargo, el 36% dijo que las bibliotecas no deben hacer esos cambios y el 39% dijo que las bibliotecas “tal vez” deben considerar el traslado de algunos libros a otros espacios no públicos.

Fuente: universoabierto.com

Bibliotecarios y la transformación de la profesión

Y seguimos con el tema de las bibliotecas. Notas como estas te dibujan un panorama diferente y alentador. Hay mucho trabajo por hacer.

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“La biblioteca de hoy tiene que ver más con lo que hacemos por la gente que con lo que tenemos. Y en este marco el profesional de la biblioteca que construye relaciones y capacita a los usuarios en la formación y/o les orienta acerca de los recursos digitales que tienen a su disposición es quien hoy por hoy proporciona un mayor valor a la biblioteca.”

Hallie Rich.

Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Los avances tecnológicos están impulsando un paisaje global cada vez más interconectado, lo que contribuye a un cambio muy acelerado en casi todos los aspectos de la vida, desde lo político, económico, social a lo ambiental. Los sistemas de comunicación más rápidos y un mejor acceso en todos los países a la información contribuye a la vinculación, las economías y los negocios en formas mucho más complejas de lo que nunca antes se había concebido. Contrariamente esta interdependencia a escala global incrementa a su vez los riesgos de lo que se ha denominado “Brecha digital” que se refleja a su vez en el aumento de la desigualdad socioeconómica y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representa una estrategia sumamente importante para la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas deben ser ágiles, creativas, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

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Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión

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Aunque en este contexto la biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi la única proveedor de contenido. Atrás han quedado los días en que las bibliotecas acaparaban el mercado de la información a través de la entrega de valor casi exclusivamente como proveedores de contenido. Hoy empresas privadas de gran potencialidad y visibilidad entran en competencia con algunos de los servicios que tradicionalmente ofertaba la biblioteca; de esta manera compañías globales como Amazon a través Amazon Unlimited ofertan a sus clientes un servicio de préstamo de libros digitales a cambio de una tarifa plana mensual que oscila entre los 7 y 9 dólares, servicio que entra en competencia directa con lo que durante siglos han hecho las bibliotecas.

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“El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del bibliotecario en la actualidad. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.”

Hallie Rich.

La biblioteca como proveedora de acceso a la tecnología también es insuficiente. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales. Aspecto altamente necesario para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Aunque pueda parecer algo puramente retórico, un estudio llevado a cabo por Horrigan, John B. en Estados Unidos titulado “Digital Readiness” pone en evidencia que casi un tercio de los estadounidenses carecen de las habilidades para usar la próxima generación de lo que se ha denominado “Internet de las cosas“. En momentos en que el contenido no está disponible solamente en un único canal o en un único formato, los profesionales de las bibliotecas deben convertirse en expertos en información multiformato, proporcionar acceso equitativo al material físico, proporcionando al mismo tiempo formación en el uso de los dispositivos conectados a Internet y del contenido disponible en línea, ayudando a los usuarios a desarrollar las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades educativas, económicas y sociales asociadas con la tecnología.

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“Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”

Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library

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La biblioteca de hoy se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Los profesionales de las bibliotecas apoyan las necesidades de información únicas de los clientes de la biblioteca, facilitando experiencias de aprendizaje personalizado. La desigualdad económica sin duda juega un papel en la alfabetización digital, aspecto que contribuye a ampliar la brecha digital entre quienes tienen acceso a los medios y la formación y quienes no, una situación agravada por una economía global que requiere de la participación digital. Cada vez con más frecuencia las bibliotecas están sirviendo de convocantes, convirtiendo sus espacios en lugares donde los propios miembros de la comunidad pueden articular sus aspiraciones y luego innovar con el fin de convertirse en socios activos (Stakeholder) y en una fuerza impulsora en el desarrollo y el cambio en la comunidad. De este modo con las expectativas y la demanda de aprendizaje se incrementan las oportunidades profesionales para los usuarios de la biblioteca, y de esta manera la biblioteca y los bibliotecarios contribuyen activamente a su inserción social y laboral.

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Y en este marco el profesional de la biblioteca que construye relaciones y capacita a los usuarios en la formación y/o les orienta acerca de los recursos digitales que tienen a su disposición es quien hoy por hoy proporciona un valor a la biblioteca. En palabras de Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library “Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”. Ya algunas bibliotecas de todo tipo ofrecen ahora makerspaces con equipos, software y servicios para estimular la creación de contenidos.

