Fuerte apuesta de las Bibliotecas Vascas por el fomento de la lectura digital

 

En la era digital, las editoriales y las bibliotecas están condenadas a entenderse, en el buen sentido de la palabra, dado que ambas partes se necesitarán más que nunca. A medida que, desgraciadamente, muchas librerías de nuestras ciudades y pueblos van desapareciendo, las bibliotecas se están convirtiendo en uno de los escasos espacios culturales de muchos municipios donde los lectores pueden descubrir todo tipo de nuevas lecturas, autores, así como otros lectores con sus mismas afinidades. A pesar de las limitaciones presupuestarias de los últimos años, las bibliotecas han sabido mantener más o menos satisfechos a sus más de 16 millones de usuarios de toda España.

En el siglo XXI las bibliotecas no solo seguirán prestando sus actuales servicios con vocación pública, sino que además se convertirán en un lugar muy importante de descubrimiento, préstamo, subscripción y compra (sí, compra) de todo tipo de contenidos digitales (ebooks, música, cines, videojuegos, apps, etc.). En este contexto de transformación, las bibliotecas deberían asumir un mayor protagonismo en el proceso de redefinición de los modelos de relación con las editoriales para garantizar sus intereses y su papel en la sociedad digital. Este proceso no debe plantearse como una confrontación entre las partes sino como una negociación entre pares, ya que editores y bibliotecarios tendrán que aceptar que los modelos anteriores han quedado obsoletos.

Posibles modelos a tener en cuenta

Con el fin de aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos, describimos a continuación una serie de modelos que nos han parecido interesantes y que pueden servir de referencia a ambas partes.

En los Estados Unidos de América, las bibliotecas de los estados de Colorado, California o Massachusetts, entre otros, han decidido desarrollar de forma colectiva sus propias plataformas para alojar y distribuir sus contenidos. Entre las ventajas de contar con su propia plataforma está la ventaja competitiva de negociar directamente con las editoriales y los autores independientes, la opción de vender directamente contenidos al lector, la posibilidad de desarrollar buscadores más eficaces que integren contenidos de plataformas diferentes e incluso disponer en tiempo real de los metadatos que generan los usuarios en su plataforma. A través de estas iniciativas colectivas, las bibliotecas consiguen además evitar que grandes plataformas como Overdrive tomen posiciones dominantes y acaben imponiendo unos modelos de préstamo con condiciones económicas insostenibles.

Una de las tendencias más interesantes que está teniendo lugar en los Estados Unidos y en el Reino Unido es la decisión que han tomado muchas bibliotecas de enriquecer el catálogo de sus plataformas con libros autoeditados, así como con contenidos locales generados por los usuarios como la memoria de ciudades y pueblos. Por ejemplo, la red de bibliotecas del condado Douglas cuenta con más de 350.000 contenidos generados por los usuarios y estiman que en 2015 ascenderán a 600.000 títulos.

Otra de las tendencias que las bibliotecas deben tener en cuenta es la opción de incluir un botón para compra de ebooks o tarjeta de regalo cuando estos no estén disponibles para préstamo o se haya agotado el presupuesto para adquisición de nuevas licencias. De esta manera se presta un servicio a los usuarios que tengan cierta urgencia en leer ese libro y además puede convertirse en una vía de ingresos extraordinaria puesto que las bibliotecas pueden obtener hasta el 20% del PVP del ebook vendido en concepto de afiliación.

Las bibliotecas también deberían analizar la conveniencia o no de incorporar modelos de subscripción a sus plataformas de préstamo de contenidos digitales. Normalmente la biblioteca paga la cuota de subscripción, también existen modelos de copago como luego veremos, y el usuario solo necesita su carnet de biblioteca para poder acceder a los contenidos de la plataforma a través de cualquier dispositivo.

En Europa, la red de bibliotecas de Dinamarca, Suecia, Noruega y Holanda ha puesto en marcha diversos modelos de préstamo de ebooks con el fin de testar diferentes alternativas que equilibren los intereses de cada uno. Por un lado, varias bibliotecas han llegado a acuerdos con editoriales para asumir los costes de digitalización de obras que por cualquier motivo no estaban digitalizadas a cambio de obtener unas condiciones económicas más amigables durante los primeros años de préstamo. En Dinamarca han puesto en marcha un modelo que podemos denominar como “pago por click” que liquida al editor en función de acceso a cada título. En Holanda, las bibliotecas públicas han lanzado un modelo de “copago” con acceso a un número limitado de títulos por 20 euros al año. En Suecia, la plataforma Atingo permite a las bibliotecas negociar en tiempo real con las editoriales el precio de compra de la licencia en función de la oferta y demanda de los títulos que desean adquirir. Gracias a esta diversidad y flexibilidad de modelos de préstamo, en los países nórdicos cerca del 70% de los ingresos del mercado digital gira en torno a las bibliotecas.

Conclusiones

No existe un único modelo de éxito sino numerosas alternativas que deben ser analizadas para determinar su idoneidad. Las bibliotecas deberán definir su propio modelo y no dejar que otros en el mundo del libro decidan por ellas.

Las bibliotecas deben liderar la búsqueda de contenidos y ofrecer a sus usuarios todo tipo de libros, más allá de los tradicionalmente adquiridos de las editoriales. En este sentido, las bibliotecas deberían incorporar a sus catálogos apps educativas, una amplia selección de libros autoeditados, contenidos generados por los usuarios, obras libres de derechos de autor, videojuegos, cine, música, etc., así como ebooks del sector editorial.

