Temas a debate en el mundo del libro en 2016

Un nuevo año comienza, y con él un nuevo plan de acción ¿Qué debemos tener en cuenta para hacerlo? ¿A dónde mirar: el futuro, el presente o los errores del pasado?

Javier Celaya junto con José Antonio Vazquéz realizaron este artículo en vísperas de orientar y pronosticar dónde estará el debate en este 2016.  A remarcar, a título personal extraigo algunos puntos:

Precio: Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. (…) lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (…)

Lectores digitales: (…) Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital.

Nuevos modelos de negocio: Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. (…) el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

Estrategia de ventas propias del mercado: No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel (…) la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.). (…) Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. (….)

Espero lo disfruten y lo tengan presente para este nuevo año lleno retos y oportunidades!

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ebook publishing

Comienza un nuevo año, que como suele ocurrir vendrá cargado de recopilaciones, resúmenes, rankings y también predicciones de lo que nos va a deparar el futuro más cercano.

Intentar predecir los temas que generarán más debates en 2016 es una difícil tarea dado que algunos de estos son ya temas recurrentes que van evolucionando poco a poco año tras año, mientras que otros temas más recientes originarán muchas opiniones “pasionales”. Pero analizando todo lo que hemos leído en los últimos meses en medios y blogs de referencia nacionales e internacionales sobre lo que se avecina en el mundo del libro, destacamos los siete temas que consideramos generarán más debate a lo largo de este año .

Los temas a debate a destacar para 2016 serán los siguientes:

1. Renegociación de los derechos de autor digitales. La creciente evolución del mercado digital conlleva implícitamente la necesidad de revisar la actual contraprestación de los derechos de autor. Algunos piensan que lo que era idóneo o justo para el primer lustro de esta década puede que no sea lo más óptimo para los próximos cinco años.

En los mercados anglosajones se ha iniciado ya un amplio debate sobre la supuesta necesaria revisión de las contraprestaciones por los ingresos derivados de las ventas digitales. Hoy en día, la mayoría de los autores obtienen hasta el 25% de los ingresos netos incurridos en las ventas de las versiones electrónicas de sus libros. Varias asociaciones de autores del Reino Unido y de los Estados Unidos están demandando que los autores obtengan hasta el 50% de los ingresos netos.

A nuestro parecer, la revisión en el incremento de los repartos se debe a tres aspectos clave: a) la creciente apuesta por la venta directa, donde los autores perciben hasta el 35% de los royalties en caso de que los contenidos se vendan directamente en la web de la editorial; b) la irrupción de la autoedición, donde llega al 70%, si bien tenemos que tener en cuenta que este porcentaje se reduce hasta un 50% o menos tras contratar algún tipo de servicio extra (maquetación, diseño de portadas, etc.); c) la consolidación de los nuevos modelos de negocio(pago fragmentado, suscripción, pago por uso), que obligan a una revisión minuciosa del reparto de los derechos de autor. Sin lugar a dudas, esta reclamación dará para muchos debates y conferencias a lo largo de este año.

2. Impacto de los precios de los ebooks en las ventas digitales. Tras el incremento de los precios de los libros digitales, muy cerca al precio de los impresos, la venta de ebooks de las grandes editoriales se ha ralentizado, lo que no significa en un cómputo global que la venta de ebooks haya disminuido, todo lo contrario. No hay que olvidar que la venta de contenidos autoeditados no para de crecer en todo el mundo. Sólo en Amazon el 45% de los libros vendidos no son publicados por las editoriales tradicionales. Recordemos, 1 de cada 4 ebooks vendidos en España son libros autoeditados.

Con la irrupción de la economía digital, el actual modelo de fijación de precios está obsoleto. Más que bajar los precios de los ebooks de forma permanente a precios low cost ―una política contraproducente a medio plazo para autores y editores―, lo que debería hacerse es aprender a determinar el precio más competitivo llevando a cabo campañas de precios dinámicos para saber en qué bandas de precios existe una mayor demanda, cuál es el día y la hora de la semana en que un determinado precio genera más ventas o cuál es el impacto del nuevo precio en la visibilidad del libro (posición en el ranking de los más vendidos). Las editoriales y librerías deberían entender los beneficios derivados del concepto de «precios dinámicos», lo que no significa ir en contra de la ley del precio fijo. Todo lo contrario. Una estrategia de precios dinámicos garantiza la vigencia de la ley del precio fijo en la era digital. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago hay que ofrecer a los consumidores una amplia oferta de contenidos con precios competitivos y dinámicos, así como todo tipo de servicios de valor añadido alrededor de los mismos tal y como describiremos en el siguiente punto.

3. Las grandes editoriales se reconfiguran como empresas de contenidos más allá de libros. El vuelco de las grandes editoriales en desarrollar estrategias que abren sus negocios a nuevos campos y contenidos, efectivamente, con la mirada en otras industrias culturales está siendo evidente (videojuegos, cine, música, medios de comunicación, etc.). Aún existen muchos editores aferrados a la definición tradicional y romántica de lo que es el libro. Ante estas reflexiones, normalmente indican que esos nuevos formatos no son un libro, que como mucho son apps o videojuegos. Sin embargo, para más gente cada día son historias del siglo XXI contadas para lectores en pantallas del siglo XXI, independientemente de su edad. Al igual que los editores fueron capaces de atraer la atención de los lectores en la era analógica descubriendo a los autores de esa época, el reto para el sector es crear nuevas historias en formatos digitales que atraigan el interés de los lectores en la era digital. Afortudamente, ya tenemos los primeros buenos ejemplos de esta transformación: casos como PlanetaHipermedia o el de RandomHouse editando contenidos de televisión. Esta tendencia tiene como origen el hecho de que cada vez ‘leemos’ más a través de imágenes y menos a través de textos lineales.

4. Los audiolibros y libros infantiles seguirán creciendo. En 2015, el mercado de este tipo de libros en Estados Unidos creció un 13%, y un 3,2% en el Reino Unido. Una tendencia que se mantendrá en 2016. Por otra parte, los audiolibros están resultando ser la nueva sorpresa en cuando a ventas, incluso en nuestro país, cuando es un formato al que parece que le cuesta entrar. También conocemos casos de autoedición de audiolibros.

