Temas a debate en el mundo del libro en 2016

Un nuevo año comienza, y con él un nuevo plan de acción ¿Qué debemos tener en cuenta para hacerlo? ¿A dónde mirar: el futuro, el presente o los errores del pasado?

Javier Celaya junto con José Antonio Vazquéz realizaron este artículo en vísperas de orientar y pronosticar dónde estará el debate en este 2016.  A remarcar, a título personal extraigo algunos puntos:

Precio: Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. (…) lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (…)

Lectores digitales: (…) Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital.

Nuevos modelos de negocio: Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. (…) el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

Estrategia de ventas propias del mercado: No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel (…) la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.). (…) Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. (….)

Espero lo disfruten y lo tengan presente para este nuevo año lleno retos y oportunidades!

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ebook publishing

Comienza un nuevo año, que como suele ocurrir vendrá cargado de recopilaciones, resúmenes, rankings y también predicciones de lo que nos va a deparar el futuro más cercano.

Intentar predecir los temas que generarán más debates en 2016 es una difícil tarea dado que algunos de estos son ya temas recurrentes que van evolucionando poco a poco año tras año, mientras que otros temas más recientes originarán muchas opiniones “pasionales”. Pero analizando todo lo que hemos leído en los últimos meses en medios y blogs de referencia nacionales e internacionales sobre lo que se avecina en el mundo del libro, destacamos los siete temas que consideramos generarán más debate a lo largo de este año .

Los temas a debate a destacar para 2016 serán los siguientes:

1. Renegociación de los derechos de autor digitales. La creciente evolución del mercado digital conlleva implícitamente la necesidad de revisar la actual contraprestación de los derechos de autor. Algunos piensan que lo que era idóneo o justo para el primer lustro de esta década puede que no sea lo más óptimo para los próximos cinco años.

En los mercados anglosajones se ha iniciado ya un amplio debate sobre la supuesta necesaria revisión de las contraprestaciones por los ingresos derivados de las ventas digitales. Hoy en día, la mayoría de los autores obtienen hasta el 25% de los ingresos netos incurridos en las ventas de las versiones electrónicas de sus libros. Varias asociaciones de autores del Reino Unido y de los Estados Unidos están demandando que los autores obtengan hasta el 50% de los ingresos netos.

A nuestro parecer, la revisión en el incremento de los repartos se debe a tres aspectos clave: a) la creciente apuesta por la venta directa, donde los autores perciben hasta el 35% de los royalties en caso de que los contenidos se vendan directamente en la web de la editorial; b) la irrupción de la autoedición, donde llega al 70%, si bien tenemos que tener en cuenta que este porcentaje se reduce hasta un 50% o menos tras contratar algún tipo de servicio extra (maquetación, diseño de portadas, etc.); c) la consolidación de los nuevos modelos de negocio(pago fragmentado, suscripción, pago por uso), que obligan a una revisión minuciosa del reparto de los derechos de autor. Sin lugar a dudas, esta reclamación dará para muchos debates y conferencias a lo largo de este año.

2. Impacto de los precios de los ebooks en las ventas digitales. Tras el incremento de los precios de los libros digitales, muy cerca al precio de los impresos, la venta de ebooks de las grandes editoriales se ha ralentizado, lo que no significa en un cómputo global que la venta de ebooks haya disminuido, todo lo contrario. No hay que olvidar que la venta de contenidos autoeditados no para de crecer en todo el mundo. Sólo en Amazon el 45% de los libros vendidos no son publicados por las editoriales tradicionales. Recordemos, 1 de cada 4 ebooks vendidos en España son libros autoeditados.

Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. Más que bajar los precios de los ebooks de forma permanente a precios low cost ―una política contraproducente a medio plazo para autores y editores―, lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (posición en el ranking de los más vendidos). Las editoriales y librerías deberían entender los beneficios derivados del concepto de «precios dinámicos», lo que no significa ir en contra de la ley del precio fijo. Todo lo contrario. Una estrategia de precios dinámicos garantiza la vigencia de la ley del precio fijo en la era digital. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago hay que ofrecer a los consumidores una amplia oferta de contenidos con precios competitivos y dinámicos, así como todo tipo de servicios de valor añadido alrededor de los mismos tal y como describiremos en el siguiente punto.

3. Las grandes editoriales se reconfiguran como empresas de contenidos más allá de libros. El vuelco de las grandes editoriales en desarrollar estrategias que abren sus negocios a nuevos campos y contenidos, efectivamente, con la mirada en otras industrias culturales está siendo evidente (videojuegos, cine, música, medios de comunicación, etc.). Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital. Afortudamente, ya tenemos los primeros buenos ejemplos de esta transformación: casos como PlanetaHipermedia o el de RandomHouse editando contenidos de televisión. Esta tendencia tiene como origen el hecho de que cada vez ‘leemos’ más a través de imágenes y menos a través de textos lineales.

4. Los audiolibros y libros infantiles seguirán creciendo. En 2015, el mercado de este tipo de libros en Estados Unidos creció un 13%, y un 3,2% en el Reino Unido. Una tendencia que se mantendrá en 2016. Por otra parte, los audiolibros están resultando ser la nueva sorpresa en cuando a ventas, incluso en nuestro país, cuando es un formato al que parece que le cuesta entrar. También conocemos casos de autoedición de audiolibros.

