¿Qué traerá 2014 a la industria editorial?

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A partir de la recopilación de opiniones de reconocidos expertos de la industria del libro, la empresa Digital Book Word (DBW) ha elaborado un listado sobre las principales transformaciones que vivirá el sector a lo largo de este año.

En busca de un nuevo (y rentable) modelo de negocio, el sector del libro está viviendo grandes cambios que están afectando íntegramente a todo su engranaje. Desde la distribución, a la creación, difusión e incluso la comercialización, la industria está aprendiendo nuevas pautas de funcionamiento para adaptarse a las reglas que impone el mundo digital. Ante este nuevo paradigma, Digital Book Word ha realizado, teniendo en cuenta la opinión de diversos profesionales del ámbito editorial, un listado sobre los cambios que con toda probabilidad se avecinan.

  1. Barnes & Noble cerrará o venderá Nook tras ser incapaz de obtener la rentabilidad. Pese a las inversiones realizadas por Microsoft y Pearson en 2012, la falta de rentabilidad de la división digital del grupo se ha visto acrecentada en los últimos meses. En el último trimestre de 2013, las pérdidas de Nook fueron de 55 millones de dólares. Por lo que la intención de vender, de la que se comenzó a hablar el pasado año o, incluso, la opción de cerrar parecen ser las únicas opciones posibles.
  2. Amazon abrirá tiendas físicas. Tras los pequeños guiños (la apertura de una tienda temporal en un centro comercial de San Francisco o el alquiler de locales para que los clientes  retiraren artículos) que la empresa ha hecho para tener de presencia real, no sólo virtual, parece que 2014 podría ser el año escogido por Jeff Bezos para poner en marcha una red de tiendas físicas, una idea que lleva tanteando desde hace tiempo. Estos espacios funcionarían tanto como sala de exposición de productos para añadir una experiencia de compra añadida a la online, como de punto de recogida.
  3. Las editoriales apostarán por los modelos verticales de negocio y por buscar la rentabilidad en la especialización, para lo que venderán y adquirirán activos. F +W Media es un ejemplo de ello. La empresa opera en una veintena de áreas de interés, publicando libros digitales e impresos sobre temas como el diseño o la carpintería, y  se encarga de promoverlos con acciones de marketing dirigidas y específicas para cada comunidad.
  4. Los libros ilustrados irán a la caza de clientes potenciales. En su transformación digital estas publicaciones se enfrentan a la necesidad de innovar gracias a las nuevas tecnologías para ser atractivas para un público que se ha traslado de escenario y que encuentra de forma gratuita, o muy barata, en Internet o a través de aplicaciones, los contenidos que tradicionalmente ofrecían estos libros. Como dato positivo destaca el descenso de costes de producción de este tipo de libros.
  5. Los editores buscarán nuevas vías de financiación. En esta línea, Richard Nash señalaba que “los editores no van a poder subsistir o confiar en un interminable flujo de descargas digitales baratas para reemplazar los ingresos perdidos por las ventas en papel” y más teniendo en cuenta el estancamiento sufrido por los ingresos de las ventas de ebooks. Así, las conferencias y la educación se convertirán en dos de los nuevos caminos de financiación.
  6. Aumentarán los modelos de suscripción de libros digitales orientados principalmente a un público de masas. Para ello los editores establecerán acuerdos con Oyster, Scribd y otros servicios similares con el fin de alcanzar un éxito en el ámbito del ebook similar al logrado por Netflix o un Spotify.
  7. Se crearán libros digitales orientados a los intereses de los clientes, así como revistas y sitios webs destinados a impulsarlos. Estos portales servirán a las editoriales para persuadir e interesar a los lectores en la compra de sus ebooks.
  8. Las decisiones se tomarán en basa al análisis de datos y no en base a criterios aleatorios. El panorama actual ofrece a los editores acceso a todo tipo de datos (ventas de libros, cómo los lectores leen libros, cómo son los propios lectores, etc.). Por ello, algunos grupos ya están incluyendo departamentos de datos capaces de recopilar y analizarlos con el fin de actuar en base a la información que ofrecen.
  9. Se seguirá experimentando con los precios y de dará una tendencia a la baja, entre otras razones por los efectos de los minoristas que seguirán compitiendo por posicionarse entre los consumidores y por conseguir que descubran algo nuevo alentándoles con precios muy económicos.
  10. Las grandes compañías venderán su catálogo íntegro de ebooks a las bibliotecas. Según Alan S. Inouye, director de la Oficina de Política de Informática de la Asociación Americana de Bibliotecas, en 2013 se potenció esta tendencia de venta, en mayor o menor medida, a las bibliotecas y “las principales editoriales han visto que tener las novedades a disposición de las bibliotecas no perjudica las ventas”.