5. Los editores buscarán nuevos canales de ventas, más allá de las librerías. Si en menos de una década las ventas de libros en papel han caído un 40%, ¿de verdad nos creemos que tras la salida de esta maldita crisis los lectores volverán a comprar libros en papel y recuperar el mercado perdido? Estamos inmersos en un momento de grandes cambios de hábitos culturales que afectan radicalmente al comportamiento de los lectores. Ante este escenario de mutación de la sociedad, el mundo del libro debería preocuparse por crear lo antes posible un amplio mercado de lectores en pantallas en vez de aliviarse por el espejismo de un supuesto estancamiento de las ventas de los ebooks. Si queremos desarrollar un sólido mercado de contenidos digitales de pago, el mundo del libro debería empezar ya a tomar decisiones digitales explorando nuevos modelos de negocio, así como nuevos canales de distribución para llegar a un público más amplio.

6. Creciente apuesta por la venta directa. No es aconsejable adentrarse en el proceso de transformación digital del sector editorial con las mismas políticas de distribución y comercialización de libros de papel puesto que tenemos ante nosotros un nuevo escenario de actuación y competencia que obligará a las editoriales a rediseñar su estrategia de venta de libros electrónicos en Internet. En este contexto, la estrategia de venta digital puede dividirse en tres grandes bloques: venta directa a través de las webs de las editoriales, venta a través de tiendas online especializadas en libros y, por último, venta a través de plataformas institucionales (bibliotecas, organismos públicos, etc.).

A excepción de unas pocas editoriales muy especializadas, la mayoría declara que las ventas no han sido muy relevantes y por ello desconfían del potencial del canal directo. Poner un carrito en la página web de una editorial no garantiza ningún resultado. Si la editorial no convierte el comercio electrónico en el eje de su estrategia de marketing y ventas, los resultados siempre serán escasos. Aquellas entidades que piensen que la venta directa tan sólo significa instalar un carrito de compra de libros en su sitio web y analizar exclusivamente los resultados de este canal comparando el número de transacciones comerciales realizadas en relación con las ventas totales a través de los canales tradicionales, nunca entenderán el verdadero potencial de este canal.

7. Las bibliotecas se consolidarán como el tercer canal de ventas para el sector editorial.Después de la venta a tiendas como Amazon, Apple o Kobo, y la venta directa anteriormente analizada, las bibliotecas se están convirtiendo en el tercer canal de ventas para muchas editoriales. En la pasada Feria del Libro de Frankfurt varias editoriales manifestaron que el canal de bibliotecas representaba ya el 15% del total de sus ventas digitales. Una cifra similar al total de ventas digitales generadas por las librerías independientes y muy superior a las ventas generadas por las plataformas de subscripción que en muchos casos no supera el 5% del total de las ventas digitales.

El debate en 2016 girará alrededor del actual modelo de compra de licencias, así como alrededor del debate sobre los beneficios derivados de tener o no tecnología propia. Muchos bibliotecarios consideran que el actual modelo de compra de licencia con caducidad de dos o tres años reduce la voluntad de comprar un mayor número de ebooks para generar una mayor demanda. Las licencias con caducidad obligan a los bibliotecarios a comprar por adelantado ebooks sin conocer su demanda real. En el caso de que los préstamos adquiridos no sean solicitados en el plazo convenido, los ebooks desaparecen de la plataforma al término del mismo. Algunos editores también están viendo cómo las licencias con caducidad reducen el potencial de renovación de las licencias adquiridas o la compra de novedades, dado que los bibliotecarios no compran más licencias hasta que se hayan consumido todos los préstamos con caducidad para garantizar la sostenibilidad económica del préstamo bibliotecario. Las editoriales no deben olvidar que las bibliotecas públicas son las únicas que eficazmente pueden contribuir a la creación y consolidación de hábitos de descarga y lectura legales, como alternativa a las no autorizadas.

Estos serán algunos de los debates para este año. ¿Pensáis que se podrían añadir algunos más? Esperamos vuestros comentarios.

 

Fuente: www.dosdoce.com

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Desafíos y oportunidades de la industria editorial

Frente a un cambio tenemos dos posibilidades, o aterrarnos y quedarnos parados esperando que el cambio nos lleve por delante; o, que para mi es la mejor posibilidad, replantearnos a qué nos enfrenta ese cambio, cómo estamos posicionados ante él y cómo vamos a caminar con él. Digo caminar, porque los cambios traen procesos, tanto internos como externos. El cambio nos da la oportunidad de platear lo que yo llamo las 3R: redefinirse, renovarse y reinventarse. Este artículo que comparto abre interrogantes que serán analizadas en el  Bookcamp Kosmopolis el próximo 19 de marzo. El cual espero seguir muy de cerca.

¡Que lo disfruten!

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La expedición ártica de S. A. Andrée, un intento de alcanzar el Polo Norte en globo. Fuente:Wikipedia

El cambiante panorama del sector editorial está generando intensos debates en torno a su reconfiguración. Es necesaria una reflexión en común sobre la evolución de esta industria y su maridaje con las nuevas tecnologías. Tenemos ante nosotros nuevas exigencias y necesidades, a la vez que actores emergentes con modelos de producción y negocio que van abriéndose paso.

El Bookcamp Kosmopolis celebrará, a partir del próximo 19 de marzo, su cuarta edición interrogándose acerca de los límites del libro. En el blog del Lab publicaremos semanalmente artículos sobre la industria literaria y editorial, los derechos de autor, las nuevas narrativas y la evolución del ebook.

Desde hace más de diez años la industria editorial viene sufriendo cambios profundos y acelerados que están estrechamente relacionados con la emergencia de lo digital. Aunque desde hace décadas las tecnologías digitales son una herramienta al servicio de la realización de diversos oficios asociados a la actividad editorial como la redacción, la corrección, la traducción, la ilustración, la maquetación o la impresión, su irrupción en la gestión de la comunicación, la promoción y el marketing, en los canales de venta, en las instancias de prescripción, en el soporte en el que se comercializan y se leen los contenidos e incluso en el acto mismo de la lectura es un hecho mucho más reciente.