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El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del profesional de la biblioteca de la actualidad. Por eso ahora ahora es el momento dentro de la profesión bibliotecaria para la redefinición de la imagen de los profesionales de la biblioteca. No se trata de sustituir moños y gafas por pelo teñido de rosa y tatuajes; se trata de demostrar que los profesionales de la biblioteca sirven a sus comunidades ayudando y formando a los los usuarios en todos aquellos aspectos que necesitan. Esta distinción es importante porque destaca el valor de los profesionales de la biblioteca siendo la mejor de las manera de asegurar nuestra viabilidad futura. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.

Fuente: universoabierto.com 

Basado en: Transforming the Library Profession Recruiting librarianship’s best and brightest By Hallie Rich and Sari Feldman |  June 9, 2015

Fuerte apuesta de las Bibliotecas Vascas por el fomento de la lectura digital

 

En la era digital, las editoriales y las bibliotecas están condenadas a entenderse, en el buen sentido de la palabra, dado que ambas partes se necesitarán más que nunca. A medida que, desgraciadamente, muchas librerías de nuestras ciudades y pueblos van desapareciendo, las bibliotecas se están convirtiendo en uno de los escasos espacios culturales de muchos municipios donde los lectores pueden descubrir todo tipo de nuevas lecturas, autores, así como otros lectores con sus mismas afinidades. A pesar de las limitaciones presupuestarias de los últimos años, las bibliotecas han sabido mantener más o menos satisfechos a sus más de 16 millones de usuarios de toda España.

En el siglo XXI las bibliotecas no solo seguirán prestando sus actuales servicios con vocación pública, sino que además se convertirán en un lugar muy importante de descubrimiento, préstamo, subscripción y compra (sí, compra) de todo tipo de contenidos digitales (ebooks, música, cines, videojuegos, apps, etc.). En este contexto de transformación, las bibliotecas deberían asumir un mayor protagonismo en el proceso de redefinición de los modelos de relación con las editoriales para garantizar sus intereses y su papel en la sociedad digital. Este proceso no debe plantearse como una confrontación entre las partes sino como una negociación entre pares, ya que editores y bibliotecarios tendrán que aceptar que los modelos anteriores han quedado obsoletos.

Posibles modelos a tener en cuenta

Con el fin de aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos, describimos a continuación una serie de modelos que nos han parecido interesantes y que pueden servir de referencia a ambas partes.

En los Estados Unidos de América, las bibliotecas de los estados de Colorado, California o Massachusetts, entre otros, han decidido desarrollar de forma colectiva sus propias plataformas para alojar y distribuir sus contenidos. Entre las ventajas de contar con su propia plataforma está la ventaja competitiva de negociar directamente con las editoriales y los autores independientes, la opción de vender directamente contenidos al lector, la posibilidad de desarrollar buscadores más eficaces que integren contenidos de plataformas diferentes e incluso disponer en tiempo real de los metadatos que generan los usuarios en su plataforma. A través de estas iniciativas colectivas, las bibliotecas consiguen además evitar que grandes plataformas como Overdrive tomen posiciones dominantes y acaben imponiendo unos modelos de préstamo con condiciones económicas insostenibles.

Una de las tendencias más interesantes que está teniendo lugar en los Estados Unidos y en el Reino Unido es la decisión que han tomado muchas bibliotecas de enriquecer el catálogo de sus plataformas con libros autoeditados, así como con contenidos locales generados por los usuarios como la memoria de ciudades y pueblos. Por ejemplo, la red de bibliotecas del condado Douglas cuenta con más de 350.000 contenidos generados por los usuarios y estiman que en 2015 ascenderán a 600.000 títulos.

Otra de las tendencias que las bibliotecas deben tener en cuenta es la opción de incluir un botón para compra de ebooks o tarjeta de regalo cuando estos no estén disponibles para préstamo o se haya agotado el presupuesto para adquisición de nuevas licencias. De esta manera se presta un servicio a los usuarios que tengan cierta urgencia en leer ese libro y además puede convertirse en una vía de ingresos extraordinaria puesto que las bibliotecas pueden obtener hasta el 20% del PVP del ebook vendido en concepto de afiliación.

Las bibliotecas también deberían analizar la conveniencia o no de incorporar modelos de subscripción a sus plataformas de préstamo de contenidos digitales. Normalmente la biblioteca paga la cuota de subscripción, también existen modelos de copago como luego veremos, y el usuario solo necesita su carnet de biblioteca para poder acceder a los contenidos de la plataforma a través de cualquier dispositivo.