5. Los editores buscarán nuevos canales de ventas, más allá de las librerías. Si en menos de una década las ventas de libros en papel han caído un 40%, ¿de verdad nos creemos que tras la salida de esta maldita crisis los lectores volverán a comprar libros en papel y recuperar el mercado perdido? Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. Ante este escenario de mutación de la sociedad, el mundo del libro debería preocuparse por crear lo antes posible un amplio mercado de lectores en pantallas en vez de aliviarse por el espejismo de un supuesto estancamiento de las ventas de los ebooks. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago, el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

6. Creciente apuesta por la venta directa. No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel puesto que tenemos ante nosotros un nuevo escenario de actuación y competencia que obligará a las editoriales a rediseñar su estrategia de venta de libros electrónicos en Internet. En este contexto, la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.).

A excepción de unas pocas editoriales muy especializadas, la mayoría declara que las ventas no han sido muy relevantes y por ello desconfían del potencial del canal directo. Poner un carrito en la página web de una editorial no garantiza ningún resultado. Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. Aquellas entidades que piensen que la venta directa tan sólo significa instalar un carrito de compra de libros en su sitio web y analizar exclusivamente los resultados de este canal comparando el número de transacciones comerciales realizadas en relación con las ventas totales a través de los canales tradicionales, nunca entenderán el verdadero potencial de este canal.

7. Las bibliotecas se consolidarán como el tercer canal de ventas para el sector editorial.Después de la venta a tiendas como Amazon, Apple o Kobo, y la venta directa anteriormente analizada, las bibliotecas se están convirtiendo en el tercer canal de ventas para muchas editoriales. En la pasada Feria del Libro de Frankfurt varias editoriales manifestaron que el canal de bibliotecas representaba ya el 15% del total de sus ventas digitales. Una cifra similar al total de ventas digitales generadas por las librerías independientes y muy superior a las ventas generadas por las plataformas de subscripción que en muchos casos no supera el 5% del total de las ventas digitales.

El debate en 2016 girará alrededor del actual modelo de compra de licencias, así como alrededor del debate sobre los beneficios derivados de tener o no tecnología propia. Muchos bibliotecarios consideran que el actual modelo de compra de licencia con caducidad de dos o tres años reduce la voluntad de comprar un mayor número de ebooks para generar una mayor demanda. Las licencias con caducidad obligan a los bibliotecarios a comprar por adelantado ebooks sin conocer su demanda real. En el caso de que los préstamos adquiridos no sean solicitados en el plazo convenido, los ebooks desaparecen de la plataforma al término del mismo. Algunos editores también están viendo cómo las licencias con caducidad reducen el potencial de renovación de las licencias adquiridas o la compra de novedades, dado que los bibliotecarios no compran más licencias hasta que se hayan consumido todos los préstamos con caducidad para garantizar la sostenibilidad económica del préstamo bibliotecario. Las editoriales no deben olvidar que las bibliotecas públicas son las únicas que eficazmente pueden contribuir a la creación y consolidación de hábitos de descarga y lectura legales, como alternativa a las no autorizadas.

Estos serán algunos de los debates para este año. ¿Pensáis que se podrían añadir algunos más? Esperamos vuestros comentarios.

 

Fuente: www.dosdoce.com

Los metadatos sí importan

La importancia de los metadatos parece incuestionable, pero Graham Bell, director ejecutivo de EDItEUR, ha comprobado que pocos medios dentro de la industria editorial son los que mencionan su calidad, lo que viene a demostrar que por el momento son un caso aislado y que las editoriales no ven en su redacción una tarea como tal.

Muchos editores dedican el tiempo que sea necesario a redactar descripciones cortas en las solapas o cubiertas de un libro, algo que consideran fundamental para conseguir el objetivo final, que no es otro que captar la atención del lector y conseguir la venta. Bell cree que es necesario que se le dedique el mismo tiempo a la introducción de los metadatos, ya que estos pueden influir de igual manera en mejorar sus ventas.

Su uso no solo afecta de manera directa en el hecho de que un cliente potencial encuentre determinado libro, sino que además facilita su comercialización de manera eficiente: “[…] se reducen ciertos problemas en los servicios de atención al cliente en todos los eslabones de la cadena de suministro, disminuye los costes y finalmente incrementa los ingresos”

Existen varias herramientas y servicios independientes que facilitan esta tarea, aunque en su artículo Bell recomienda ONIX, un estándar global de la industria de los metadatos y que su empresa gestiona. Pero sea cual sea el que se elija, enumera algunas sugerencias a tener en cuenta.

  • Tener una visión de futuro, es decir, prestar atención a las últimas actualizaciones y qué es lo que ofrecen.
  • Que los libros, estén en el formato que sea, y las aplicaciones móviles, se traten en su conjunto.
  • Contar con una base de datos que facilite la gestión de todos los datos de una sola vez.
  • La existencia de un sistema que permita administrar un conjunto más amplio de los datos.
  • Utilizar un texto descriptivo perfectamente formateado y que permita incluir textos en otros idiomas u otro tipo de grafías.
  • Contar con una oferta que se corresponda con el tamaño de la compañía, ya que algunas aplicaciones solo tienen sentido para grandes editoriales, mientras que otras se integran a la perfección en empresas compuestas por un número reducido de personal.