Los cambios profundos y radicales que viene sufriendo el ecosistema del libro tienen diversas consecuencias directas como el replanteamiento del rol de los principales actores de la cadena de valor del sector editorial, la exigencia de que todos ellos redefinan sus modelos tanto de producción como de negocio y el reacomodamiento de cada actor de cara tanto a la industria como al mercado.

Hoy en día los actores de la cadena de valor del sector editorial deben enfrentarse a numerosas amenazas que comprometen su supervivencia: en primer lugar, la pérdida parcial o total de su rol como intermediarios; en segundo lugar, el desplazamiento por parte de otros actores hasta hace un tiempo ajenos al sector que están incursionando en él —empresas nativas digitales del ámbito de los contenidos, compañías de desarrollo de software, operadores de telefonía o proveedores de acceso a Internet y de servicios en línea— y que pueden terminar ocupando el lugar que les corresponde a ellos, y, finalmente, el sometimiento a las reglas impuestas por estos nuevos actores y la pérdida de su poder de negociación a la hora de definir las reglas de juego de su negocio.

Actualmente hay diversos factores que les exigen a los actores de la industria editorial replantear sus modelos de negocio, así como redefinir su portafolio de productos y servicios para que respondan a las condiciones, necesidades y exigencias cambiantes de su entorno, lo cual puede ayudarles a encontrar nuevas formas de generar los ingresos que necesitan para garantizar la rentabilidad y la sostenibilidad de su actividad en el medio y el largo plazo. Entre estos factores vale la pena destacar los siguientes: en primer lugar, la omnipresencia tanto de los dispositivos móviles como de la conexión a Internet que hace que hoy en día estemos expuestos a una gran variedad de tipos de contenidos fácilmente accesibles que buscan captar y acaparar nuestra atención; en segundo lugar, la devaluación del libro como fuente de acceso al conocimiento, de entretenimiento y de ocio debido al atractivo, a la rapidez, a la ligereza o a la gratificación inmediata y efímera que otras opciones de bajo coste o gratuitas como los videojuegos, la música, los vídeos o las redes sociales pueden ofrecernos más fácilmente; en tercer lugar, el aumento del volumen de consumidores que solamente están dispuestos a pagar muy poco por acceder a los contenidos o que incluso tienen la convicción de que el acceso a estos debe ser gratuito y que exigen que lo sea, y, por último, la transformación en la experiencia del consumo de contenidos como consecuencia del recurso cada vez más extendido entre el público a dos alternativas de acceso frente al modelo tradicional de compra de productos culturales en soporte físico —libros, revistas, películas, discos, etc.—, que supone la propiedad de estos: por un lado, el pago por licencias de acceso a los contenidos bajo condiciones de uso que generalmente imponen diversas restricciones de modo, tiempo y lugar, y, por el otro, las descargas de contenidos de acceso gratuito mediante vías tanto legales como ilegales.

Cada vez son más las empresas —en muchos casos se trata de startups provenientes del sector tecnológico— que están desarrollando herramientas y servicios asociados al diseño, al desarrollo, a la producción, a la promoción, a la comercialización, a la visibilización, a la compra, a la organización y al consumo de contenidos en el ámbito digital. Es en este contexto que en España han surgido, al margen de las grandes corporaciones, iniciativas como 24Symbols, Bookmovies,Manuscritics, Mylibreto, Realiza tu libro, Røter o SeeBook, cuyos servicios les abren nuevas posibilidades no solo a los diferentes actores de la industria editorial, sino también a los consumidores y que están buscando abrirse un lugar en una cadena de valor que actualmente se encuentra en proceso de reconfiguración. Muchas de las soluciones tecnológicas desarrolladas por estas empresas pueden favorecer significativamente el enriquecimiento de la experiencia del consumo de contenidos, por lo cual en alguna medida representan una oportunidad para aquellos actores de la cadena de valor del sector editorial que tengan la capacidad de identificar su potencial y que estén dispuestos a explotarlas para sacarles provecho.

Debido a las iniciativas que vienen desarrollándose en ellas, a la manera como están evolucionando y a su proyección a futuro, la autopublicación, el préstamo de e-books en bibliotecas, la lectura por suscripción y tanto las aplicaciones como los libros enriquecidos son algunas de las áreas del ámbito de los contenidos digitales que en este momento quizás resulten más prometedoras para los actores de la industria editorial.

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Diferentes dispositivos para leer eBooks. Fuente: Wikipedia

En el futuro las opciones de supervivencia de la industria editorial en general y de sus actores en particular pasan por la comprensión de las transformaciones que están teniendo lugar en su entorno, por la gestión de su adaptación a las condiciones cambiantes de este, por el desempeño de un rol activo y por la intervención directa en su proceso de reconfiguración, por el replanteamiento de sus modelos tanto de producción como de negocio, por la creación de nuevas formas de generar ingresos, por la redefinición de su portafolio, por el establecimiento de una relación estrecha con sus públicos que permita conocerlos detalladamente a través de la analítica de datos, por la integración de un amplio abanico tanto de servicios como de herramientas cuya explotación les permitirá sacar más provecho a sus contenidos en el ámbito digital, por la adecuación del precio de estos a las necesidades y expectativas de los consumidores y por la puesta en valor del resultado de su trabajo con el propósito de que los usuarios tengan razones para estar dispuestos a pagar por consumir aquello que les ofrecen.

El actual es un momento fascinante para el conjunto de la industria editorial, que, a la hora de gestionar su transición hacia lo digital, tiene ante sí incontables desafíos y oportunidades a los que sacarles provecho para reinventarse y asegurar su supervivencia.

Fuente: cccblab.com

11 Tendencias y oportunidades en la edición digital de libros

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“No basta con aceptar el cambio, hay que querer cambiar para adaptarse y no quedarse en el camino. La oportunidad existe para el que quiera y sepa aprovecharla.”