Fuente: media-tics.com

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Diez cosas que probablemente no sabías del precio de los ebooks

Puedes ponerle el precio que quieras a tu libro. Lo que realmente importa es que alguien lo pague.

A esta conclusión llega Rachel Willmer, directora de Luzme, una web dedicada a comparar los precios de los libros en las diferentes librerías (obviamente, en países con modelo de precio reseller, donde la librería tiene libertad de hacer descuentos sobre el precio “recomendado” por el editor). Esta afirmación es tan evidente que parece de Perogrullo, pero es sorprendente la cantidad de editores que aún no llegan a comprender su auténtico alcance. Muchos afirman que el libro digital no tiene mercado, cuando en muchas ocasiones lo que pasa es que el libro digital está fuera de mercado.

Como expertos en precios, en Luzme han hecho un análisis de los precios pagados por los libros en Amazon, cuando fueron comprados vía Luzme. El interés de este análisis está en que no compara los precios de los ebooks en el mercado, sino los precios de los ebooks vendidos, una demostración de cuánto están dispuestos a pagar los lectores por un ebook.

En EE.UU, los libros más vendidos se sitúan en las cotas más bajas de precios, sin embargo como se ve —aunque no muy bien— en el gráfico, parece que también hay mercado para los libros digitales de alrededor de 10 dólares.

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En el Reino Unido las cosas son diferentes. Los libros más vendidos son los que tiene precios entre 1 y 0,99 £, y apenas hay ventas cuando los ebooks superan las 5 £.

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Existe una coincidencia entre ambos mercados en cuanto al precio al que se compra masivamente, debidos a esos lectores compulsivos que compran todo aquello que suponga una ganga y se dedican a acumular ebooks.

Pero, ¿a qué se debe esta enorme diferencia entre el tope que está dispuesto a pagar en lector en EEUU y otro en Reino Unido?

Según la autora del análisis, Rachel Willmer, la causa está en la feroz batalla entre Amazon y los nuevos operadores por ganar cuota de mercado británico (en el pasado con Sony y Barnes&Noble, y actualmente con Sainsburys), una batalla que se centra en los descuentos en los precios de los libros. En EE.UU. esa batalla a pasado a librarse entre los operadores de siempre y las empresas que ofrecen un modelo de suscripción, con lo que los precios unitarios no se ven afectados.

Resumiendo las conclusiones del análisis de los ebooks vendidos en Luzme en 2013:

  • En los EE.UU., los libros digitales se venden en un rango variado de precios entre 1 $ y 10 $
  • El rango de precio más solicitado fue de 2,01 $
  • La mayoría de los ingresos se obtuvieron entre en un rango de precios entre los 9 y los 10 $.
  • Los ebooks especializados venden a precios muy altos, más de 100 $.

 

En el Reino Unido, las cosas son completamente diferentes:

  • Los libros digitales no se venden muy por encima de 5 £.
  • El rango de precio más solicitado fue menor o igual a 1 £.
  • La mayoría de los ingresos se obtuvieron en un rango menor a 1 £.
  • Hay menos muestras de que los ebooks especializados se vendan a precios elevados.

Y … Un editor decidió que un ebooks valía ¡134,84 $! Concretamente Digital Signal Processing in Power Protection and Control System

 

Fuente: Actualidadeditorial.com

CALIDAD Y PRECIO EN LOS LIBROS ELECTRÓNICOS (I)

 

A raíz del pasado Congreso de Libro Electrónico celebrado en Barbastro y de las provechosas charlas que se mantuvieron con algunos de los participantes, uno lleva dándole vueltas al tema de la calidad en los libros electrónicos. Y la pregunta claves es: ¿cómo definimos esa calidad en lo que a ebooks se refiere?

El libro impreso y el tacto del papel

Sólo un profesional puede entender el proceso por el que se ha llegado a un resultado y puede discernir si el trabajo que hay detrás es bueno o no. Una novela, por ejemplo, puede componerse en un procesador de textos cualquiera, corregirse e incluso enviarse a imprenta; obviamente, el resultado no es el mismo que si la maquetación se lleva a cabo con un software específico, puesto que el diseño final, los elementos gráficos y el equilibrio tipográfico no se pueden controlar con eficacia con un software que no está diseñado específicamente para la publicación.

