Los metadatos sí importan

La importancia de los metadatos parece incuestionable, pero Graham Bell, director ejecutivo de EDItEUR, ha comprobado que pocos medios dentro de la industria editorial son los que mencionan su calidad, lo que viene a demostrar que por el momento son un caso aislado y que las editoriales no ven en su redacción una tarea como tal.

Muchos editores dedican el tiempo que sea necesario a redactar descripciones cortas en las solapas o cubiertas de un libro, algo que consideran fundamental para conseguir el objetivo final, que no es otro que captar la atención del lector y conseguir la venta. Bell cree que es necesario que se le dedique el mismo tiempo a la introducción de los metadatos, ya que estos pueden influir de igual manera en mejorar sus ventas.

Su uso no solo afecta de manera directa en el hecho de que un cliente potencial encuentre determinado libro, sino que además facilita su comercialización de manera eficiente: “[…] se reducen ciertos problemas en los servicios de atención al cliente en todos los eslabones de la cadena de suministro, disminuye los costes y finalmente incrementa los ingresos”

Existen varias herramientas y servicios independientes que facilitan esta tarea, aunque en su artículo Bell recomienda ONIX, un estándar global de la industria de los metadatos y que su empresa gestiona. Pero sea cual sea el que se elija, enumera algunas sugerencias a tener en cuenta.

  • Tener una visión de futuro, es decir, prestar atención a las últimas actualizaciones y qué es lo que ofrecen.
  • Que los libros, estén en el formato que sea, y las aplicaciones móviles, se traten en su conjunto.
  • Contar con una base de datos que facilite la gestión de todos los datos de una sola vez.
  • La existencia de un sistema que permita administrar un conjunto más amplio de los datos.
  • Utilizar un texto descriptivo perfectamente formateado y que permita incluir textos en otros idiomas u otro tipo de grafías.
  • Contar con una oferta que se corresponda con el tamaño de la compañía, ya que algunas aplicaciones solo tienen sentido para grandes editoriales, mientras que otras se integran a la perfección en empresas compuestas por un número reducido de personal.

Fuente: lecturalab.org

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Las nuevas tecnologías están impulsando la industria editorial.

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La ABC comenta el caso de E L James  y su libro «Cincuenta sombras de Gray». Que se ha convertido, cuatro años después de su publicación en  «best sellers» en Reino Unido, esto gracias al impulso que le dio la versión digital de la trilogía quienes aumentaron la ventas hasta los diez millones y medio de copas en el 2012.

Copio aquí algunas apreciaciones que me parecieron interesantes y rescatables del  artículo:

  • Las descargas de «e-books», en el Reino Unido, crecieron un 66 por ciento el año pasado. Los 3.3 billones de libras que los británicos gastaron en 2012 en libros impresos y digitales, según el gremio de editores Publishers Association, demuestran que, más que dañar, las nuevas tecnologías están impulsando la industria editorial.
  • Las ventas de ficción en formato digital —«e-books», «audiobooks», descargas y suscripciones online—crecieron un 149 por ciento el año pasado, acaparando un 12 por ciento del total de libros vendidos en 2012.
  • Los niños tampoco son ajenos a la influencia digital. Sus libros se vendieron un 4 por ciento más, alcanzando los 233 millones de libras. El director general de Publishers Association, Richard Mollet, ha dicho que la industria editorial británica «está sana y continúa creciendo».

Felicidades al Reino Unido por esos números y que siguen creciendo.

Nota: La clave del éxito en el mundo digital es, para Richard Mollet, «tener los libros listos para ser leídos en cualquier dispositivo o plataforma.

Fuetne: abc.es