Nadie podría resumirlo mejor. Lamentablemente son más en la industria editorial, los que solo aceptan el cambio, que aquellos que piensan en redefinirse, renovarse, y reinventarse. Las tres R esenciales para avanzar en un mundo que se mueve a pasos muy rápidos.

Les copio el artículo completo de Arantxa Medallo de Actualidad Editorial, que viene de uno más largo que salió publicado en diciembre escrito por Thad Mcllroy, publicado por Digital Book World.  Seguiremos de cerca en el ánalisis que se haga de cada uno de los puntos, y analizarlos en nuestro espacio.

Artículo: 

Si el futuro de la industria del libro será o no digital está aún por ver.

Los malos resultados obtenidos en los últimos meses (que han sido también pésimos para el libro impreso), el descenso en la venta de ereaders, el “aplanamiento” de la curva de crecimiento internacional de las ventas en digital… Ninguno de estos datos, ni siquiera las estadísticas que dicen que los niños prefieren el papel, son razón suficiente para no seguir mirando hacia delante y negar que el cambio existe y que hay que afrontarlo.

No basta con aceptar el cambio, hay que querer cambiar para adaptarse y no quedarse en el camino. La oportunidad existe para el que quiera y sepa aprovecharla.

Aquí  describo once, que he traducido de un largo artículo escrito por Thad McIlroy y publicado por Digital Book World en diciembre de 2014. A lo largo de los próximos días iré desglosándolas una a una.

11 TENDENCIAS Y OPORTUNIDADES EN LA EDICIÓN DIGITAL DE LIBROS

1. Aún estamos a tiempo: El futuro está listo para innovadores, agentes del cambio y emprendedores del mundo del libro.

2. Los libros digitales continuarán abriendo nuevas y mayores audiencias a los editores.

3. Las secuelas del enfrentamiento entre Amazon y hachette ofrecen a los editores la oportunidad de reflexionar y reevaluar.

4. Los editores que adopten y maximicen el IT, la minería de datos y la analítica serán los que tengan mejores opciones de crecimiento.

5. Los editores en digital tienen que aprender una serie de nuevas habilidades para dominar los dispositivos móviles, la plataforma que más rápido crecimiento está teniendo a nivel mundial.

6. La autoedición seguirá creciendo impulsada por las nuevas posibilidades y tendencias tecnológicas.

7. El mercado de la edición de libros educativos está experimentando su propia transformación y viendo más oportunidades con las trecnologías de la educación (“EdTech”).

8. Los que navegan por las procelosas aguas de lo smercados internacionales tendrán éxito con la edición de libros digitales.

9. Los profesionales que aprovechen el marketing de contenidos y su papel en la industria editorial podrán crearse una imagen de marca a sí como audiencias.

10. Los autores y editores avezados construirán comunidades dinámicas alrededor de su contenido, propiciando la descubribilidad.

11. Los líderes que se asocien y colaboren con la industria serán los que tengan más éxito.

Fuente:  Actualidadeditorial.com

La creciente complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales

Hola a todos por acá. Estuve un poco perdida, pero ya estoy de regreso con mucha información para compartir.

Hoy me encontré con este artículo de Dos Doce, donde se analiza el nivel de complejidad de los nuevos modelos de negocio digitales, como lo dice el artículo diferentes modelos, por que no abra solo uno, y cada día parece que suman más.  A lo cual, lejos de tenerles miedo y cerrarles las puertas, creo que hay que darles una oportunidad: analizarlos y ver si nuestra editorial y nuestros contenidos pueden trabajar en un modelo de negocio así. Dificultades siempre las tendremos, pero no sabemos si abriéndonos a estos nuevos modelos de negocio, encontraremos un nuevo nicho para nuestros contenidos.

Artículo:

La evolución de los modelos de negocio digitales será cada vez más compleja. Gestionar los procesos de venta de ebooks en tiendas online como Amazon, Casa del Libro o Elkar es un modelo de negocio relativamente sencillo.  Vender una licencia de un determinado número de ebooks para dar acceso a un número limitado de usuarios de bibliotecas es un poco más complicado, pero tampoco hay que hacer un máster.  Fragmentar los contenidos de una editorial por capítulos o páginas para permitir su posterior remix en el proceso de venta es algo más difícil de gestionar. Licenciar tu contenido en plataformas con modelos “paga por lo que lees” conlleva un grado de gestión un poco más complicado.  Desarrollar nuevos servicios derivados del análisis de datos del comportamiento de los lectores alrededor de los contenidos de una editorial resulta una tarea altamente sofisticada.

Esta creciente complejidad no debe retrasar la puesta en marcha de los nuevos modelos de negocio descritos en la infografía dado que puede significar una pérdida de oportunidades de negocio, así como de ventajas competitivas. Intencionadamente decimos, en plural, “los futuros modelos de negocio de la era digital”, ya que entendemos que no será un solo modelo, sino muchos, los que cohabitarán entre sí.

Modelos de negocios digitales

Lectura de la infografía

El eje vertical de la infografía describe los diferentes tipos de formatos de contenidos y servicios existentes en este momento. Desde el tradicional “libro entero”, pasando por los actuales “bundles” (paquetes de libros), hasta la nueva gama de servicios derivados del Big Data o de la autoedición.

El eje horizontal de la infografía recoge los diferentes modelos de negocio operativos a día de hoy. Desde la tradicional “venta unitaria”, pasando por los actuales modelos de subscripción y venta de licencias a bibliotecas, hasta los modelos de reventa de contenidos y gamificación.

Con el fin de ayudar a los profesionales del mundo del libro a evaluar los diferentes  posibles escenarios, hemos definido tres grados de complejidad (bajo, medio y alto) a través de los colores del icono de la batería. El color verde indica un grado de complejidad bajo; el color naranja, un grado de complejidad mediano; y, por último, el color morado señala un alto grado de complejidad.

Esperamos que la lectura visual y el análisis detallado de esta infografía ayude a los profesionales de las industrias del libro a diseñar el mix de modelos de negocio más adecuado para atender las necesidades de cada uno de sus clientes.  La selección de uno u otro modelo de negocio dependerá de las singularidades de cada editorial, su especialización, tamaño, catálogo, entre otras variables.

