Temas a debate en el mundo del libro en 2016

Un nuevo año comienza, y con él un nuevo plan de acción ¿Qué debemos tener en cuenta para hacerlo? ¿A dónde mirar: el futuro, el presente o los errores del pasado?

Javier Celaya junto con José Antonio Vazquéz realizaron este artículo en vísperas de orientar y pronosticar dónde estará el debate en este 2016.  A remarcar, a título personal extraigo algunos puntos:

Precio: Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. (…) lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (…)

Lectores digitales: (…) Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital.

Nuevos modelos de negocio: Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. (…) el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

Estrategia de ventas propias del mercado: No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel (…) la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.). (…) Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. (….)

Espero lo disfruten y lo tengan presente para este nuevo año lleno retos y oportunidades!

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ebook publishing

Comienza un nuevo año, que como suele ocurrir vendrá cargado de recopilaciones, resúmenes, rankings y también predicciones de lo que nos va a deparar el futuro más cercano.

Intentar predecir los temas que generarán más debates en 2016 es una difícil tarea dado que algunos de estos son ya temas recurrentes que van evolucionando poco a poco año tras año, mientras que otros temas más recientes originarán muchas opiniones “pasionales”. Pero analizando todo lo que hemos leído en los últimos meses en medios y blogs de referencia nacionales e internacionales sobre lo que se avecina en el mundo del libro, destacamos los siete temas que consideramos generarán más debate a lo largo de este año .

Los temas a debate a destacar para 2016 serán los siguientes:

1. Renegociación de los derechos de autor digitales. La creciente evolución del mercado digital conlleva implícitamente la necesidad de revisar la actual contraprestación de los derechos de autor. Algunos piensan que lo que era idóneo o justo para el primer lustro de esta década puede que no sea lo más óptimo para los próximos cinco años.

En los mercados anglosajones se ha iniciado ya un amplio debate sobre la supuesta necesaria revisión de las contraprestaciones por los ingresos derivados de las ventas digitales. Hoy en día, la mayoría de los autores obtienen hasta el 25% de los ingresos netos incurridos en las ventas de las versiones electrónicas de sus libros. Varias asociaciones de autores del Reino Unido y de los Estados Unidos están demandando que los autores obtengan hasta el 50% de los ingresos netos.

A nuestro parecer, la revisión en el incremento de los repartos se debe a tres aspectos clave: a) la creciente apuesta por la venta directa, donde los autores perciben hasta el 35% de los royalties en caso de que los contenidos se vendan directamente en la web de la editorial; b) la irrupción de la autoedición, donde llega al 70%, si bien tenemos que tener en cuenta que este porcentaje se reduce hasta un 50% o menos tras contratar algún tipo de servicio extra (maquetación, diseño de portadas, etc.); c) la consolidación de los nuevos modelos de negocio(pago fragmentado, suscripción, pago por uso), que obligan a una revisión minuciosa del reparto de los derechos de autor. Sin lugar a dudas, esta reclamación dará para muchos debates y conferencias a lo largo de este año.

2. Impacto de los precios de los ebooks en las ventas digitales. Tras el incremento de los precios de los libros digitales, muy cerca al precio de los impresos, la venta de ebooks de las grandes editoriales se ha ralentizado, lo que no significa en un cómputo global que la venta de ebooks haya disminuido, todo lo contrario. No hay que olvidar que la venta de contenidos autoeditados no para de crecer en todo el mundo. Sólo en Amazon el 45% de los libros vendidos no son publicados por las editoriales tradicionales. Recordemos, 1 de cada 4 ebooks vendidos en España son libros autoeditados.

Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. Más que bajar los precios de los ebooks de forma permanente a precios low cost ―una política contraproducente a medio plazo para autores y editores―, lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (posición en el ranking de los más vendidos). Las editoriales y librerías deberían entender los beneficios derivados del concepto de «precios dinámicos», lo que no significa ir en contra de la ley del precio fijo. Todo lo contrario. Una estrategia de precios dinámicos garantiza la vigencia de la ley del precio fijo en la era digital. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago hay que ofrecer a los consumidores una amplia oferta de contenidos con precios competitivos y dinámicos, así como todo tipo de servicios de valor añadido alrededor de los mismos tal y como describiremos en el siguiente punto.

