Big Data: presente y futuro de las empresas

 

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Otro frente abierto por los investigadores y fabricantes de tecnología es adecuar el análisis de grandes datos (sistemas conocidos por su denominación en inglés, «Big Data») para favorecer al desarrollo de la sociedad. Ese gran yacimiento de información digital es cada vez más grande y, por ende, más difícil de procesar y separar la paja del grano.

Los expertos lo confirman: las empresas se sumergirán en el futuro en el universo del Big Data. El reto consiste en capturar, almacenar, buscar, compartir y poner en valor «datos hasta fecha infrautilizados o inaccesibles». Fernando Meco, director de Alianzas de SAS España, compañía especializada en soluciones para empresas, tiene claro que la revolución de los datos masivos no es tendencia: «siempre ha existido» pero todavía no ha explotado.

Pero para los mortales, eso del Big Data se les escapa un poco. «Es cierto que en los últimos años, derivado de la digitalización de los negocios y de su gestión así como de la explosión de dispositivos móviles, el crecimiento está siendo exponencial año a año. Asimismo, la proliferación de las redes sociales, del intercambio de sentimientos, ideas y opiniones en la red, está generando más datos que nunca. Lo cual supone una oportunidad para todos», asegura Meco a este diario.

El hecho de no ser capaz de analizar y obtener un valor de los datos que se está generando responde a la volatilidad de los datos. «Lo importante es que siempre se analice o aplicar analítica para saber qué queremos responder, qué buscamos o, incluso, encontrar cosas que no sabíamos», insiste. Actualmente, se estima que el 90% de los datos creados en los últimos dos años -de los que el 80% están sin estructurar- son acrónimos o tienen ironía, es decir, «llevan asociados sentimientos».

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Entrevista a Juan Mateos García: Los datos son el petróleo del siglo XXI

Juan Mateos García en la actualidad trabaja como investigador en el equipo creativo de la empresa británica Nesta y sus últimas investigaciones se centran en las nuevas herramientas de producción y distribución, redes sociales y en cómo el acceso a datos generalizado está transformando la innovación y el aprendizaje en las organizaciones, las comunidades, las industrias y la sociedad.

Como experto en gestión de grandes datos acudió el pasado noviembre al V Congreso Iberoamericano de Cultura. Tras su ponencia decidimos conversar con él porque sabemos que nos urge una educación digital. Esta charla va dirigida a los usuarios en general, porque debemos aprender a ser más conscientes del valor de nuestros datos y más responsables (a la hora de ofrecerlos en Internet), pero también va dirigida a todos aquellos empresarios que deseen saber cómo operar en un mundo de medición de datos y sacar el máximo beneficio de ellos.

Dosdoce: Se puede afirmar que los “datos” son el oro del siglo XXI…

Juan Mateos García: Operar en un mundo de medición de datos es el equivalente de ver. Medir es la única forma de la que podemos aprender tanto de lo que tenemos como de lo que no, pero también sirve para mejorar; por eso lo datos son tan importantes. Según ha ido digitalizándose el mundo, los datos han ido ganando importancia y se han convertido en una especie de fuente de conocimiento que nos permite medir si lo que estamos haciendo funciona o no. Imaginemos que entramos en una tienda analógica del siglo XX, una que no fuera capaz de ver si la gente entra, si la gente está interactuando con sus productos y que no sabe lo que el cliente piensa de ellos. ¿No sería extraño?

Dosdoce: La industria cultural, que hasta ahora vivía de espaldas a sus consumidores, acaba de entrar a analizar comportamientos y tendencias. ¿Cuál crees que es la problemática específica que puede encontrar este sector?

J.M.G.: Yo creo que uno de los mayores problemas con que se puede encontrar a día de hoy este sector es que los canales de distribución están ya dominados por otras empresas. Pongamos por caso Amazon. El editor se encuentra con que quien maneja sus datos no es él sino que es Amazon, y esto crea desafíos. Por eso, a día de hoy, estamos viendo muchas empresas culturales que están creando sus propias vías de contactos y plataformas de venta directas con sus audiencias. Channel 4, por ejemplo, en los últimos años está invirtiendo en generación y análisis de datos, porque hubo un momento en que se dio cuenta de que Google, a través de los vídeos colgados en Youtube, sabía más que ellos mismos sobre sus propios espectadores.

Otro de los problemas de las empresas culturales es que al no tener un ánimo de lucro como primera instancia se reducen los incentivos para invertir en innovación. Muchas de las empresas culturales trabajan con subvenciones, por lo que, a menos que estas organizaciones gubernamentales apoyen y den incentivos para la investigación e innovación, ellos no van a hacerlo porque es caro. Además, en el caso del sector cultural, al estar formada por sectores fragmentados y pequeños dificulta aún más el acceso. Pero lo que han empezado a hacer algunos es crear alianzas y confederaciones para analizar los datos y compartir los resultados que surjan. Lo bonito de estas organizaciones artísticas y culturales es que como no compiten entre ellas se pueden aunar para obtener datos, y de esta forma, colaborando entre ellas, podrán empezar a moverse de pequeños datos a grandes datos.

Y lo que es más importante, hay que abandonar prejuicios. En la creatividad existen muchos prejuicios acerca de los datos, porque el artista cree que lo que hace es intangible, inmedible, y sin embargo los datos en este sector también ayudarán a medir cosas que antes no se podían medir, como es, por ejemplo, la diversidad, el capital social que están generando, lo que piensa la gente de una determinada obra, etc. No verlo es tirar a la basura los datos que nos serían útiles. Hay que abandonar estos miedos porque el proceso creativo, esto es, lo que hacemos, lo que creamos, lo que cantamos… siempre va a surgir de la creatividad y de la intuición.

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Las nuevas tecnologías están impulsando la industria editorial.

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La ABC comenta el caso de E L James  y su libro «Cincuenta sombras de Gray». Que se ha convertido, cuatro años después de su publicación en  «best sellers» en Reino Unido, esto gracias al impulso que le dio la versión digital de la trilogía quienes aumentaron la ventas hasta los diez millones y medio de copas en el 2012.

Copio aquí algunas apreciaciones que me parecieron interesantes y rescatables del  artículo:

  • Las descargas de «e-books», en el Reino Unido, crecieron un 66 por ciento el año pasado. Los 3.3 billones de libras que los británicos gastaron en 2012 en libros impresos y digitales, según el gremio de editores Publishers Association, demuestran que, más que dañar, las nuevas tecnologías están impulsando la industria editorial.
  • Las ventas de ficción en formato digital —«e-books», «audiobooks», descargas y suscripciones online—crecieron un 149 por ciento el año pasado, acaparando un 12 por ciento del total de libros vendidos en 2012.
  • Los niños tampoco son ajenos a la influencia digital. Sus libros se vendieron un 4 por ciento más, alcanzando los 233 millones de libras. El director general de Publishers Association, Richard Mollet, ha dicho que la industria editorial británica «está sana y continúa creciendo».

Felicidades al Reino Unido por esos números y que siguen creciendo.

Nota: La clave del éxito en el mundo digital es, para Richard Mollet, «tener los libros listos para ser leídos en cualquier dispositivo o plataforma.

Fuetne: abc.es