Para descargar la infografía debe dirigirse al artículo y registrarse.

Fuente: Dosdoce.com

Diez cosas que han hecho los editores dignas de aplauso

Philip Jones considera que por lo menos hay diez proyectos realizados por los editores dignos de ser destacados, con el ánimo de contrarrestar algo en su opinión no demasiado difícil de hacer, que es fustigar al sector editorial, lo que se hace con frecuencia.

 

En un artículo publicado en FutureBook, Jones ofrece un listado con diez proyectos que en su opinión son dignos de alabanza.

  1. El escritor David Mitchell publicará una novela de seis mil palabras en Twitter. El contacto con los medios sociales es una oportunidad, tal y como señala George Walkley, director de tecnología en Hachette UK, para conectar a los autores con sus lectores. Mediante esta iniciativa, el autor no sólo contará su historia, sino que también preparará a toda una audiencia global para su próxima novela que saldrá en septiembre –asegura.
  2. Los festivales virtuales, entre ellos el primero organizado por HarperCollins entre el 7 y 8 de junio al que se apuntaron más de seis mil usuarios en Facebook, el hashtag #Romance14 se tuiteó cerca de cuatro mil quinientas veces y el alcance potencial fue a casi dieciocho millones de perfiles.
  3. Narrativa transmedia. Jones destaca una propuesta llevada a cabo por Harlequin Mills & Boon y el lanzamiento de The Chatsfield. Se trata de un mundo narrativo e inmersivo que se creó a partir de los libros que esta editorial había publicado. La intención, según manifestó la compañía, fue la de crear un ambiente en el que todas esas historias se contasen de una forma distinta.
  4. La nueva entrega de Harry Potter. El periodista recomienda hacer una búsqueda sencilla en Google y los resultados son astronómicos, es más –añade– el artículo que se publicó en The Bookseller fue visto noventa mil veces.
  5. Twitter, como una herramienta de descubrimiento de nuevos títulos. HarperCollins inició una experiencia a través de esta red social aprovechando su alcance a millones de usuarios. Mediante el hashtag #BookadayUK se consiguieron casi setenta mil menciones a través de más de treinta y dos mil quinientos usuarios. Es más, esta promoción consiguió un rebranding viral gracias a que el hashtag #Bookday ya se utilizaba en los Estados Unidos.
  6. Primera convención de literatura juvenil celebrada en el Reino Unido y organizada por Katherine Woodfine, de Booktrust, y la escritora infantil Malorie Blackman. Aunque el encuentro no fue una iniciativa originada por un editor, Jones destaca que la participación de las editoriales desde su lanzamiento fue fundamental para su realización.
  7. Hachette y la venta social. En opinión de Jones se trata de una manera estupenda de conectar con los superfans. La idea es que el editor lleve el libro directamente allí donde está la audiencia, lo que permitirá que sean los mismos fans los que ayuden a vender más copias.
  8. Series por entregas. Lanzar un ebook por entregas es una estrategia interesante que no solo llega a una audiencia ya identificada sino que además puede generar demanda de su versión en papel, como se planea hacer con la historia de Harriet Evans A Place for Us, la cual se va a lanzar en cuatro entregas, entre los meses de julio y octubre.
  9. El primer hackatón editorial que se celebró en Reino Unido en el que participaron casi cien hackers dispuestos a crear proyectos relacionados con el sector editorial en tan solo un fin de semana.
  10. Las librerías independientes virtuales. Penguin Random House lanzó My Independent Bookshop en mayo, con la intención de permitir a los lectores, autores y librerías crear su propia librería virtual y recomendar lecturas.

Fuente: lecturalab.org

 

Roger Chartier y la revolución de la lectura digital

Nadie que esté interesado en la mutación de las formas de comunicación y en los efectos que sus cambios generan debería perderse un libro como el de Walter OngOralidad y escritura: tecnologías de la palabra, un libro de los años 80 que conserva todo su interés y toda su capacidad de antelación y de previsión, porque Ong rastreó los profundos cambios de la psique y la cognición humanas derivados de la alteración de las tecnologías de la escritura. No se conformó con documentar, meramente, la transición de las prácticas y de los soportes, sino que se detuvo en analizar las profundas, extensas e indelebles consecuencias del paso de un vehículo de comunicación al otro. Por citar de memoria alguna de esas implicaciones definitivas, cabe recordar que Ong presumía que el uso de la escritura, que propiciaba un trato distanciado con el objeto de estudio, trajo consigo el desarrollo del pensamiento abstracto y el surgimiento progresivo de la ciencia; que contribuyó a la construcción de nuestra conciencia individual al favorecer la instrospección y el aislamiento; que procuró una liberación de recursos intelectuales esencial, porque nos permitió proyectar y conservar nuestro conocimiento, formalizándolo, en soportes ajenos a nuestra memoria. En fin: Ong venía a llamar la atención (como luego lo haría el gran Jack Goody) sobre las hondas, duraderas e imborrables implicaciones que tienen las revoluciones de las tecnologías escritas.

Roger Chartier pertenece a esa estirpe de historiadores y antropólogos que están mucho más preocupados por proponer soluciones a los intrincados problemas intelectuales que la transformación de las tecnologías de la escritura implican, que con los artificiales y postizos límites geográficos o disciplinares. Robert Darnton, Pierre Bourdieu, Walter Ong, Jack Goody,Elizabeth Eisenstein o Claude Levi-Strauss (Alejandro Piscitelli, Antonio Rodríguez de las Heras entre nosotros) podrían formar parte de ese círculo de sabios que rompieron con las convenciones disciplinares hace mucho tiempo y se dedicaron, en alguna medida, a estudiar los profundos efectos que la tranformación de las tecnologías de la escritura tuvieron y están teniendo sobre la organización de la sociedad y sobre la conciencia de los seres humanos.