Fuente: lecturalab.org

Cerlalc certifica que el libro electrónico continúa creciendo en América Latina

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Según el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), los libros en formato electrónico siguen ganando participación en América Latina, de acuerdo a los datos proporcionados por las agencias nacionales del ISBN.

En un anticipo de la edición número cuatro del boletín estadístico Libro en cifras del Cerlalc, el organismo revela en la sección Libro al día de su página web que en América Latina se registraron 13.189 títulos en formato electrónico en el primer trimestre de 2013, lo que representa el 16,7 por ciento del total publicado.
En la breve noticia, el Cerlalc hace notar que esta cifra, comparada con igual período de 2012 representa un aumento de 0,9 puntos porcentuales.
Al mismo tiempo señala que los títulos en formato impreso disminuyeron el 0,7 por ciento en el mismo período.
Este trabajo forma parte de las nuevas líneas de investigación abiertas por este organismo, creado por el Gobierno de Colombia y la Unesco en 1971, del que ahora forman parte veintiún países iberoamericanos.
Fernando Zapata, director del Cerlalc, en un artículo reciente sobre el desafío digital sostuvo que este organismo trabaja para tratar de hallar respuestas desde una perspectiva regional a interrogantes sobre la lectura en estas épocas de redes sociales y de internet,  la posibilidad de que desaparezca el libro impreso, la situación de las librerías, las bibliotecas digitales o la protección de los derechos de autor en la red.
La que creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en el mundo del libro y, específicamente, de los contenidos editoriales, a juicio de Zapata “está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector”.
Con ese propósito, en los dos últimos años el Cerlalc ha trabajado para identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos que concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica.
Zapata señala que los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el Cerlalc “tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de quinientos millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región”.

Nueva agenda para libro y lectura en América Latina.

¿Se lee menos en estas épocas de redes sociales y de Internet? ¿Va a desaparecer el libro impreso? ¿Qué está pasando y qué va a pasar con las librerías? ¿Bibliotecas digitales? ¿Cómo proteger los derechos de autor en la Red? Estas y muchas otras preguntas son de corriente formulación en estos días y no solo en los ámbitos especializados.

El CERLALC, un organismo creado por el Gobierno de Colombia y la UNESCO en 1971, del que hoy hacen parte 21 países iberoamericanos, trabaja con rigor en tratar de hallar respuestas a estos interrogantes desde una perspectiva regional. La creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en la creación, producción, circulación y acceso al libro y, en un sentido más general, a los contenidos editoriales, está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector. Con ese propósito, el Centro trabajó en los 2 últimos años en identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos. Esta fue una tarea para la que se convocó a expertos de la región, quienes, en mesas especializadas en lectura, escritura y bibliotecas, producción y circulación del libro y derecho de autor, hicieron una radiografía de lo que estaba ocurriendo en América Latina, de las formas en que se reflejaban las tendencias mundiales y ofrecieron una definición de los campos prioritarios de acción hacia el corto y el mediano plazo.

Este trabajó concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica, que fue ampliamente debatido en diversas instancias intergubernamentales y se convierte en un amplio menú que recorre la problemática actual del libro y de la lectura, en un análisis que abunda en cada uno de los asuntos concernidos: desde el acceso a Internet, pasando por la resignificación de la biblioteca y del bibliotecario, los cambios en las formas de comercialización del libro, los programas de inclusión digital, hasta reflexiones en torno a la preservación de las lenguas originarias.

Los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el CERLALC tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de 500 millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región. Pero, además, la propuesta del CERLALC parte de evidenciar la enorme deuda social que tiene la región en cuanto a la ampliación de las posibilidades de acceso al libro y a la lectura y la necesidad de que en el corto plazo se fortalezcan las acciones en el campo de las estructuras bibliotecarias, la dotación de textos escolares y la red de comercialización del libro, entendiendo que en la etapa actual la predominancia es la del libro impreso. Todo esto sin desconocer la enorme potencialidad que ofrece el libro digital en el cierre de estas brechas.

Al respecto, el documento analiza 4 temas sustanciales en relación con el libro digital. En primer lugar, la importancia de que en los programas de inclusión digital, tan en boga en la región, se haga un justo balance entre la dotación de dispositivos de lectura y la dotación de contenidos editoriales para los mismos. En ese mismo sentido, las políticas públicas tienen que velar por el estímulo a la creación intelectual a través de una sólida defensa de los derechos de los creadores en el ámbito digital, interviniendo directamente en la ola creciente de percepción de gratuidad de todo lo que circula por la red. De otra parte, la irrupción acelerada de las tecnologías digitales impone la necesidad de reconvertir, por un lado, los modelos de negocio y las formas de actuar de muchas de las instancias involucradas (escuela, editoriales, bibliotecas, librerías) y de actualizar la formación de los actores de cada una de estas instancias (docentes, editores, bibliotecarios y libreros).