En Europa, la red de bibliotecas de Dinamarca, Suecia, Noruega y Holanda ha puesto en marcha diversos modelos de préstamo de ebooks con el fin de testar diferentes alternativas que equilibren los intereses de cada uno. Por un lado, varias bibliotecas han llegado a acuerdos con editoriales para asumir los costes de digitalización de obras que por cualquier motivo no estaban digitalizadas a cambio de obtener unas condiciones económicas más amigables durante los primeros años de préstamo. En Dinamarca han puesto en marcha un modelo que podemos denominar como “pago por click” que liquida al editor en función de acceso a cada título. En Holanda, las bibliotecas públicas han lanzado un modelo de “copago” con acceso a un número limitado de títulos por 20 euros al año. En Suecia, la plataforma Atingo permite a las bibliotecas negociar en tiempo real con las editoriales el precio de compra de la licencia en función de la oferta y demanda de los títulos que desean adquirir. Gracias a esta diversidad y flexibilidad de modelos de préstamo, en los países nórdicos cerca del 70% de los ingresos del mercado digital gira en torno a las bibliotecas.

Conclusiones

No existe un único modelo de éxito sino numerosas alternativas que deben ser analizadas para determinar su idoneidad. Las bibliotecas deberán definir su propio modelo y no dejar que otros en el mundo del libro decidan por ellas.

Las bibliotecas deben liderar la búsqueda de contenidos y ofrecer a sus usuarios todo tipo de libros, más allá de los tradicionalmente adquiridos de las editoriales. En este sentido, las bibliotecas deberían incorporar a sus catálogos apps educativas, una amplia selección de libros autoeditados, contenidos generados por los usuarios, obras libres de derechos de autor, videojuegos, cine, música, etc., así como ebooks del sector editorial.

Las bibliotecas deben apostar por desarrollar nuevas formas de descubrimiento de sus contenidos a través de sistemas de recomendación más eficaces, que tengan en cuenta variables más allá de las basadas en anteriores compras o préstamos realizados. Sistemas de recomendación de nuevas lecturas que indaguen en patrones de lectura entre lectores, en párrafos subrayados, en tiempos reales de lectura, en extractos compartidos, en conversaciones en redes sociales…

El desarrollo y mantenimiento de las plataformas de préstamo tiene un coste elevado no asumible de forma individual por las bibliotecas. Por ello es recomendable que se aborden de forma colectiva junto con otras bibliotecas de otros lugares o hasta otros países. Las bibliotecas deben identificar partners tecnológicos con modelos innovadores (código libre, licencias de marca blanca, “revenue-share”, etc.) para desarrollar plataformas sostenibles.

Ambas partes, editores y bibliotecarios, están condenadas a entenderse y por tanto tendrán que hacer concesiones hasta llegar a un punto equidistante y respetuoso con los intereses de cada uno.

El próximo miércoles 18 de junio hablaré sobre estos temas en una jornada que ha organizado el Servicio de Bibliotecas Públicas del Gobierno Vasco en Vitoria con motivo de la celebración de sus 10 años en la Red. Mi conferencia, que llevará por título “Tendencias en modelos de préstamo digital en bibliotecas: Cómo fomentar la demanda de préstamo de ebooks”, intentará aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos.

Fuente: dosdoce.com

La Biblioteca Nacional de Noruega digitalizará todos los documentos de su archivo.

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Los proyectos de digitalización de libros llevan desarrollándose desde hace unos años, ya sea por instituciones públicas o empresas privadas. Pero hay pocos capaces, por su valor o su magnitud, de atraer la atención general. El que va a tener lugar en Noruega pertenece a esta minoría selecta, pues la Biblioteca Nacional del país se ha propuesto digitalizar todos sus libros para mediados de la década del 2020. Se refiere a la colección en lengua noruega, pero aún así se trata de cientos de miles de tomos.

Prueba de la enormidad del proyecto es la legislación noruega, que obliga a la Biblioteca Nacional a depositar una copia de cada pieza de contenido publicada en el país, en cualquier tipo de medio de comunicación, sin importar que se trate de libros, prensa u otras opciones. Gracias a la iniciativa, a mediados de la década del 2020, la digitalización de los libros en noruego estará completa, con lo que toda la cultura nacional – incluida la literatura, la filosofía, la historia o cualquier materia que haya sido tratada en una publicación – estará disponible en formato digital.

Y como uno de los principales retos de la digitalización son los derechos de autor, Noruega ha decidido poner una solución sencilla de comprender a este tema. Será de libre acceso cualquier obra publicada en el siglo XX, mientras que los títulos no sujetos a copyright —ya sean de hace siglos o de antes de ayer— se podrán descargar gratuitamente. Eso sí, para contar con estos privilegios será necesario disponer de una dirección de IP noruega.

Como se producirá una digitalización de los libros y otros documentos en noruego contenidos en la Biblioteca Nacional y ya que ésta tiene la obligación de archivar en su colección cualquier contenido publicado a nivel nacional, se dará la circunstancia de que el país escandinavo dispondrá de la práctica totalidad de su cultura en formato digital y accesible al público.