Las bibliotecas deben apostar por desarrollar nuevas formas de descubrimiento de sus contenidos a través de sistemas de recomendación más eficaces, que tengan en cuenta variables más allá de las basadas en anteriores compras o préstamos realizados. Sistemas de recomendación de nuevas lecturas que indaguen en patrones de lectura entre lectores, en párrafos subrayados, en tiempos reales de lectura, en extractos compartidos, en conversaciones en redes sociales…

El desarrollo y mantenimiento de las plataformas de préstamo tiene un coste elevado no asumible de forma individual por las bibliotecas. Por ello es recomendable que se aborden de forma colectiva junto con otras bibliotecas de otros lugares o hasta otros países. Las bibliotecas deben identificar partners tecnológicos con modelos innovadores (código libre, licencias de marca blanca, “revenue-share”, etc.) para desarrollar plataformas sostenibles.

Ambas partes, editores y bibliotecarios, están condenadas a entenderse y por tanto tendrán que hacer concesiones hasta llegar a un punto equidistante y respetuoso con los intereses de cada uno.

El próximo miércoles 18 de junio hablaré sobre estos temas en una jornada que ha organizado el Servicio de Bibliotecas Públicas del Gobierno Vasco en Vitoria con motivo de la celebración de sus 10 años en la Red. Mi conferencia, que llevará por título “Tendencias en modelos de préstamo digital en bibliotecas: Cómo fomentar la demanda de préstamo de ebooks”, intentará aportar ideas a este proceso de redefinición de roles y modelos.

Fuente: dosdoce.com

Impacto de las nuevas tecnologías en la escritura

 

Se habla y se discute mucho sobre el impacto de las nuevas tecnologías en los modelos de negocio del sector editorial, pero no se nos puede olvidar que la tecnología también está modificando en parte su esencia: el proceso de creación de una obra.

Las nuevas tecnologías están también transformando la forma en que contamos historias, la forma en que escribimos, del mismo modo en que lo hicieron otros avances tecnológicos como la máquina de escribir.

Un artículo del New York Times recoge varios testimonios de algunos autores sobre cómo está influyendo Internet y la tecnología en su forma de escribir historias.

Esta transformación no sucede sólo a nivel formal, sino también a nivel contextual a la hora de exponer la trama. Nos recuerda Margaret Atwood cómo hoy no se podrían escribir muchas de las famosas tramas de, por ejemplo, Sherlock Holmes o Edgar Allan Poe sencillamente porque con los teléfonos inteligentes ya no habría necesidad de investigar o seguir pistas, todos los datos estarían en un móvil, como también sugieren Marisa Pearl o Rainbow Rowell.

En general, tal y como afirma Charles Yu, existe una nueva gramática visual y conceptual. Nuestra concepción del mundo, lo queramos o no, es diferente a la de nuestros antepasados, y la tecnología tiene que ver mucho con ello.

Pearl insiste también en cómo Internet está condicionando la manera de decidir, buscar, comunicarnos, por lo que es lógica su influencia en la forma en que se cuentan las historias.

Por el contrario, Ben Wiseman considera que las realidades fundamentales de nuestro mundo no cambian y que las tecnologías modernas, tan afines al ruido, ayudan a enterrar aún más las realidades que el autor tiene que sacar a la luz.

No obstante, Tom McCarthy señala el trasfondo que hay en muchas obras en el cual la tecnología del momento llega a tener un papel alegórico, como el teléfono en Kafka o los complejos modos de comunicarse que se describen en el “Agamenón”, de Esquilo.

Frederick Forsyth también señala cómo muchas de sus primeras obras no habrían podido escribirse hoy, donde los espías pueden encontrar documentos secretos sin salir de casa. Sin embargo, hay cosas que no cambian como el amor, el odio, la codicia, la debilidad, el coraje o la cobardía.

Lee Child considera que el trabajo del escritor ha cambiado radicalmente con las nuevas tecnologías, pero tampoco cree que lo haya hecho a la hora de estructurar y crear sus novelas.

Desde un punto de vista forma, para aquellos que escriben pensando en el medio o en el soporte, es evidente que la tecnología sí influye en su escritura.

Pueden ser periodistas pensando en la lectura en teléfonos móviles, o los que escriben pensando en el formato multimedia tipo Atavist y en su soporte, las tabletas. Son escritores para quienes este tipo de formato ha enriquecido su forma de contar historias.

Quizá sean formas narrativas que aún requieran más tiempo para que un mayor número de lectores se sientan cada vez más cómodos con ellas.

¿Y a vosotros, están influyendo de alguna forma las nuevas tecnologías en la forma en que escribís vuestros textos?

Fuente: Dosdoce.com

HarperCollins inicia la venta directa de libros digitales

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La editorial HarperCollins ha empezado a vender directamente a los lectores, el cliente final, algunos de sus títulos en formato digital.

La venta directa se inicia con la oferta de las obras de CSLewis, autor de Las Crónicas de Narnia, coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte. Los títulos se pueden adquirir al precio de 6,99 $ a través de dos nuevas webs Narnia.com y CSL.com, operativas comercialmente en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Los libros están disponibles en formato ePub con DRM.

La empresa tecnológica Accenture s Digital Content Solution será la encargada de gestionar la plataforma comercial de HarperCollins.

Thomas Grayson, M. D. de Accenture Digital Services, dijo que los sitios le darían a HarperCollins “una ventaja única” en el mercado digital.

Él dijo: “Combinar la entrega digital de Accenture y sus capacidades analíticas con las fortalezas de la tradicional adquisición de contenido, edición, mercadeo y distribución de HarperCollins, nos posicionarán como un innovador digital con las herramientas para desarrollar su estrategia digital. Un mayor compromiso por parte de HarperCollins hacia la cadena de valores digitales le da una ventaja única en la atracción de talento para escribir e impulsar el crecimiento en un mercado de la publicación electrónica en expansión.”

Fuente: The Bookseller