3. Las grandes editoriales se reconfiguran como empresas de contenidos más allá de libros. El vuelco de las grandes editoriales en desarrollar estrategias que abren sus negocios a nuevos campos y contenidos, efectivamente, con la mirada en otras industrias culturales está siendo evidente (videojuegos, cine, música, medios de comunicación, etc.). Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital. Afortudamente, ya tenemos los primeros buenos ejemplos de esta transformación: casos como PlanetaHipermedia o el de RandomHouse editando contenidos de televisión. Esta tendencia tiene como origen el hecho de que cada vez ‘leemos’ más a través de imágenes y menos a través de textos lineales.

4. Los audiolibros y libros infantiles seguirán creciendo. En 2015, el mercado de este tipo de libros en Estados Unidos creció un 13%, y un 3,2% en el Reino Unido. Una tendencia que se mantendrá en 2016. Por otra parte, los audiolibros están resultando ser la nueva sorpresa en cuando a ventas, incluso en nuestro país, cuando es un formato al que parece que le cuesta entrar. También conocemos casos de autoedición de audiolibros.

5. Los editores buscarán nuevos canales de ventas, más allá de las librerías. Si en menos de una década las ventas de libros en papel han caído un 40%, ¿de verdad nos creemos que tras la salida de esta maldita crisis los lectores volverán a comprar libros en papel y recuperar el mercado perdido? Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. Ante este escenario de mutación de la sociedad, el mundo del libro debería preocuparse por crear lo antes posible un amplio mercado de lectores en pantallas en vez de aliviarse por el espejismo de un supuesto estancamiento de las ventas de los ebooks. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago, el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

6. Creciente apuesta por la venta directa. No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel puesto que tenemos ante nosotros un nuevo escenario de actuación y competencia que obligará a las editoriales a rediseñar su estrategia de venta de libros electrónicos en Internet. En este contexto, la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.).

A excepción de unas pocas editoriales muy especializadas, la mayoría declara que las ventas no han sido muy relevantes y por ello desconfían del potencial del canal directo. Poner un carrito en la página web de una editorial no garantiza ningún resultado. Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. Aquellas entidades que piensen que la venta directa tan sólo significa instalar un carrito de compra de libros en su sitio web y analizar exclusivamente los resultados de este canal comparando el número de transacciones comerciales realizadas en relación con las ventas totales a través de los canales tradicionales, nunca entenderán el verdadero potencial de este canal.

7. Las bibliotecas se consolidarán como el tercer canal de ventas para el sector editorial.Después de la venta a tiendas como Amazon, Apple o Kobo, y la venta directa anteriormente analizada, las bibliotecas se están convirtiendo en el tercer canal de ventas para muchas editoriales. En la pasada Feria del Libro de Frankfurt varias editoriales manifestaron que el canal de bibliotecas representaba ya el 15% del total de sus ventas digitales. Una cifra similar al total de ventas digitales generadas por las librerías independientes y muy superior a las ventas generadas por las plataformas de subscripción que en muchos casos no supera el 5% del total de las ventas digitales.

El debate en 2016 girará alrededor del actual modelo de compra de licencias, así como alrededor del debate sobre los beneficios derivados de tener o no tecnología propia. Muchos bibliotecarios consideran que el actual modelo de compra de licencia con caducidad de dos o tres años reduce la voluntad de comprar un mayor número de ebooks para generar una mayor demanda. Las licencias con caducidad obligan a los bibliotecarios a comprar por adelantado ebooks sin conocer su demanda real. En el caso de que los préstamos adquiridos no sean solicitados en el plazo convenido, los ebooks desaparecen de la plataforma al término del mismo. Algunos editores también están viendo cómo las licencias con caducidad reducen el potencial de renovación de las licencias adquiridas o la compra de novedades, dado que los bibliotecarios no compran más licencias hasta que se hayan consumido todos los préstamos con caducidad para garantizar la sostenibilidad económica del préstamo bibliotecario. Las editoriales no deben olvidar que las bibliotecas públicas son las únicas que eficazmente pueden contribuir a la creación y consolidación de hábitos de descarga y lectura legales, como alternativa a las no autorizadas.

Estos serán algunos de los debates para este año. ¿Pensáis que se podrían añadir algunos más? Esperamos vuestros comentarios.

 

Fuente: www.dosdoce.com