El proceso para digitalizar documentos tiene lugar con ayuda de máquinas que combinan varias tecnologías, entre las que se encuentra una cámara y mecanismos para pasar las páginas de los libros cuidadosa pero regularmente. Pero la digitalización de los libros no queda en una simple fotografía sino que el texto debe ser identificado, algo difícil de conseguir con algunas palabras, sobre todo en ejemplares antiguos en los que la tinta se ha distorsionado. Una de las soluciones para agilizar este proceso de identificación es el ‘Recaptcha’, que son las dos palabras que un usuario rellena en Internet cuando se le pide que confirme que no es un robot; uno de estos términos se presenta tal y como se encontró en un volumen pendiente de digitalizar, para que el usuario determine cuáles son los caracteres.

Desde nuestro punto de vista, nos parece estupenda esta iniciativa. También la Biblioteca Nacional de España, recibe un ejemplar de todos los libros, folletos, revistas, comics, etc. que se imprimen en nuestro país. Pero la ambición digitalizadora no es tan voraz como en Noruega. No obstante se están realizando esfuerzos que nos encaminan  hacia el mismo objetivo. Lo que no conseguimos entender muy bien, es que como es posible que en el año 2020, se pueda descargar legalmente del servidor de la Biblioteca Nacional Noruega, una obra escrita en 1999, salvo que la legislatura sobre derechos de autor de aquel país, limite a 20 años la posesión de estos derechos, cosa que nos extrañaría bastante. Habrá que esperar al 2020 para averiguarlo.

 

Fuente: ZonaeReader.com

Las bibliotecas ante el libro electrónico

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La directora de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos, ha expuesto su visión de la necesidad de replantear el papel de las bibliotecas respecto al libro electrónico en el informe Omniprom 2013 sobre el libro en México, que esta semana se ha presentado en la Feria del Libro de Guadalajara (México). El artículo con el que la directora participa en el informe lleva por título “La lectura: mucho más que un negocio”.

Las bibliotecas como escaparates perfectos para el libro electrónico, los nuevos modelos de negocio de estas instituciones y la necesidad de entender la lectura como mucho más que un negocio son tres de las ideas clave que Ana Santos expone en su artículo.

El Informe Omniprom está considerado el estudio más completo sobre el presente y el futuro de la industria editorial, un informe elaborado por quince especialistas sobre los nuevos dilemas que plantea la evolución del mundo del libro, las posibles respuestas y, sobre todo, la construcción conjunta de su futuro.

“Resulta indiscutible que el libro electrónico ha convulsionado los pilares de la cadena del libro”, señala Ana Santos. “Y en este entorno de incertidumbre resulta imprescindible abrir espacios comunes de reflexión, que ayuden a todos a iniciar un camino común que contribuya al mantenimiento de la cadena del libro, que permita a las bibliotecas cumplir con la misión de conservar y transmitir la información, y realizar una de sus tareas esenciales: facilitar el acceso a la lectura”.

La directora de la Biblioteca Nacional de España hace un análisis sobre los usuarios de las bibliotecas hoy, donde se aprecia un descenso del servicio de préstamo y una demanda cada vez mayor de libros electrónicos.

Asimismo, incide en la preocupación del sector bibliotecario por las condiciones de adquisición impuestas por los editores, y “la gran inquietud que produce el modelo más generalizado de pago por licencias, a precios muy elevados”.

Los modelos de negocio para las bibliotecas arrastran serias dificultades que derivan “por parte de los bibliotecarios, del intento por trasladar el modelo de formación de colecciones y circulación de libros en papel a los libros electrónicos, y por parte de los editores, del miedo a perder un negocio que hasta ese momento estaba asegurado por unidades físicas”.

Resulta imprescindible (asegura Ana Santos) un esfuerzo de reflexión conjunta en beneficio de todos. Reflexión que debe pasar por el convencimiento mutuo de que ambos, editores y bibliotecarios, deben formar una unidad a favor de la promoción del libro y el fomento de la lectura.

La directora de la BNE plantea “el acceso legal al libro electrónico a un precio justo o a través del préstamo realizado en una biblioteca. Contribuir a la protección de los derechos de propiedad intelectual a través de campañas pedagógicas y realizar actividades formativas que proporcionen un mayor conocimiento”.

Añade que “las bibliotecas pueden ser escaparates perfectos para el libro electrónico, espacios donde difundir y experimentar nuevos usos, desde donde se pueden favorecer las ventas, donde se pueden realizar campañas de concienciación de lo que supone vulnerar los derechos de propiedad intelectual”.

Y concluye Santos Aramburo: “resulta imprescindible un nuevo planteamiento, basado en acuerdos, que proporcionen a las bibliotecas otra forma de adquirir libros electrónicos desde el convencimiento compartido de que la lectura es mucho más que un negocio”.

Fuente: Estandarte.com