Adicionalmente, se hace imperativo definir las relaciones con los nuevos jugadores en el mundo del libro (provenientes del sector de la tecnología) y con la miríada de jóvenes innovadores que incorporan nuevos usos y lenguajes a los contenidos editoriales. Finalmente, un tema crucial en el mediano plazo está relacionado con las acciones dirigidas a hacer visible, en las redes virtuales, la creación editorial de la región. En Iberoamérica, en 2012, cada día se registraron cerca de 800 títulos nuevos y esta cifra tiende a crecer por las amplias posibilidades que brinda el espacio digital para la difusión de la creación literaria y científica. Uno de los proyectos estratégicos en este campo tiene que ver con la construcción de catálogos nacionales de la oferta editorial y su inserción en una plataforma digital que permita que interactúen los agentes del sector del libro, para saber qué se ofrece, que características específicas tiene esa producción y las condiciones de su comercialización. El gran éxito de los nuevos jugadores en el comercio del libro en el mundo radica en una amplia disponibilidad de información sobre la oferta y una eficiente cadena de logística para acceder a la misma.

La tarea por venir es desafiante. Las políticas públicas hacia el sector tienen que velar, en el corto plazo, porque no se aumenten las brechas en el acceso al libro y a la lectura. En el escenario del libro digital, el simple acceso a Internet puede no ser una variable tan definitiva como el acceso a conexiones de banda ancha y a dispositivos de lectura. De igual manera, hacer visible nuestra creación es una condición fundamental para fortalecer nuestra diversidad cultural. Así lo entendieron los Jefes de Estado de Iberoamérica cuando incorporaron esta tarea en el plan de acción de la pasada Cumbre de Cádiz. No actuar a tiempo en estos campos implica ampliar las inequidades y fortalecer mercados oligopólicos en el campo del libro. La tarea apenas comienza.

FERNANDO ZAPATA LÓPEZ

Director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe CERLALC

Fuente: eltiempo.com

Lo digital revoluciona la lectura

Cada vez se ven más ebooks y tablets en nuestro entorno: en el autobús, en el parque, en la playa, en casa… El libro electrónico ha llegado para quedarse y muchos usuarios ya combinan la lectura tradicional con la digital, e incluso algunos ya se han pasado a este último formato. Ya sea utilizando un e-reader, dispositivo con tinta electrónica para favorecer la lectura, o una tablet, estos dispositivos móviles llevan grandes bibliotecas a cualquier lugar y, gracias a nuevas tecnologías, caminan hacia libros más interactivos y a la lectura compartida con otras personas.

Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce.com, observatorio que analiza las nuevas tecnologías en el sector cultural, señala que “ha cambiado dónde leemos, más que lo que leemos. Lo que estamos haciendo en esta primera fase de transformación es llevar a la pantalla los libros, las novelas que leíamos antes. Siguen siendo libros donde pasamos páginas y leemos de una manera lineal. Es texto, pero lo que se avecina son nuevas formas de contar historias”.

Es el camino de un libro enriquecido, una nueva opción que va dando sus primeros pasos. “Los libros no solo van a ser texto, sino también vídeo, imágenes interactivas, juegos… Mucha gente dice que eso no es un libro, sino un videojuego o una app. Lo que siempre digo es que, para mí, son historias del siglo XXI contadas para los lectores del sigloXXI, para ser consumidas, leídas, en las pantallas del siglo XXI”.

(Descargar entrevista completa, publicada en Diario de Navarra el pasado 3 de febrero de 2014).

Fuente: dosdoce.com

 

¿Sobrevivirá la nota al pie en el ebook?

 

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El escritor Scott Berkun, ha publicado en su página web un artículo sobre la posible desaparición paulatina de las notas al pie con el avance de los libros electrónicos. Aunque empresas desarrolladoras de contenido digital dan plena libertad a las editoriales sobre la disposición de estas notas, muchas son las que acaban al final del libro y pocas son las que se leen.

Berkun recoge un fragmento de un artículo de Alexandra Horowitz publicado en el New York Times en el que asegura que las notas al pie están condenadas a su desaparición: “El libro electrónico no ha matado al libro en papel, pero si que ha acabado con la página”. En una conversación que mantuvo con un portavoz de Kindle, éste aseguró que son las editoriales las que tienen la última palabra en lo referente a la distribución de las notas al pie. Pero en la mayoría de los casos –advierte– se ven relegadas a ser hípervinculadas a las notas finales, o peor aún, a aparecer directamente al final del ebook, lo que supone que el lector tiene que desplazarse hasta ellas para poder acceder a su lectura.

Cuando se cambia el medio se cambia el contenido –asegura Berkun. No es lo mismo ver una película en un cine que en el televisor. Los escritores de la vieja escuela –añade– incluyen notas al pie y asumen que deben aparecer ahí. Si se mueven de su lugar, se está modificando algo importante que guarda una relación directa con la manera en que debe leerse ese texto.