En muchas de sus últimas entrevistas Chartier llama la atención, por eso, sobre las implicaciones todavía imprevisibles que la escritura y la lectura digitales tendrán sobre una y otra dimensión: “en el mundo digital existe una continuidad textual que borra la inmediata diferencia entre géneros visible en periódicos, revistas, cartas, libros. Como consecuencia, hay una yuxtaposición de fragmentos no necesariamente referidos a la totalidad textual a la cual pertenecían. A partir de ahí, el libro como creación, como identidad intelectual y estética, se desmorona. La antigua percepción de una entidad textual coherente y lógica, incluso cuando no se leen todas sus páginas, es reemplazada por una serie de datos, de fragmentos desvinculados. De ahí la idea de los tablets de indicarle al lector si está al comienzo, a la mitad o en las últimas páginas del texto. De dar una cierta percepción de totalidad textual, sabiendo que el lector busca o recibe fragmentos derramados”. La pérdida de ese referente, del artefacto del libro como obra coherente y acabada, tendrá las mismas consecuencias, sin duda alguna, que el paso de la oralidad a la escritura, tal como anticipara Ong. Algunos, retomando a este mismo autor, recogen su idea de la “segunda oralidad” y designan al periodo que va del 1450 hasta finales del siglo XX, quizás de manera algo oportunista y exagerada, como el Paréntesis de Gutenberg.

Sea como fuere -porque es cierto que hay mucho de mezcla, remezcla, préstamo, apropiación y remodelación en las prácticas actuales-, Chartier insiste en las características novedosas de la nueva textualidad digital y en los efectos aún desconocidos que eso tendrá sobre nuestras formas de conocer y entender: “ante una lógica de cercanía temática, de palabras claves, de tópicos, una continuidad física como la del libro ya no importa. Las unidades textuales no son consideradas en su identidad, sino como un banco de datos que se puede organizar, recomponer, asociar. No es un juicio de valor ni digo que el mundo de Gutenberg era un paraíso y hoy estamos en el infierno. Digo que las posibilidades son inmensas y que el problema es identificar las formas de discontinuidad y las prácticas de la lectura. La relación entre posibilidades nuevas y características heredada”.

“El libro ya no ejerce el poder que ha sido suyo, ya no es el amo de nuestros razonamientos o de nuestros sentimientos frente a los nuevos medios de información y comunicación de que a partir de ahora disponemos” cita Chartier a Henri Jean Martin en un número de la Revista Quimera del año 1996. Si eso es así, si el campo editorial en el que tenían sentido las relaciones entre autores, editores y lectores han saltado por los aires, porque ya no creamos, leemos, distribuimos, usamos y adquirimos los contenidos de la misma manera y donde el libro ya no ocupa ni siquiera el centro de ese ecosistema, ¿cómo cabrá pensarlo, qué nuevo aspecto tendrá su configuración, qué nuevos papeles y nuevos roles surgirán, qué futuro nos depara esta revolución digital.

A partir de mañana martes algunos tendremos la singular oportunidad de compartir tres tardes con el maestro Chartier dentro del curso Creación, edición y lectura: presente y pasado, en laCasa del Lector, un lujo inigualable.

 

Fuente: madridmasd.com

Planes para el futuro del ecosistema editorial

La trifulca entre Amazon, Hachette y algunos otros grandes sellos editoriales, como Bonnier en Alemania (propietaria de Pier, Ullstein, Berlin y Carlsen), no dejaría de ser una polémica común e irrelevante (que un distribuidor rechace a un editor o que le imponga márgenes inasumibles o que un editor desdeñe a una tipología determinada de librerías por irrelevante en su estrategia comercial) sino fuera porque Amazon es el gran agregador de contenido mundial. El peso de su masa crítica, la capacidad por tanto de atraer a nuevos clientes, de integrar verticalmente todos los eslabones de la cadena de su negocio y de imponer márgenes comerciales e, incluso, precios, es tan grande que amenaza con desestabilizar el equilibrio de todo el ecosistema editorial. Algo, por otra parte, que no es tanto responsabilidad suya como de quienes, advertidos hace mucho tiempo, nunca quisieron intervenir.

Jennifer Heuer; Photograph by byllwill/Getty Images

Los juzgados de Nueva York han desarrollado un nuevo concepto para designar este tipo de política comercial que presiona a la baja, forzadamente, los precios de los libros, el reverso de la idea tradicional de monopolio: si uno consiste en la capacidad de subir arbitrariamente los precios gracias a ocupar una posición dominante en el mercado, el otro -monopsonio, lo han nombrado-, consiste en forzar la bajada de precios gracias a detentar una posición de visibilidad imbatible en la web. Es sabido que Amazon, como represalia e invitación a repensar sus relaciones comerciales, eliminó de la web de Amazon la posibilidad de comprar los contenidos de los sellos mencionados, un empujón poco sutil para reconsiderar quién manda en Internet.

Esta situación de (ab)uso de posición dominante -utilizada por todas las empresas editoriales, por otra parte-, esconde una enseñanza que el propio New York Times reclama en uno de los varios artículos que ha dedicado a este asunto: en How Book Publishers Can Beat Amazon, se propone una solución a la medida de la ocasión: sólo mediante la agregación de fuerzas de los libreros y los editores, en una plataforma compartida e independiente, donde se sumen los contenidos de todas y se alcance una masa crítica de contenidos de calidad a buenos precios comparable, puede alterar o al menos compensar el equilibrio de fuerzas. Este es un principio básico, si se quiere, de la economía del bien común o del procomún por el que dieron un Premio Nobel de Economía en el 2009 a Elinor Ostrom. Existe o existía un ecosistema editorial del que todos se beneficiaban y su destrucción no compensa a nadie, pero en lugar de buscar procedimientos de cooperación para fomentar el beneficio mutuo, los sellos editoriales y las librerías piensan que tienen alguna opción de ganar algo obrando aisladamente. No seré yo quien diga que eso es un error. Mejor que lean a Ostrom… Los indies norteamericanos han publicado hoy mismo una carta abierta y un logo en el que agradecen a Amazon la contracampaña que se ha hecho así misma

En España existen, al menos, dos tentativas de cooperación (de las que puedo ofrecer más detalles si hay aclamación y demanda popular) que se resienten de la tradicional suspicacia y picardia nacionales: todostuslibros.com y todostusebooks.com, iniciativa del gremio de libreros que apunta en el buen camino, pero a la que todavía le faltan algunos elementos para constituirse en una verdadera alternativa; y el proyecto de Punto Neutro promovido por el MEC y secundado por ANELE, que trata de crear una plataforma única de contenidos educativos digitales de calidad y de pago que simplifique todas las transacciones vinculadas a su uso y compra.

