Los metadatos sí importan

La importancia de los metadatos parece incuestionable, pero Graham Bell, director ejecutivo de EDItEUR, ha comprobado que pocos medios dentro de la industria editorial son los que mencionan su calidad, lo que viene a demostrar que por el momento son un caso aislado y que las editoriales no ven en su redacción una tarea como tal.

Muchos editores dedican el tiempo que sea necesario a redactar descripciones cortas en las solapas o cubiertas de un libro, algo que consideran fundamental para conseguir el objetivo final, que no es otro que captar la atención del lector y conseguir la venta. Bell cree que es necesario que se le dedique el mismo tiempo a la introducción de los metadatos, ya que estos pueden influir de igual manera en mejorar sus ventas.

Su uso no solo afecta de manera directa en el hecho de que un cliente potencial encuentre determinado libro, sino que además facilita su comercialización de manera eficiente: “[…] se reducen ciertos problemas en los servicios de atención al cliente en todos los eslabones de la cadena de suministro, disminuye los costes y finalmente incrementa los ingresos”

Existen varias herramientas y servicios independientes que facilitan esta tarea, aunque en su artículo Bell recomienda ONIX, un estándar global de la industria de los metadatos y que su empresa gestiona. Pero sea cual sea el que se elija, enumera algunas sugerencias a tener en cuenta.

  • Tener una visión de futuro, es decir, prestar atención a las últimas actualizaciones y qué es lo que ofrecen.
  • Que los libros, estén en el formato que sea, y las aplicaciones móviles, se traten en su conjunto.
  • Contar con una base de datos que facilite la gestión de todos los datos de una sola vez.
  • La existencia de un sistema que permita administrar un conjunto más amplio de los datos.
  • Utilizar un texto descriptivo perfectamente formateado y que permita incluir textos en otros idiomas u otro tipo de grafías.
  • Contar con una oferta que se corresponda con el tamaño de la compañía, ya que algunas aplicaciones solo tienen sentido para grandes editoriales, mientras que otras se integran a la perfección en empresas compuestas por un número reducido de personal.

Fuente: lecturalab.org

Anuncios

Viaje a Ítaca digital

1385144846_543357_1385145638_noticia_normal

Estamos viviendo un momento histórico similar a la Revolución Industrial. Al igual que durante esa época el mundo vivió una transformación radical, la Revolución Digital está generando un proceso disruptivo muy similar en nuestra sociedad. Nos guste o no, tenemos que asumir que los hábitos de creación, acceso y consumo cultural están experimentando una transformación histórica con la llegada de Internet. Entender la compleja y cambiante realidad digital que nos está tocando vivir es difícil, pero a la vez puede ser un Viaje a Ítaca realmente apasionante.

La historia nos demuestra que cada vez que aparece una nueva tecnología en la sociedad —la imprenta, por ejemplo, que no deja de ser una vieja tecnología que lleva más de 500 años con nosotros— surgen al inicio todo tipo de miedos, prejuicios y debates pasionales debido al cambio y a las incógnitas que florecen con su irrupción. Para lo bueno y para lo malo la historia suele repetirse, y tras una primera fase de negación y rechazo la nueva realidad se impone y la transformación se convierte en algo natural. En este nuevo mundo de transformación constante y sin retorno, perder el tiempo debatiendo sobre las supuestas bondades del pasado no va a hacer que la era digital se detenga. Para comprender mejor la era que nos ha tocado vivir, los profesionales del sector cultural, así como los representantes de las administraciones públicas, deberían centrarse más en identificar los beneficios y las oportunidades que ofrece Internet que en los daños colaterales que sin duda surgen en cualquier transformación de la sociedad. Por ejemplo, el códice recibió en su momento de aparición numerosas críticas por la discontinuidad que ofrecía en la lectura de los textos, pero en poco tiempo fue asimilado por las grandes ventajas que ofrecía la compilación de largos textos en una sola unidad física en vez de en varios rollos. Lo mismo está ocurriendo con la llegada de Internet.

En los próximos años viviremos unos nuevos tiempos con un acceso nunca antes visto a cantidades inmensas de información, ocio y conocimiento, lo que conllevará una reconversión total del sector cultural. Ante estas nuevas formas de crear, acceder y consumir cultura, todos los profesionales del mundo cultural (escritores, productores y directores de cine, gestores culturales de museos y centros de arte, editores, libreros y bibliotecarios, entre otros) deberán reflexionar sobre cómo se transformarán sus viejos oficios en la era digital. La irrupción de Internet no solo conlleva la mera conversión de cualquier tipo de contenido cultural (libros, música, cine, prensa, revistas…) en un formato digital; su impacto es mucho más profundo, puesto que afecta a todos los procesos de la industria (creación, producción, distribución, comercialización, promoción, etc.).

En este contexto de metamorfosis social y sectorial, el mayor reto a asumir por el mundo de la cultura es un cambio de chip mental sobre lo que representa Internet. Aunque nadie tenga un esquema claro sobre cuáles son las tecnologías que perdurarán y cuáles son puro marketing, lo verdaderamente importante es tener una mirada más amplia sobre Internet para comprender mejor las oportunidades que nos ofrece el nuevo mundo online. Cada día hay más personas que se adentran sin complejos en la era digital. No hay más que bajar al metro o subir al autobús para comprobar cómo cada vez más gente consume todo tipo de contenidos digitales en pantallas. La sociedad está cambiando sus hábitos de consumo de contenidos culturales a un ritmo trepidante y, desgraciadamente, parte de las industrias culturales se está quedando atrás.

Aunque existen muchos interrogantes sin respuesta, animo a los profesionales del mundo cultural, ya sean públicos o privados, hacer cuanto antes las maletas para embarcarse en un largo viaje a Ítaca digital, que os aseguro está lleno de aventuras y nuevas experiencias. Para este viaje deberían llevarse lo mejor del mundo analógico, que hay mucho, pero también dejar atrás el amplio lastre de prejuicios culturales acumulados a lo largo de los siglos.

Fuente: Elpaís.com