Dispositivos como iPad o Kindle pueden apoyar la aparición de las notas al pie, pero existe poca presión para que esto se mantenga. Por lo tanto, este escritor está convencido de que poco a poco esta fuente de información que son las notas al pie, irán desapareciendo, porque aunque estén hípervinculadas al final del texto, no será lo mismo.

Fuente: lecturalab.org

 

Ventajas de EPUB 3. Uso de HTML 5

EPUB3 y HTML5 hoy se han convertido en una parte integral del paisaje de la publicación electrónica. Ambos son excelentes ejemplos de estándares de tecnología / industria que han evolucionado con el tiempo y convergentes para lograr un gran cambio en la publicación digital. EPUB y HTML comenzó como estándares independientes dirigidas a fundamentalmente diferentes aplicaciones de usuario final. Pero las exigencias de los usuarios finales sobre cómo acceder y consumir contenidos han cambiado por completo la dinámica de la industria de la edición digital. La relación entre EPUB3 y HTML5 es tan fuerte que sería apropiado decir que el estándar EPUB3 basa en gran medida en el estándar HTML5. El estándar EPUB3 ha sido publicado por International Digital Publishing Forum (FIAM). HTML5 es un lenguaje de marcas cuyas especificaciones han sido desarrolladas por hipertexto Grupo de Aplicaciones Web Tecnología Trabajo (WHATWG) del World Wide Web Consortium (W3C). El objetivo principal de la especificación EPUB fue definir un formato de intercambio de contenidos para publicaciones digitales basadas en estándares XML y web. El estándar HTML5 subsume las versiones anteriores de HTML, y proporciona un enfoque normalizado para la incorporación de multimedia y contenido gráfico (audio y video) en las aplicaciones web. La especificación EPUB3 abraza HTML5 y CSS3, proporcionando de este modo un servicio para los editores ofrecer contenido multimedia, libros electrónicos interactivos para sus lectores. Si bien las normas EPUB están vinculados más específicamente a la industria editorial, el estándar HTML5 se desarrolla en torno a las necesidades de la industria de la tecnología de la comunicación global de la información y.  Ventajas de EPUB 3 Uso de HTML 5 Además de otras mejoras en comparación con las versiones anteriores, el estándar HTML5 ampliamente incorpora los siguientes nuevos elementos sintácticos:

  1. Audio
  2. Vídeo
  3. Lienzo
  4. Apoyo para la incorporación de gráficos vectoriales escalables (SVG)
  5. El apoyo a la incorporación de MathML (fórmulas matemáticas)
  6. CSS 3 de apoyo

Todas estas mejoras contribuyen de una manera u otra a la estándar EPUB 3 con el fin de ofrecer las siguientes ventajas:

  1. Soporte mejorado para el estilo y el diseño : soporte CSS3 asegura que EPUB3 ahora separa el contenido del mecanismo de presentación. La forma en que se muestra el contenido podría ser gestionado en base a las preferencias del usuario, el tipo de dispositivo que se utilice, o incluso la ubicación geográfica de los usuarios finales.
  2. Soporte de idiomas Global : Una de las mejoras de HTML 5 fue la escritura vertical (que se encuentran típicamente en la edición en lengua japonesa), y la progresión de la columna de derecha a izquierda (que se encuentran típicamente en el mundo editorial en lengua japonesa y árabe). Mediante la incorporación de HTML5, EPUB3 ahora se abre un segmento importante del mercado de la publicación electrónica.
  3. Aumenta el soporte de los medios de comunicación : EPUB3 apoya la inclusión de elementos de audio y video que hacen que el contenido más rico. Soporte mejorado para las superposiciones de los medios de comunicación asegura que no es una publicación de un amplio apoyo más estandarizado para la sincronización entre el texto y la voz de audio a través.

A la fecha de este escrito, los editores digitales se encuentran con la necesidad predominante para EPUB 2 de apoyo, ya que una gran parte de los libros electrónicos que se venden hoy en día son de ficción y de texto títulos centrados en que actualmente no necesitan el nivel de las mejoras prometidas por HTML5. Sin embargo, cuando consideramos el caso de los libros de texto de correo, por ejemplo, es una progresión natural para incluir tareas integrados, modelos 3D y contenidos de los medios para garantizar una experiencia de lectura más rica. Sería, por tanto, apropiado decir que el día no está lejos cuando los usuarios demandarán una experiencia más rica al acceder a contenido, independientemente de la aplicación del usuario final. La importancia de EPUB3 y HTML5 también puede ser visto desde la perspectiva de los beneficios a largo plazo. La Asociación Americana de Editores (AAP) ha anunciado recientemente una iniciativa agresiva para promover el estándar EPUB3 como el formato de distribución global aceptada para los libros electrónicos. Apodado el Proyecto de Implementación EPUB3, su objetivo es avanzar rápidamente en la adopción de EPUB3 por los editores y los minoristas en los próximos seis meses y tienen editores liberan una gran cantidad de títulos en el mercado que utilizan el estándar en el primer trimestre de 2014. La razón simple para esto empuje de AAP es que los lectores inevitablemente van a exigir una mayor interactividad y la riqueza de los contenidos que tengan acceso, si no en el corto plazo, sin duda en el medio y largo plazo.  Aspectos técnicos aparte, la principal ventaja estratégica de adoptar EPUB 3 con HTML 5 para los editores digitales es doble: en un extremo del espectro, que serán relevantes en el mercado, y en el otro extremo del espectro, ellos estarán bien posicionados para hacer frente a las necesidades de una parte significativa del mercado. Equire  es un proveedor global de soluciones de publicación y el contenido de servicio completo. Equire ha ampliado su experiencia en pre-prensa para proporcionar a los editores de todo el mundo eBooks de alta calidad con características mejoradas.