A la hora de juzgar el resultado del proceso de producción de un libro impreso tenemos la ventaja de la tangibilidad: el ejemplar en papel se puede examinar y cualquiera puede comprobar si está bien hecho o no. Por supuesto, un tipógrafo o un diseñador gráfico no lo juzgarán de la misma forma que un neófito, pero en general cualquier persona tendrá la capacidad de aquilatar el objeto.

Hasta ahora, esa valoración era un elemento importante a la hora de comprar un libro: un componente que servía para separar libros mal hechos de otros mejor editados.

El libro electrónico y el «todo vale»

Con la llegada de lo digital y la irrupción de los ebooks en el mercado de forma más o menos asidua (que no mayoritaria) asistimos a un derrumbe de las exigencias de calidad. Ahora se clama por la importancia del contenido frente al continente: es decir, que lo que importa es el texto, no el soporte; una afirmación no exenta de verdad, pero que encierra una serie de consideraciones secundarias.

Cuando hablamos de contenido frente a soporte parecemos aplicar al texto una importancia capital, cuando en el resto de productos que consumimos no es así. Buscamos tomates rojos y frescos; compramos smartphones de gama alta con bellas líneas; amueblamos la casa con hermosas estanterías de diseño… La ilusión de esa oposición contenido vs. soporte sirve, creo yo, para justificar el que el coste tenga que abaratarse. Tanto es así que se afirma con rotundidad que el coste de producción de un libro electrónico tiende a cero, ya que el trabajo previo está hecho y rentabilizado.

La falacia del coste de los libros electrónicos

El problema estriba en que no todos los libros son iguales, aunque sí que merecen producirse en igualdad de condiciones. Con esto quiero decir que, como bien apuntaba Jorge Portland en la excelente entrada de su blog, «Enséñame la pasta»:

[…] a día de hoy, la mayoría de los libros electrónicos que se venden no son rentables económicamente. ¿Hay libros que recuperan la inversión de producción? Sí, los hay, pero son la minoría. El resto tienen que sobrevivir con 1 o 2 descargas al mes (o menos) a precios que no cubren ni el coste de mantenimiento a la venta de esos títulos.

Editar y producir un libro electrónico siempre tiene un coste. Por supuesto, no es lo mismo poner en el mercado una novela de 300 páginas que un libro de matemáticas de 400; mientras que la primera tendrá un coste de producción casi residual, la conversión del segundo puede requerir una inversión casi similar a la efectuada para su publicación en papel, puesto que tendremos que corregirlo de nuevo, convertirlo a código con suma atención, editarlo convenientemente, etc.

¿Calidad; qué calidad?

La calidad pasa a un segundo plano cuando entra en juego la valoración del libro y las apreciaciones sobre su coste. Esos lectores que se echan las manos a la cabeza por el abusivo precio de un libro electrónico (y que posiblemente jamás pisaron una biblioteca) no reparan en que la producción de un libro conlleva un proceso en el que intervienen varios profesionales.

El hecho de que una novela de un autor que se autopublica (por ejemplo, con Amazon) puede tener un coste realmente bajo porque no ha pasado por ningún filtro: lo más probable es que no haya sido corregida de forma profesional, y por supuesto ningún editor ha puesto una mano sobre ella; de manera que el coste que el autor considere oportuno sólo repercutirá en su bolsillo (y en el de Amazon, claro, que no está en este negocio por un súbito amor a la cultura…). Dado que muchos de estos autores están más interesados en darse a conocer que en hacerse millonarios muy rápido (más adelante, ya se verá), es lógico que abaraten sus libros para que la difusión sea la máxima posible.

Frente a esta situación tenemos la de un libro de un editor tradicional. En este caso habrá algunos procesos ya realizados (supongamos que la corrección, por ejemplo, no es ya necesaria), pero otros son ineludibles: conversión a formato digital, edición y revisión final, distribución y promoción. Incluso dando por bueno aquello de que convertir un libro a formato electrónico es coser y cantar (trataremos el asunto en otra entrada), o que la distribución para los formatos digitales es virtualmente gratuita (falso), tenemos dos gastos que abultan nuestra factura: la revisión y la promoción. Y ni siquiera entramos en considerar los gastos generados por la traducción de un libro en lengua extranjera.

Fuente: Cuadratin.es