 

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En Alemania el Gremio de Editores acaba de anunciar, como ejemplo de lo que una política de cooperación sostenida puede llegar a alcanzar, que las librerías físicas están recuperando su cifra de facturación gracias, en buena medida, a la venta de e-books, integrados ya plenamente en su oferta y lógica comercial. En el año 2013 se vendieron 21,5 millones de €, un 60% más que en el año 2012, un 3,9% del total de la venta de libros, modesto si se quiere respecto al 20% que representa en un mercado más avanzado, el de USA, pero en todo caso relevante si damos por buenos los augurios de los libreros ingleses, que esta misma semana predecían que en el año 2018 los ebooks habrán sobrepasado en ese país la cifra de los libros en papel.

Nos quedan cuatro años,  pues, para desarrollar una estrategia coordinada y cooperativa que propicie el mutuo beneficio, más allá de la estrecha visión del plan de negocio particular, una estrategia que debe basarse en cinco puntos: la agregación de contenidos de calidad para obtener una masa crítica de contenidos relevante; la interoperabilidad y la apertura de formatos y soportes; la suma de valor añadido, en forma de funcionalidades y servicios, a la experiencia de compra de los usuarios; la incorporación del contenido generado por los usuarios a la lógica de la construcción de los productos editoriales y, antes de nada y por encima de cualquier otra cosa, la reconversión de una industria todavía analógica (en su manera de pensar y de orientarse, de percibir el futuro), en una industria plenamente digital.

 

Fuente: madridmasd.com

Encuesta sobre el uso del libro electrónico en bibliotecas universitarias

En 2008, la Universidad de California Libraries inició un proyecto piloto sobre el uso de libros electrónicos con Springer, con el objetivo de desarrollar y mejorar los procesos de adquisición y la gestión de los libros electrónicos bajo licencia, así como informar a las futuras actividades de concesión de licencias. La evaluación de la experiencia de la comunidad académica de la UC utilizando la colección de libros electrónicos de Springer comenzó en 2010, por lo que se llevó a cabo una encuesta en todo el sistema en octubre de 2010 con el propósito de evaluar la experiencia del usuario.

Los objetivos principales de la encuesta fueron determinar :

– Preferencia general por los libros impresos , en comparación con los libros electrónicos.

–  ¿Cómo interactúan los encuestados  con los libros electrónicos y cuales son las barreras de adopción de libros electrónicos y de uso.

– ¿Cómo los usuarios de Springer e-books a descubren su disponibilidad.

–  Nivel de satisfacción con el contenido y características de Springer, incluyendo el servicio ” MyCopy ” .

La pregunta de la encuesta inicial, diseñada para identificar a los usuarios universitarios de libros electrónicos frente a los no usuarios , recibió 2.569 respuestas. Los encuestados indicaron el 58% uso libros electrónicos en su trabajo académico, aquellos que se identifican como no haber usado – o no estar seguro de haber utilizado e-books fue el 42 %.

 

Los resultados relacionados con la frecuencia de uso de los libros electrónicos académicos determino que:

– Cuando se le preguntó sobre el uso de los libros electrónicos en su trabajo académico , el 58% de los encuestados informaron haber usado los e-libros , el 38 % informó no usar libros electrónicos , y el 4 % no estaba seguro de su uso . De los que dijeron no utilizar los e-libros, la mayoríautiliza otros los recursos digitales, como revistas electrónicas.

Las variaciones en el uso del e-book en el trabajo académico tiene que ver tanto en la categoría profesional y el área de estudio o investigación. Los investigadores posdoctorales presentan el mayor uso ( 68 % ), seguido de cerca por los estudiantes de posgrado ( 67 %) , estudiantes universitarios ( 55 %), profesores (57%). Los encuestados de las Físicas e  Ingeniería tienen la mayor tasa de uso de libros electrónicos ( 68 %) , seguidos por los de Artes y Humanidades ( 57 %), Ciencias Biológicas y Salud (57%) , Ciencias Sociales (54 %) y Comercio y Derecho ( 47 %).

Los estudiantes universitarios indicaron la mayor preferencia por los libros impresos (53%); muchos de los encuestados de pregrado comentaron  que tienen problemas de aprendizaje, retención y concentración, cuando los utilizan.

 

Las conclusiones sobre las funcionalidades específicas de libros electrónicos:

– La capacidad de buscar dentro ya través de contenidos de libros electrónicos es identificada como la principal ventaja de los e-libros, independientemente de si el encuestado prefiere libros impresos o libros electrónicos.

– Realizar anotaciones y resaltar dentro del entorno de los e-book es percibido como vital para la mayoría de los encuestados que utilizan e-libros académicos. Para aquellos que indican una preferencia por los libros impresos, la insatisfacción con las herramientas de anotación de libros electrónicos es mencionada frecuentemente como un obstáculo para la adopción de libros electrónicos.

– La posibilidad de descargar todo el e-book a un dispositivo para su uso posterior es una característica muy valorada. Los encuestados expresaron su frustración con los vendedores de libros electrónicos que restringen la descarga o impresión de los capítulos u otras secciones predefinidas.

– Dispositivos lectores de libros electrónicos dedicados, como el Kindle y los dispositivos móviles, como el iPhone, ofrecen una ventaja significativa sobre el ordenador personal, así como sobre los libros impresos para un número notable de los encuestados.

Los resultados relacionados con la relación entre los libros electrónicos y las copias impresas correspondientes:

– El préstamo o la compra de una copia impresa de un libro electrónico no es infrecuente. Al explicar la relación matizada entre las copias de impresión digital y correspondientes, los encuestados describen el uso de copias digitales de un título para las tareas de búsqueda y descubrimiento, para posteriormente utilizar las correspondientes copias en papel para leer, tomar notas, comparación de texto, y el estudio profundo.