Fuente: ebooktechnologies.com

Las 2 reglas esenciales para la expansión del e-book

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  1. Ir a donde están los lectores
  2. Ir a donde están los libros electrónicos.

Simples, tanto, que parece absurdo que se tengan que mencionar. Cualquiera creería que así trabajan los editores, pero lo cierto es que al ver cómo se está comportando la industria editorial con los libros electrónicos parece que piensan que el mercado debe funcionar de la misma manera que con los libros impresos.

Estas dos reglas “secretas” fueron mencionadas por Michael Tamblyn, vicepresidente ejecutivo de contenido en Kobo, en una conferencia realizada en Nueva York. Quizá aquello de”secretas” sea la razón por la que los editores no entienden muy bien qué y cómo hacer con el libro electrónico para lograr que este llegue a más y más lectores en todo el mundo.

La importancia de las palabras de Michael Tamblly radican en que Kobo, empresa con base en Toronto, Canadá, que se ha caracterizado por ofrecer los libros a precios más accesibles que los que encontramos con otros distribuidores como es el caso de Amazon o Barnes & Noble, pero además, y aquí es donde predican su primer regla secreta con el ejemplo, han hecho posible que un libro pueda ser descargado en cualquier país. Amazon aún no logra esto y existen libros imposibles de adquirir por la sencilla razón de que no están disponibles para Latin Am. & Caribbean, o cualquiera de las otras regiones.

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Por cierto, que Kobo abrió sus puertas virtuales en 2010 y a la fecha tienen sucursales en Alemania, Francia y Holanda y, aunque no pueda ir al mismo ritmo de los grandes distribuidores como Amazon, el crecimiento de sus ventas no se ha detenido desde su inicio. Al principio todos los libros estaban disponibles sólo en inglés, aunque poco a poco han ampliado su oferta a otros idiomas y aunque en español sigue siendo muy baja, para el lector ya es posible adquirir algunos libros sin importar en qué país se encuentre. Además, al igual que las grandes empresas actuales, hoy en día Kobo permite al lector leer no sólo en el país que esté, sino en donde este, es decir, puede leer en su computadora, en su Kobo Reader, en su aplicación para iPad o cualquier otro dispositivo móvil. Creo que les han quedado muy claras sus dos reglas secretas.

¿Son atinadas o no estas dos reglas básicas? Editoriales como Alfaguara, por poner uno de tantos ejemplos, no puede pensar en expandir su mercado de libro electrónico si sólo permiten la distribución de los contenidos en España, mientras que el lector en México o Argentina no puede adquirirlos y se tiene que conformar con el impreso. Como lo dice Tambly, hay que ir a donde está el lector y si este está en Timbuctú debe tener la posibilidad de descargar el contenido que desea en su idioma.

 

Fuente: Leerenpantalla.com

Qué tipografía usar para libros impresos y digitales

Por 

Cuál es la tipografía más adecuada para un libro impreso? ¿Y para uno digital? ¿Cómo afecta a la legibilidad y visibilidad de un contenido la elección de una determinada tipografía u otra? ¿Qué tipografías elegir entre la ingente cantidad que existen? ¿La tipografía serif es mejor para los libros impresos? ¿Y aquella que no tiene serif lo es para los ebooks?(*)

En esta entada intentaré responder estas preguntas y dar mi opinión sobre las tipografías adecuadas para los libros, sean impresos o digitales. No me extenderé en explicaciones sobre clasificación tipográfica, grupos y familias de tipografías porque este tipo de información está desarrollada ampliamente en otros blogs y páginas web. De todas formas, daré un pantallazo por demás de rápido sobre estas cuestiones.

Breve introducción

Las letras se desarrollaron como un medio alternativo a la palabra hablada. Inicialmente, la comunicación visual tenía lugar mediante pictogramas, como las pinturas rupestres que podemos encontrar en cuevas de la era prehistórica. Un estadio posterior son los jeroglíficos, que representan una escritura más avanzadas y conforman ya un sistema de escritura.
Más tarde, con el desarrollo de la escritura, tanto en Occidente como en Oriente, surge la figura de los escribas. Estos se encargaban de reproducir los libros a mano y con pluma confiriendo unas características muy particulares a la tipografía. Con la llegada de la imprenta surgirán nuevas tipografías “más sencillas” –por llamarlas de algún modo– ya que tienen que adaptarse a este nuevo medio mecánico de producción.
Dos fueron los momentos revolucionarios para la historia de la tipografía: la creación de la imprenta con la instauración de los tipos móviles, la impresión en serie y el abaratamiento de los costes de producción; y el surgimiento de las tecnologías digitales, que dieron origen a nuevos tipos de fuentes pensadas para ser leídas en los nuevos soportes de lecturas.

Clasificación de las tipografías

Cuando hablamos de “tipo” hacemos referencia a un carácter, a una letra determinada, que posee una anatomía específica. Para poder definir con claridad y precisión una letra se distinguen en ella diferentes partes:

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Anatomía de la letra – Partes de un tipo

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Existe una amplia clasificación tipográfica (egipcias, romanas, góticas, modernas, de transición, etc.), relacionada con la anatomía de la letra que, a su vez, se enmarcan dentro de grandes grupos: tipografías serif, sans serif, script, graphic y monospace.
Tipografías con serifas y sin serif: son aquellas tipografías que tienen serifa, remates, terminal o gracia y que son unas pequeñas líneas que se encuentran en las terminaciones de las letras.
Tipografías sans serif, sin serifas, lineales, paloseco o palo seco: son aquellas tipografías que carecen de remates en sus terminaciones.
Tipografías script: tipografías con apariencia o inspirada en la tipografía hecha a mano.
Tipografías graphic, decorativas o fantasía: tipografías que no entran en los grupos anteriores y que fueron creadas con un fin específico.
Tipografías monospace: aquellas cuyos caracteres ocupan todo el mismo espacio.

¿Qué tipografía elegir para un libro impreso?

En un libro, independientemente del formato y del soporte en el que se lo lea, lo fundamental es la legibilidad. Algo tan simple como la mayor o menor facilidad de un texto para ser leído es lo que debe considerarse antes de seleccionar una tipografía para un libro, sin dejar de pensar en el tipo de publicación que es y a quién va dirigido.
Hay factores que hacen que un texto sea más o menos legible además de las características propias de la tipografía, como la luminosidad del blanco del papel, el ancho de las columnas, el tamaño o cuerpo de los caracteres, el espaciado que hay entre ellos (interletraje), el espacio entre línea y línea (interlineado) y el color, entre otros.
Las tipografías serif son las que se utilizan en textos impresos extensos, como libros, periódicos y revistas, ya que facilitan la lectura porque crean en el ojo la ilusión de una línea horizontal, que es la línea por la que se desplaza la vista al leer. En una página impresa la resolución de impresión es más alta que en una pantalla de ordenador y los remates quedan muy bien definidos, por ello se utilizan fuentes con serifas en los materiales impresos. Por el contrario, en las páginas web, por ejemplo, se prefiere el uso de las tipografías sans serif porque se aprecian mejor sobre una pantalla.
Si vamos a la biblioteca o una librería y miramos distintos libros veremos que la mayoría de los libros están diseñados con una tipografía serif en su interior. Lo mismo sucede con los periódicos y las revistas, aunque en estos casos el juego tipográfico es mayor e incluso se utilizan diferentes fuentes para una misma publicación o página.
Para las portadas de los libros, como el texto siempre es escueto, se pueden utilizan otras tipografías, incluso sans serif, script, graphic o monospace. Lo anterior vale siempre que hablemos de un libro impreso y de una novela o compendio de cuentos, de unos tipos de libros para lectores acostumbrados a leer grandes extensiones de textos de forma corrida y lineal. En el caso de los libros para niños, según la edad, la elección de la tipografía será otra y habrá también un importante juego del tamaño y el color en las fuentes.
Así, las tipografías que podemos encontrar en los libros son Baskerville, Bembo, Bodoni, Caslon, Century Old Style, Century Schoolbook, Fournier, Garamond, Minion, Palatino, Sabon y la archiconocida Times New Roman, entre muchas otras.

¿Qué cuerpo o tamaño de letra usar para un libro?
No hay un estándar que se pueda aplicar para los libros. Esto depende del tamaño del mismo, del ancho de las columnas y de los márgenes, y de la tipografía, ya que cada letra ocupa un espacio distinto en la línea. Por lo general, un cuerpo de letra entre 12 y 13 es un tamaño correcto, respetando el interlineado por defecto de la tipografía. Si se desea que el libro sea más extenso lleve se estila aumentar el interlineado y así ganar espacio página a página.
Lo que se debe tener en cuenta es la cantidad de caracteres que entran en un renglón de texto. Se recomienda que sea entre 60 y 80 caracteres por renglón, ya que la vista debe realizar frecuentes saltos de línea para leer un libro y en los renglones largos el ojo debe realizar un recorrido excesivamente largo que termina cansando la lectura.

¿Y qué tipografía para un libro digital?