– Los estudiantes universitarios expresan el deseo más fuerte de obtener una copia impresa de un libro electrónico para el préstamo en la biblioteca de la Universidad de California en un 66% de los casos

– Un sorprendente 41% de los encuestados califica la opción de comprar una copia “print-on-demand” (impresión bajo demanda) de un libro electrónico como una característica importante, lo que implica que la utilización del servicio debe presenciar esta tendencia al alza.

Los hallazgos relacionados con cómo los usuarios descubren los libros electrónicos en la biblioteca universitaria:

– Tanto los usuarios de libros electrónicos de Springer y no Springer son más dados a descubrir los libros electrónicos a través de 1) el catálogo de la biblioteca, 2) un motor de búsqueda de Internet en general, o 3) el sitio web de la biblioteca.

Los resultados relacionados con la satisfacción del usuario con Springer con el contenido del libro electrónico y la funcionalidad :

– Los encuestados reportan un nivel impresionantemente alto de satisfacción general con los libros electrónicos, indicando su satisfacción por la calidad del contenido de Springer y con la amplitud y profundidad de los contenidos. En comparación con los libros no-Springer. Los libros electrónicos de Springer reportan mayores niveles de satisfacción en los ámbitos de la calidad del contenido , alcance, sujeto , facilidad de uso , y  nivel de satisfacción general .

– A pesar de que el nivel de satisfacción con la mayoría de los aspectos de Springer e-books es robusto, los encuestados informan de tener problemas con las cuestiones relativas a la descarga capítulo por capítulo en lugar de por volumen total,  y con el nivel de calidad de algunos archivos PDF.

UC Libraries Academic e-Book : Usage Survey: Springer e-Book Pilot Project Springer [e-Book] Springer, 2011.

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Fuente: Universoabierto.com

Los metadatos sí importan

La importancia de los metadatos parece incuestionable, pero Graham Bell, director ejecutivo de EDItEUR, ha comprobado que pocos medios dentro de la industria editorial son los que mencionan su calidad, lo que viene a demostrar que por el momento son un caso aislado y que las editoriales no ven en su redacción una tarea como tal.

Muchos editores dedican el tiempo que sea necesario a redactar descripciones cortas en las solapas o cubiertas de un libro, algo que consideran fundamental para conseguir el objetivo final, que no es otro que captar la atención del lector y conseguir la venta. Bell cree que es necesario que se le dedique el mismo tiempo a la introducción de los metadatos, ya que estos pueden influir de igual manera en mejorar sus ventas.

Su uso no solo afecta de manera directa en el hecho de que un cliente potencial encuentre determinado libro, sino que además facilita su comercialización de manera eficiente: “[…] se reducen ciertos problemas en los servicios de atención al cliente en todos los eslabones de la cadena de suministro, disminuye los costes y finalmente incrementa los ingresos”

Existen varias herramientas y servicios independientes que facilitan esta tarea, aunque en su artículo Bell recomienda ONIX, un estándar global de la industria de los metadatos y que su empresa gestiona. Pero sea cual sea el que se elija, enumera algunas sugerencias a tener en cuenta.

  • Tener una visión de futuro, es decir, prestar atención a las últimas actualizaciones y qué es lo que ofrecen.
  • Que los libros, estén en el formato que sea, y las aplicaciones móviles, se traten en su conjunto.
  • Contar con una base de datos que facilite la gestión de todos los datos de una sola vez.
  • La existencia de un sistema que permita administrar un conjunto más amplio de los datos.
  • Utilizar un texto descriptivo perfectamente formateado y que permita incluir textos en otros idiomas u otro tipo de grafías.
  • Contar con una oferta que se corresponda con el tamaño de la compañía, ya que algunas aplicaciones solo tienen sentido para grandes editoriales, mientras que otras se integran a la perfección en empresas compuestas por un número reducido de personal.

Fuente: lecturalab.org

Cerlalc certifica que el libro electrónico continúa creciendo en América Latina

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Según el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe), los libros en formato electrónico siguen ganando participación en América Latina, de acuerdo a los datos proporcionados por las agencias nacionales del ISBN.

En un anticipo de la edición número cuatro del boletín estadístico Libro en cifras del Cerlalc, el organismo revela en la sección Libro al día de su página web que en América Latina se registraron 13.189 títulos en formato electrónico en el primer trimestre de 2013, lo que representa el 16,7 por ciento del total publicado.
En la breve noticia, el Cerlalc hace notar que esta cifra, comparada con igual período de 2012 representa un aumento de 0,9 puntos porcentuales.
Al mismo tiempo señala que los títulos en formato impreso disminuyeron el 0,7 por ciento en el mismo período.
Este trabajo forma parte de las nuevas líneas de investigación abiertas por este organismo, creado por el Gobierno de Colombia y la Unesco en 1971, del que ahora forman parte veintiún países iberoamericanos.
Fernando Zapata, director del Cerlalc, en un artículo reciente sobre el desafío digital sostuvo que este organismo trabaja para tratar de hallar respuestas desde una perspectiva regional a interrogantes sobre la lectura en estas épocas de redes sociales y de internet,  la posibilidad de que desaparezca el libro impreso, la situación de las librerías, las bibliotecas digitales o la protección de los derechos de autor en la red.
La que creciente presencia de las tecnologías de la información y de comunicación en el mundo del libro y, específicamente, de los contenidos editoriales, a juicio de Zapata “está planteando serios desafíos a las políticas culturales y educativas y transformando las competencias y modos de hacer de muchos de los actores del sector”.
Con ese propósito, en los dos últimos años el Cerlalc ha trabajado para identificar las tendencias principales en estos campos y en la construcción de recomendaciones para los gobiernos que concluyó en la adopción del documento Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica.
Zapata señala que los ejes sobre los que discurre la Nueva agenda propuesta por el Cerlalc “tienen que ver con la enorme potencialidad del mercado latinoamericano en el campo de la difusión del libro (más de quinientos millones de habitantes; alta proporción de población joven; urbanización creciente; bajos niveles de lectura y fuerte expansión del sistema educativo) y la oferta creciente de obras literarias y científicas producidas en la región”.