Como mencioné más arriba las tipografías sans serif o paloseco son más adecuadas para la lectura en pantalla, ya que se adaptan mejor a la resolución de estas. Las tipografías palo seco pueden resultar monótonas en textos muy extensos, pero no así en titulares de los periódicos y revistas y en las portadas de los libros.
Algunas de las tipografías sans serif que podemos encontrar en las portadas de libros son Arial, Avenir, Century Gothic, Century Old Style, Frutiger, Futura, Gill Sans, Helvética, Lucida Console, Lucida Sans, Myriad, Tahoma, Trebuchet, Univers y Verdana, entre tantas otras fuentes. Muchos libros también tienen en su interior este grupo de fuentes.
Los tipos de letra que se verán en un libro digital serán aquellas tipografías que el fabricante del dispositivo de lectura haya incorporado, y entre las cuales el lector puede elegir la que más se ajuste a sus ojos o a su gusto. En los ebooks no interesa el tamaño de la página, ya que los dispositivos y aplicaciones de lectura permiten adaptar el tamaño de la misma. Podría decirse que en los libros digitales tampoco interesa el cuerpo de la letra, ya que el tamaño se puede cambiar afectando al ancho de línea para la lectura (en este caso los 60-80 caracteres por línea carecen de sentido).
Sin embargo, hay una cuestión muy relevante en cuanto al diseño a tener en cuenta: la relación entre los diferentes estilos de párrafos utilizados. Si para todos los párrafos de texto se utiliza la tipografía Times New Roman con un tamaño de fuente 12, para los títulos de los capítulos habrá que utilizar un cuerpo más grande e incluso utilizar esta tipografía con negritas. Si no establecemos esta diferencia de tamaño entre los distintos rangos de textos, el resultado será una masa uniforme de texto que no ayuda al lector a situarse en la página ni a organizar la información.
Lo anterior puede no ser muy relevante si se trata de una novela, pero si se trata de un libro de no ficción o de un tutorial la correcta utilización de los estilos de párrafos se vuelve vital para dotar al libro digital de una maquetación profesional y cuidada además de establecer una conveniente jerarquía de la información.
Si las fuentes sans serif son más adecuadas para las pantallas ¿debería elegir una tipografía sans serif para crear un libro electrónico? Mi respuesta es no, porque no solo se trata de las pantallas sino también de lo que estamos acostumbrados a ver. Como dijo Eric Gill, creador de la tipografía Gill Sans, la legibilidad es aquello “a lo que uno está acostumbrado”, y estamos acostumbrados a leer libros con tipografías serif. Por tanto, con independencia de si el libro digital es un archivo MOBI, EPUB o PDF, yo trabajaría —y de hecho lo hago— con tipografías serif, incluso con la demodé Times New Roman. ¿Por qué? Por los motivos que he explicado en la entrada anterior.
Esta entrada ha sido ampliada y desarrollada para el ebook ¿Qué tipografía usar para libros impresos y digitales, disponible en Amazon?
(*) En un post anterior un seguidor de este blog solicitaba que hablaba sobre la tipografía más adecuada para los libros impresos y para los digitales y espero responder a este requerimiento de la mejor forma posible, desde mi punto de vista.

Fuente: marianaeguaras.com

Los libros electrónicos han llegado para quedarse.

Reportaje-libros-electrónicos
La pasada noche de Reyes Magos me regalaron un libro electrónico: un Sony Reader PRS-T3. El nuevo paradigma de la era digital entró por fin en mi hogar, con todas sus maravillas inimaginables hace apenas unas décadas. El avance imparable de los ebooks va ganando terreno –dicen- a los formatos impresos, aunque por ahora los libros en papel siguen siendo mayoritariamente nuestra forma preferida para leer.

Según los datos que facilita la Agencia del ISBN, el total de libros electrónicos registrados en España durante 2013 fue de 20.402, solo 323 registros más que en 2012. El ebook ofrece mejores resultados, pero se estanca su crecimiento. Como casi siempre, llevamos cierto retraso con respecto a otros países de Europa y, sobre todo, de Norteamérica. Las cifras en papel durante 2013 fueron de 72.494 libros de primera edición, un 15% menos que en 2012. El papel va lentamente a la baja.

Los libros electrónicos han sido generalmente poco apreciados, cuando no infravalorados a partir de algunas rutinarias dosis de ligereza. Tampoco es anómalo que ocurriera así, sobre todo si se tiene en cuenta que el libro en papel es una de las creaciones más útiles y hermosas de todos los tiempos. Es, como dice Umberto Eco, “uno de esos milagros de una tecnología eterna de la que forman parte la rueda, el cuchillo, la cuchara, el martillo, la olla, la bicicleta”.

Me gusta mi libro electrónico y lo estoy empezando a utilizar porque me resulta manejable, de poco peso y con una pantalla antibrillo de alta resolución con apariencia de papel. Mi modelo viene además con una funda protectora con cierre. Su tamaño se ajusta exactamente a un bolsillo. Según recoge la página web de Sony para el modelo Reader PRS-T3, “hemos utilizado nuestra experiencia como pioneros para hacer que la lectura digital sea lo más real, ilimitada y cómoda posible”.

A la escritora María Dueñas le parece “un soporte cómodo, eficaz e innovador”. Cómodo, sí, aunque la costumbre al libro en papel resulta muy fuerte. Especialmente si está bien editado, pues el placer es aún mayor. Es mi hábito, nuestro hábito, el hábito de todas las sociedades durante siglos. Pero como lector lo que tampoco podemos es negar la existencia del libro electrónico. Sin embargo, si preguntamos a lectores habituales, obtenemos como respuesta una prevención, casi una negativa, hacia usar estos nuevos soportes de lectura.

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